30 de julio de 2003
La necesidad de
promover la pluralidad y el derecho de las personas
a la libertad de elegir ante cualquier tipo de fundamentalismo,
en especial el religioso, fue el tema central del panel
que se desarrolló con el tema "La defensa
de los derechos sexuales en contextos fundamentalistas"
en el marco del Foro Social de las Américas,
realizado en Quito, Ecuador, del 25 al 30 de julio.
El panel contó con la participación
de Sandra Mazo, de la organización Católicas
por el Derecho a Decidir de Colombia; de Gisi Cedamanos,
de la Coordinadora de Lesbianas Feministas de Perú;
de Robinson Sánchez de El Solar de la Diversidad
Sexual, entre otros.
Mazo, quien trabaja en la Defensoría
del Pueblo de su país, criticó
duramente al fundamentalismo religioso que oprime e
impone una visión
anacrónica de la realidad. "La jerarquía
de la Iglesia Católica quiere una feligresía
sumisa y le niega, especialmente a las mujeres, su derecho
a la libertad de elegir", puntualizó.
Aunque reconoció el importante
papel que la iglesia cumple en las tareas de paz ante
la situación de violencia en Colombia, lamentó
que mantenga posiciones tan retrógadas en el
reconocimiento a los derechos sexuales y reproductivos.
Manifestó su confianza en que es posible mostrar
a los movimientos sociales y de derechos humanos que
ésa es una causa fundamental en la que la gente
es la prioridad.
Gisi Cedamanos reseñó
la lucha que los movimientos de mujeres y por la diversidad
están dando en Perú para que la vigencia
del Estado laico sea una realidad, pues el tutelaje
de la Iglesia Católica restringe el ejercicio
de la ciudadanía.
Expresó su preocupación
por los efectos del mensaje que se imparte desde los
púlpitos en contra de las uniones de personas
del mismo sexo y en general contra el ejercicio de una
sexualidad no heterosexual. "Se está sembrando
odios que se van a manifestar en ataques contra las
personas homosexuales", advirtió, para proponer
la necesidad de reforzar iniciativas destinadas a la
educación de la población sobre el ejercicio
real de la ciudadanía, lo que permitirá
el desarrollo de pensamientos críticos que rompan
con la pasividad y alienten la pluralidad.
Robinson Sánchez Tamayo, de
El Solar de Colombia, detalló la experiencia
para el reconocimiento de los derechos humanos de las
personas no heterosexuales que promueve su organización
y que les ha permitido articularse a otros movimientos
sociales.
Fuente: Red de Mujeres de AMARC y
RIMA, Argentina