Se calcula que a inicios de este siglo el SIDA será
una de las principales causas de muerte de la mujer
en edad reproductiva en todo el mundo. Para el año
2000, 13 millones de mujeres se infectaron con VIH;
el 10% de todas las infecciones de VIH a nivel mundial
proviene de madres que transmiten la infección
a sus hijos.
En muchos países seis de
cada 10 mujeres sufren una enfermedad de transmisión
sexual, casi la mitad de todas las infectadas
no tiene síntomas, pero todas corren el
riesgo de infertilidad, cáncer cervical,
etc; las mujeres sufren en forma desproporcionada
de infecciones del aparato reproductivo incluidas
las enfermedades de transmisión sexual,
en comparación con los hombres.
Pobreza y Sida Según datos
de la Organización Panamericana de la Salud
(OPS), alrededor de 136 millones de personas en
el mundo, el 17 por ciento de la población
total, carecen de acceso a los servicios de salud.
Nueve de cada diez personas infectadas por el
virus del SIDA viven en el tercer mundo y dos
tercios en el Africa subsahariana, según
el informe «Indicadores del Mundo en Desarrollo».
De las estadísticas presentadas en este
informe aparecen 33,4 millones de personas en
el mundo como portadoras del virus del SIDA y
14 millones han muerto a causa de la enfermedad
desde el principio de la epidemia.
Entre los países africanos
más afectados figuran -en términos
porcentuales sobre la población adulta
(de 15 a 49 años)- Zimbabwe, con el 25,84%
de las personas de esta edad infectadas, es decir,
1,5 millones de individuos y Botsuana, con el
25,10% (190.000 personas). Le siguen Namibia (19,94%
y 150.000 individuos), Mozambique (14,17%, 1,2
millones de personas), Sudáfrica (12,91%
y 2,9 millones de individuos), la República
Centroafricana (10,77% y 180.000 personas) y Costa
de Marfil (10,06%, 700.000 personas). El riesgo
de ser joven De los 30 millones de personas que
viven hoy día con la infección por
VIH o con SIDA, 10 millones tienen entre 10 y
24 años de edad, los que representan el
30 por ciento de la población del mundo
en desarrollo, señala ONUSIDA.
Según la misma fuente,
todos los días 7 mil jóvenes del
mundo contraen el virus, las principales razones
son la falta de información sobre el uso
correcto del condón, la carencia en servicios
de salud especializados, la pobreza en la que
viven y la discriminación que padecen las
mujeres; el 85 por ciento de estos viven en los
países en desarrollo. Cada minuto cinco
jóvenes del mundo se infectan del virus
de VIH, de todas las personas infectadas después
de la lactancia, por lo menos la mitad son jóvenes
menores de 25 años.
ONUSIDA advierte que de fracasar
la prevención en este enorme grupo de población
joven, los países en desarrollo deberán
afrontar los astronómicos costos humanos
y económicos resultantes de las cifras
de casos de SIDA en adultos. Bolivia En Bolivia
el primer caso registrado de SIDA fue en l985
en la ciudad de Cochabamba; hasta el año
2000 esta cifra se elevó a un total de
498 enfermos de VIH; de los cuales 371 son varones
y 127 mujeres. Los años con más
registros de este mal fueron 1992 con 24 casos,
1993 con 22 y 1998 con un total de 40 casos; el
último semestre del 2000 se registraron
17 enfermos con VIH SIDA, la mayoría en
Santa Cruz.; en este departamento ya suman 37
los enfermos confirmados con los reportados entre
enero y julio de 2000, cada mes se reportó
un promedio de 5,5 casos. De acuerdo a los datos
del Programa Nacional de ITS/SIDA es la primera
vez, desde que la enfermedad apareció en
el país, que se da tal cantidad de notificaciones
en tan poco tiempo.
La mayor parte de las víctimas
son portadores asintomáticos de la enfermedad.
Según el boletín Archivos
i1 el 68% de los casos registrados alcanzó
una sobrevida menor a un año. Ello
se explica en vista de que en su mayoría,
los casos fueron diagnosticados en etapa tardía
y debido a la carencia de recursos para sostener
un tratamiento adecuado y oportuno. Bolivia
fue definido como país de baja prevalencia;
no obstante la tendencia ascendente y continua
que se registra en el país plantea la urgente
necesidad de la profundización de medidas
preventivas para encarar la problemática.
Entre las acciones a nivel estatal que existen
para prevenir la expansión del SIDA se
encuentra el Reglamento para la Prevención
y Vigilancia del VIH/SIDA cuyo artículo
19 dice: La prevención y vigilancia
de la infección del VIH/SIDA debe ser apoyada
por todas las instancias, organizaciones, instituciones
y sectores con carácter público
o privado...Deberán cumplir las normas
expedidas por la Secretaría Nacional de
Salud * referidas al llenado de las fichas de
vigilancia, notificación e informes periódicos
de evolución así como el cumplimiento
de normas de bioseguridad para la prevención
de la transmisión del VIH en sus diferentes
niveles.
Fuera de este Reglamento Bolivia
junto a 180 Estados suscribió varios compromisos
en relación al VIH, muchos de los cuales
ya están siendo incorporados en las disposiciones
nacionales de salud: Garantizar que los preservativos
y los medicamentos para prevenir y tratar las
ETS sean de fácil acceso ya que éstas
aumentan el riesgo de transmisión del VIH.
Fortalecer los programas voluntarios de detección
del VIH y asegurar su confidencialidad. Impartir
capacitación especializada a los proveedores
de servicios de salud en la prevención,
detección y orientación sobre las
ETS, incluido VIH/SIDA. Promover programas para
educar y capacitar a los hombres para que asuman
su responsabilidad en la prevención del
VIH/SIDA y otras ETS.
Ultimas medidas En el marco de
la prevención que el Estado boliviano pretende
incorporar, se instaló recientemente una
«condonería» en una zona céntrica
de la ciudad de La Paz; el proyecto se inscribe
en el marco de un convenio entre el Servicio Departamental
de Salud y una organización no gubernamental
que provee los condones a bajo precio con el objetivo
que estén al alcance de estudiantes y personas
de bajos recursos. Junto a este servicio, que
fue motivo de cobertura periodística por
lo novedoso, el Programa ITS/SIDA del Servicio
departamental del Salud también cuenta
con capacitadores que trabajan en colegios secundarios
fiscales y particulares con el objetivo de difundir
información sobre su salud sexual y su
salud reproductiva orientada a prevenir embarazos
no deseados y contagios con infecciones de transmisión
sexual.
Por otra parte, el derecho a decidir
debe ser parte de la propuesta integral de la
prevención; en sí misma la información
es válida, no obstante, el alma de este
cuerpo es el derecho a decidir como un ejercicio
que expresa la autodeterminación de las
personas, su autoestima y reconocimiento como
protagonistas responsables de su salud sexual
y su salud reproductiva.
Este derecho es el motor que hace
de la información un ejercicio para la
acción. Desde Católicas por el Derecho
a Decidir/Bolivia creemos que trabajar por ese
derecho es la puerta que se abrirá sin
obstáculos hacia las propuestas que hacen
el camino no sólo de la prevención
sino del ejercicio de los derechos humanos. La
prevención en riesgo
La posición de la Iglesia
Católica de oponerse al uso de preservativos
en plena pandemia del SIDA resulta sin duda un
atentado contra la vida ya que niegan, implícitamente,
el derecho de las personas a proteger su existencia;
por otro lado, esa negación también
implica una total descalificación al desarrollo
científico y tecnológico que permite,
a través del condón, una alta posibilidad
de protección contra un posible contagio.
Peter Piot, director de la agencia especial de
la ONU contra el Sida (ONUSIDA), en declaraciones
al diario alemán Frankfurter Rundschau,
también advirtió que la prohibición
del preservativo por parte de la Iglesia Católica
es una falta grave que cuesta vidas humanas,
incluso, para algunos analistas, parte de las
responsabilidades de la expansión de la
pandemia la tendría la Iglesia Católica
por su obstinada posición.
La prevención debería
ser parte no sólo de los principios sino
de la acción de todas las instancias institucionales,
de movimiento y religiosas cuyo objetivo es el
bienestar y supervivencia de la humanidad. Posiciones
que no permiten valorar la vida de las y los humanos
negando protegerlas a través de los avances
científicos, son, si duda, retrógradas
y descontextualizadas de la vida de las personas.
(CDD/BOL)
Teresa Lanza es Coordinadora Nacional
de CDD/Bolivia
Ivana Calle es Encargada de Comunicación
y Medios de CDD/Bolivia.
1 Family Care International. Marzo 1998, boletín
N° 3. La Paz Bolivia * Actualmente Ministerio
de salud y Previsión Social
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