Presentación a la Mesa Redonda sobre derechos
sexuales Jornadas del Foro Nacional por la Salud
Sexual y Reproductiva Cochabamba, 30 de noviembre
de 2000
Art. 6. Todo ser humano tiene personalidad
y capacidad jurídica, con arreglo a las leyes.
Goza de los derechos, libertades y garantías
reconocidas por esta Constitución, sin distinción
de raza, sexo, idioma, religión, opinión
política o de otro índole, origen,
condición económica o social, u otra
cualquiera. La dignidad y la libertad de la persona
son inviolables. Respetarlas y protegerlas es deber
primordial del Estado. Art. 7. Toda persona
tiene los siguientes derechos fundamentales, conforme
a las leyes que reglamentan su ejercicio: a la vida,
la salud y la seguridad; a emitir libremente sus
ideas y opiniones, por cualquier medio de difusión;
a reunirse y asociarse para fines lícitos...
Constitución Política del Estado,
promulgada el 2 de febrero de 1967
¿Por qué ciudadanía
sexual? ¿Acaso hace falta un rótulo
más, entre los muchos ya vigentes en el
campo de la salud y los derechos sexuales y reproductivos?
Noso-tr@s, integrantes de la agrupación
MASQUE V, planteamos la ciudadanía sexual
como una alternativa liberadora para fortalecer
las agendas tanto de tomadores/as de decisión
que promueven el desarrollo humano integral, como
de activistas que luchan por los derechos de las
personas.
Nuestra estrategia de advocacy2
para posicionar el concepto se ubica dentro de
las corrientes de renovación de formas
locales y globales de hacer política en
el tercer milenio. Nuestra propuesta se basa en
la vigencia sin exclusiones de los derechos humanos
universales, de los derechos ciudadanos y los
derechos fundamentales de la persona reconocidos
en la Constitución Política del
Estado boliviano.
Dichos documentos avalan la plena
inclusión de todo ser humano
y toda persona en las garantías
para el ejercicio de derechos que incluyen la
personalidad y capacidad jurídica; la vida,
la salud y la seguridad; el derecho a emitir libremente
las ideas y opiniones; a reunirse y asociarse.
La identidad, orientación, opción
y prácticas sexuales son dimensiones ineludibles
de la vida individual y colectiva.
Como tales, deben ser explícitamente
incluidas en el ámbito de los derechos
ciudadanos cuyo ejercicio el Estado se compromete
a garantizar. Nuestro planteamiento se centra
en un concepto la ciudadanía sexual
que legitima las reivindicaciones en el
campo sexual como asuntos de importancia e interés,
no sólo en la esfera personal sino también
en los niveles público, estatal y global.
La propuesta de ciudadanía
sexual busca integrar la legitimación social
y jurídica de diferentes identidades y
prácticas sexuales, y la aplicabilidad
universal de los derechos de las personas, al
reconocer: La diversidad de las sexualidades y
géneros, cuya expresión cambia en
forma dinámica en diferentes tiempos y
contextos de la vida de cada persona; y Los derechos
ciudadanos que corresponden a todos por igual,
con el respaldo efectivo de leyes y políticas,
y garantías para la no discriminación.
Recuperando los derechos sexuales
Dentro de la bolsa común de
los derechos sexuales y reproductivos, lo sexual
se ha esfumado. Cinco años después
de Cairo y Beijing, la salud reproductiva oficial
se dirige principalmente hacia intervenciones
en mujeres adultas: el parto institucional; ciertos
métodos anticonceptivos post-
(más que pre-embarazo); y el tratamiento
de hemorragias de la primera mitad del embarazo
(por no decir postaborto, ante la no provisión
por el Estado del aborto legal y seguro).
La salud sexual oficial se reduce
en gran parte a la promoción o imposición
de normas higiénicas a grupos sociales
etiquetados como riesgosos o como especialmente
propensos a conductas de riesgo con el
fin de proteger del contagio de ITS y VIH a una
supuesta mayoría sana y normal. En una
campaña anterior,3 lanzamos al debate público
un conjunto amplio de derechos sexuales identificados
por integrantes de los Grupos de Trabajo sobre
Masculinidades, y sobre Embarazo No Deseado y
Aborto: Placer en todas las edades, Opciones sexuales,
Aborto seguro y Diversas formas familiares. Insistimos
en la separación conceptual entre derechos
sexuales y derechos reproductivos.
La distinción que marcamos
entre ambos dio lugar a la inclusión, dentro
de las presentes Jornadas, de la Mesa Redonda
que nos reúne hoy. No obstante este avance,
seguimos observando resistencias y retrocesos.
Encontramos que las políticas oficiales
de salud sexual y reproductiva se centran excesivamente
en los procesos repro-ductivos de las mujeres-madres
y en el supuesto de la pareja heterosexual. Para
dar un ejemplo pertinente, en el afiche producido
para anunciar las Jornadas del Foro - ¿quizás
en forma automática? - se colocaron imágenes
que refuerzan la normatividad heterosexista (salud
sexual y reproductiva como asunto de la pareja
adulta heterosexual, hombre y mujer). En el mismo
afiche, el título de esta Mesa Redonda
fue cambiado a la fórmula acostumbrada
de derechos sexuales y reproductivos
- un binomio ya vaciado de contenido. Entre la
sensibilización y las conquistas
materiales En las acciones del advocacy nacional
y transnacional en el año 2000, los temas
considerados como objetivamente grandes
e importantes en la vida pública siguen
siendo principalmente financieros, de producción
y relaciones laborales, comercio e informática,
ecología, organización y administración
política.4
En el ámbito económico
desde los salarios hasta el pago de la
deuda externa - se reclama la justicia dura,
material y contable, tomando como sujeto prototipo
el hombre adulto blanco urbano heterosexual. Hay
otros temas internacionalmen-te tratados como
menores como violencia, cultura,
género y sexualidad5 - que suelen ser relegados
al campo de lo subjetivo, particular e íntimo.
Entre estos, la sexualidad es
tratada como un asunto delicado y
polémico, con una fuerte carga de normatividades
morales y religiosas. En lo genérico y
sexual desde las relaciones intra-familiares
hasta el trato a usuari@s de los servicios de
salud - se apela a la sensibilidad,
la tolerancia y el respeto blando
a ciertos ideales y principios. Los sujet@s aludid@s
son miembr@s de grupos vulnerables
como las mujeres, jóvenes, niñ@s,
indígenas y personas con sexualidades fuera
de la supuesta norma heterosexual. Bajo el manto
del respeto a la privacidad y el pretexto de no
entrometerse en la vida íntima de la familia,
se ocultan y se encubren violaciones a los derechos
humanos y ciudadanos, como si estas no tuviesen
relevancia política nacional e internacional.
Si bien el enfoque de los derechos
sexuales nos resultó útil como punto
de partida, lo encontramos insuficiente, por si
solo, para tratar los asuntos de sexualidad en
los ámbitos político y legislativo.
En MASQUE V, transitamos entre la interpelación
individualista desafiante desde los márgenes:
Mi sexualidad - ¿y qué?,
y el reclamo colectivo de derechos ciudadanos
comunes y compartidos. Fuimos en busca de un término
que lograra unir los dos componentes ya enumerados:
la visibilización de las expresiones de
la diversidad, y la viabilización de conquistas
colectivas para llevar el ejercicio de los derechos
al plano material y cotidiano.
Fue así que llegamos a
redescubrir la noción de ciudadanía
sexual. Al situar nuestras causas en el marco
de la ciudadanía sexual, obviamos las nociones
de tolerancia o respeto desde el poder, concedidos
por una supuesta mayoría normal
hacia identidades y prácticas subversivas
e insalubres de otros grupos considerados
como minoritarios, anormales o problemáticos.
Elevamos la consideración de la sexualidad
del terreno poco visible de lo individual, al
rango de una cuestión de Estado. La llevamos
del campo blando y oculto de las sensibilidades
y subjetividades negadas, para convertirla también
en un tema duro y público.
Promovemos la sensibilización
sexual de la vida política, y exigimos
justicia ciudadana para garantizar el libre ejercicio
de diversas formas de vida sexual y familiar.
El términosexual citizenship
(ciudadanía sexual) aparece en la literatura
teórica en idioma inglés desde hace
casi una década.6 El concepto ha sido escasamente
referido en los textos en español. Omar
Feliciano del Grupo Gay CODISEX señala
que No existe la noción de una ciudadanía
multi-cultural, multiétnica y muchos menos
tenemos referentes de una ciudadanía sexual.
Tal ciudadanía implica que el Estado reconozca
los aportes y las necesidades de hombres y mujeres;
de gays, lesbianas, bisexuales y trans-géneros.
De tal manera que pueda tener políticas
sociales y culturales efectivas basadas en las
diferencias de género y de identidad sexual
7. MASQUE V busca aportar a la conceptualización
de la ciudadanía sexual, y a su fortalecimiento
en la praxis del advocacy latinoamericano en derechos.
En resumen, planteamos los siguientes puntos:
L@s ciudadan@s son divers@s,
no iguales.8
|
Los derechos ciudadanos se
aplican a tod@s, sin exclusiones ni discriminación.
|
Los derechos ciudadanos incluyen
derechos en el ámbito de la vivencia
de la sexualidad.
|
Estos derechos no son privativos
de grupos sociales minoritarios, discriminados
o estigmatizados.
|
Las diversas formas de vida
sexual y genérica merecen legitimidad
social y jurídica.
|
| El ejercicio
de la ciudadanía sexual corresponde
a todas las personas por igual, durante toda
la vida.9 |
Ciudadanía sexual en Bolivia,
hoy Hoy en día, existen grupos en distintas
localidades del país que promueven causas
afines a la noción de ciudadanía
sexual.Entre sus temas bandera figuran
los siguientes:
Personalidad
y capacidad jurídica: Carnets de identidad
para travestis acordes a su opción
de autopresentación genérica.
|
Uniones legales
y derechos herederos para personas de distintas
opciones de pareja genéricas y sexuales.
|
Adopciones de
niñ@s y jóvenes por personas,
parejas y grupos familiares de diversos tipos,
que no se limiten al matrimonio heterosexual.
|
Beneficios
sociales, salud y seguridad social: Beneficios
sociales, seguros médicos y de vida
para integrantes de grupos familiares de diversos
tipos.
|
Servicios integrales
de salud con acceso al apoyo terapéutico,
a tratamientos actualizados y medicamentos
para personas que viven con VIH/SIDA, sin
violencia, discriminación o marginación.
|
Servicios de
salud pública y del Seguro Básico
de Salud para el aborto seguro y legal, incluyendo
la reglamentación y aplicación
del Artículo 266 del Código
Penal que autoriza el aborto impune en casos
de violación, incesto y riesgo a la
salud o vida de la mujer.
|
Oportunidades
de estudio y empleo, sin discriminación
en cuanto a género, generación,
decisiones sobre embarazo, orientación
u opción sexual, o forma de grupo familiar.
|
Seguridad: garantías
para la integridad corporal dentro y fuera
del hogar.
|
Prevención
y sanción a la violencia sexual y genérica
intrafamiliar (violación en el matrimonio,
incesto, abuso), pública e institucional
(policial, militar, judicial, educativo, religioso,
laboral).
|
Decisión
autónoma y consentimiento informado
sobre la aplicación de intervenciones,
registros e investigaciones en los campos
de la salud física y mental y sexualidad.
|
Denuncia del
uso represivo de registros sanitarios de personas
que viven con VIH/SIDA, para controlar sus
movimientos e inclusive llegar a prohibir
que tengan actividad sexual.
|
Denuncia del
control policial de l@s trabajadores/as sexuales,
y del condicionamiento de la matrícula
sanitaria a prácticas de extorsión
(causa que recibe el apoyo efectivo de la
Defensoría del Pueblo).
|
Información
y educación: Acceso para personas en
todo el ciclo de vida a información
pública y servicios integrales de educación
en salud y sexualidad que incluyan información
amplia, atención de calidad y trato
sin discriminación en sexualidad y
salud sexual, incluyendo la prevención
y tratamiento de ITS y VIH-SIDA.
|
Libertad de
expresión, reunión y asociación:
Apoyo para sedes propias de las organizaciones
del movimiento gay, lésbico, bisexual,
travesti, transsexual y transgénero,
libre de condicionamientos relativos a la
utilización de dichas organizaciones
para fines de control y prevención
epidemiológica.
|
Legitimidad
social y política para diversas opciones
de vida sexual y familiar.
|
| Ampliación
de las agendas de género, salud, educación,
seguridad ciudadana y derechos humanos para
incluir la promoción de la justicia
y garantías en el campo de la ciudadanía
sexual. Pan y rosas, materia y espíritu. |
En las últimas décadas
hubo un período de fragmentación
y debilitamiento de los movimientos contestatarios,
en el que las agendas neoliberales parecían
sostener una clara victoria. En el quinquenio
pasado, las campañas y protestas de diversas
agrupaciones han tomado otro caríz, ahora
más articulado y enfocado en agendas internacionalmente
compartidas.
En el nuevo milenio, en forma
aparentemente paradójica, los grupos de
advocacy han intensificado el uso de estrategias
globalizadas mediante redes electrónicas,
para oponerse a la globalización económica
en forma simultánea en múltiples
localidades de norte y sur. En términos
de medios y métodos, las campañas
actuales combinan arte y política, música
y molotovs, materia y espíritu, acciones
directas y virtuales.
En cuanto a sus mensajes, se pide
pan y rosas, un fin a la pobreza y
a la violencia, derechos culturales y étnicos
y condonación de la deuda. Hay un creciente
encuentro entre los planos material e ideal. Sin
embargo, en la era post-marxista, los reclamos
económicos aún siguen considerándose
como más serios y duros que
los culturales, más digno del esfuerzo
militante, de la atención de agencias internacionales
y de los medios masivos de comunicación.
Al plantear la ciudadanía sexual, queremos
fortalecer la vigencia de las sexualidades e identidades
generizadas dentro de agendas activistas y políticas
públicas. Dentro del campo de las rosas,
reivindicar los derechos sexuales implica sostener
los principios de igualdad, individualidad y autonomía.
Traducidos al terreno material,
se exige el pan cotidiano de las sexualidades
y géneros vividos: garantías para
la integridad corporal y la personalidad jurídica,
libres de exclusión, discriminación
y violencia.10 Les invitamos a evaluar la relevancia
de este concepto en sus propias vidas personales
y colectivas. Para mayor información, y
para enviarnos sus aportes, pueden consultar nuestra
página Web: www.ciudadaníasexual.com.
Si les suena, si les sirve
declárense ciudadan@s sexuales y promuevan
la ciudadanía sexual en todos sus ámbitos
de vida.
1 MASQUE V es una agrupación
independiente de personas que se reúnen
para generar y aplicar propuestas renovadoras
de advocacy participativo en sexualidades y géneros,
con un enfoque de derechos y justicia social.
Actualmente actúa como comité consultivo
del proyecto Advocacy participativo en derechos
sexuales (CISTAC/Population Concern/EC,
2000-2002).
2 Por advocacy entendemos
la promoción colectiva de una causa social,
mediante acciones políticas de presión,
convencimiento o cabildeo, utilizando diversos
medios informativos y culturales, y abarcando
ámbitos públicos que van desde lo
local a lo internacional
3 Ver la revista Derechos sexuales
al debate, Grupo de Trabajo sobre Embarazo No
Deseado y Aborto y Grupo de Trabajo sobre Masculinidades.
Z. Alanes y R. Archondo (eds.) 1999. 2da edición,
2000. La Paz: CISTAC/Population Concern/EC
4 Ver la Figura 1, La globalización,
sus descontentos, movimientos y alternativas
en Peter Waterman, 17 tesis acerca de: el
viejo internacionalismo, la nueva solidaridad
global, una futura sociedad civil global.
Universidad de San Marcos, Lima, Perú,
11 de enero 2000.
5 Ver Waterman 2000 6 Ver David
T Evans 1993. Sexual Citizenship: The Material
Construction of Sexualities. Londres: Routledge
7 Políticas culturales
y las comunidades de la diversidad sexual,
México 2000
8 La universalidad de la
ciudadanía, apoyada por el mito liberal
de una ciudadanía compuesta por una comunidad
de iguales, está calculada para suprimir
la diferencia. (...) no hay tal cosa como el/la
ciudadan@ universal porque la pretensión
a la universalidad obra para devaluar la diversidad
y la diferencia. Sean Leathem 2000, Women
and citizenship culture, identity and participation
(Cita traducida por la autora).
9 Integrantes del Comité
organizador de la XXII Marcha del Orgullo Lésbico,
Gay, Bisexual y Transgénero (México
DF, 17 de junio 2000) declararon que en
su calidad de ciudadanos y ciudadanos de este
país, requieren de legislaciones que les
garanticen los mismos derechos que tienen todas
y todos los mexicanos. No queremos privilegios,
pero tampoco ningún derecho menos. Sólo
los mismos derechos. (Román
González, CIMAC, 14 de junio 2000. http://www.cimac.org.mx/noticias/00jun/00061405.html).
10 Ver Correa, S y Petchesky,
R 1995. Derechos sexuales y reproductivos.
Una perspectiva feminista en Conciencia
Latinoamericana Vol. VII No. 1, enero-febrero-marzo.
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