Probablemente, el divorcio es uno de los cambios
críticos más importantes de la vida
de las personas y como tal, una oportunidad de enfrentarse
a una misma, crear nuevas instancias de encuentros,
resignificar relaciones y recrear la vida.
Poco interés ha despertado
en el mundo de la investigación sexual,
la situación en que viven, en nuestras
regiones, más del 30% de las mujeres. Son
las mujeres sin pareja y jefas de hogar, con hijos
a su cargo. Estas cifras no presentan grandes
diferencias de clases o etnias.
Es posible que, tras un largo
proceso de esfuerzos por sostener la pareja, quedan
sin ella por opción o por abandono. Se
contraponen a otras muchas señoras, católicas
o no, que viven una vida de a dos con intimidad
insignificante y práctica sexual insatisfactoria
que mantienen socialmente un matrimonio como
Dios manda, a veces sabiendo de la segunda
casa donde su esposo vive con permiso su
doble vida y moral sexual. Dediquemos por esta
vez nuestra mirada a las huestes de mujeres que,
luego de un matrimonio al que dedicaron energía,
fuerza y postergación personal, quedan
al cuidado y responsabilidad de los hijos que
dependen afectiva y económicamente de ella.
Esta mujeres divorciadas, han
roto con el mito del amor con un solo hombre
y para siempre, y aún aquellas que
lo hacen por propia voluntad y decisión,
tienen muchas ambivalencias, dudas, urgencias
y prioridades, y encuentran un mundo para el cual
son una amenaza. No cuentan con apoyo afectivo.
En general su propia familia de origen la cuestiona
y la hace cargo de la falla del matrimonio,
generándose muchas veces verdaderas situaciones
de violencia y abandono. Para su propia madre
ella se presenta como el testimonio de que se
puede, y tal vez ella no se animó
y soportó demasiado.
Algunas de sus amigas muy cercanas
son las capaces de apoyar y comprender. Deben
salir a buscar trabajo o mejorar el que tienen
fuera de la casa, afrontar las necesidades y conflictos
de la nueva vida de sus hijos y enfrentar los
casi siempre presentes litigios con el ex cónyuge,
sea por lo que sea. Esto genera más culpas
por dejar más tiempo sus hijos sin su presencia
o bajar las posibilidades que daba el dinero sumado
de ambos padres anteriormente. Las parejas que
hasta ayer fueron sus amigos se alejan. No comprenden,
al comienzo que su actitud despierta una nueva
amenaza para esos amigos ya que cada pareja siente
que puede sucederle lo mismo porque su permanencia
en ese estado es endeble. Está viviendo
un duelo.
Cualquiera haya sido el desencadenante
del hecho, es necesario conocer que el proceso
de cambio y de adaptación a la nueva vida,
lleva su tiempo que, en promedio, son tres años.
También tiene sus necesidades y reacciones
Su corazoncito, tiene varias esperanzas: Encontrar
un buen hombre, comprensivo y tierno, vivir una
vida sexual mejor, tal vez experimentar el placer
por primera vez... Poner a vivir sus fantasías
de probar otras experiencias y muchas veces terminar
con ese peso de haberse relacionado sincera y
obedientemente ...con un solo hombre. Rabia y
muchas ganas de vengarse y mostrarle y mostrarse
que es capaz de encontrar una pareja mejor.
Otras ideas propias e intrans-feribles.
Cuando anuncié al pasar lo de huestes no
fue en vano ya que, en cuanto logra superar las
culpas, dejar los hijos en orden, organizar sus
primeras y nuevas salidas de mujer libre, arreglarse
y prepararse ...se encuentra qué, con ese
mismo fin, deambulan muchas mujeres. Basta mirar
las mesas de los bares, las butacas de los cines
y teatros... y va comprobando con el tiempo que...el
hombre solo y sin compromisos ha desaparecido
de los lugares esperados. ¿Dónde
están? ( a esto no vamos a dedicar este
artículo...)
Comienza aquí un desafío
a la autoestima a los tiempos propios, a las preguntas
sobre sí misma , a las razones del divorcio
y a repensar la vida propia y redefinir el proyecto
personal identificándolo con los gustos
y necesidades propias y separarlo de lo que los
demás esperan de nosotras para realizarse.
Es romper también estos mitos de servicio
a los demás.
Probablemente, el divorcio es
uno de los cambios críticos más
importantes de la vida de las personas y como
tal, una oportunidad de enfrentarse a una misma,
crear nuevas instancias de encuentros, resignificar
relaciones y recrear la vida. La búsqueda
y encuentro de un nuevo amor, sería interesante
que nos encontrara liberadas de los viejos esquemas,
más independientes y dispuestas a mantener
esta vez autonomía para mantener también
una vida propia
. Si se encuentra, BIENVENIDO
y mucha suerte! Nunca desesperarse y lanzarse
a actitudes compulsivas de las cuales salimos
heridas. Por lo tanto CUIDARSE y QUERERSE MUCHO
y solamente estar abiertas a lo que necesitamos,
queremos y saber decir tranquilas: NO Darnos el
permiso de sentimientos nuevos, salir del amor
heterosexual obligatorio y redimensionar el amor
a las personas, descubriendo la sensualidad que
damos y recibimos cuando nos rela-cionamos corrientemente.
Si sentimos atracción por
primera vez o nos descubrimos amando a otra mujer,
permitirnos sentirlo y saber que esto es corriente
y que mucha gente lo vive así. Lo único
penoso es el juicio que la Sociedad y la Costumbre
patriarcal y la Iglesia hacen de estas relaciones
sinceras y afectivas. También acordarse
de qué, aunque es otra cosa que relacionarse
en pareja, el autoerotismo es válido recurso
propio, personal y creativo.
Nos permite conocernos más,
saber de nuestras particularidades sexuales y
ayudarnos a decidir qué es lo qué
queremos y necesitamos, además de canalizar
nuestra energía sexual. Disfrutar del vivir
solas y a nuestro aire, sin pedir permiso y a
nuestras anchas. Tenemos todo el derecho y nos
lo merecemos!! Es la primera vez que nos pasa!,
y está bueno! Siempre fuimos hijas de...hermana
de...esposa de.. Buscar, crear y mantener relaciones
fuertes.
Es posible vivir sin relaciones
sexuales tradicionales, o sea coitales. Si, es
imposible vivir bien sin relaciones significantes.
Esto implica concebir, cultivar y ver florecer
y disfrutar amistades profundas y muy sinceras
en donde cada una/o pueda ser tal como es, mostrar
sin miedo su vulnerabilidad y poder expresarnos
tal cual somos, tristes, alegre, enojadas, y no
ser rechazadas por ello.
Vivir la sensualidad y la ternura
al máximo y unirse a los amores del mundo,
de la naturaleza, del sol y el aire, de las calmas
y las tormentas y darles el valor de compartir
la esencia de ser personas vivas y trascendentes...
¿NO SERÁ ESO LO QUE REALMENTE NECESITAMOS
y que hasta ahora lo que hemos hecho es lo que
nos mandaron?.
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