En el Parlamento
Europeo se llevó a cabo una jornada sobre Derechos
Reproductivos en la que participó Católicas
por el Derecho a Decidir (CDD). Durante la misma,
la entidad explicó que su principal actividad
es promover los derechos de las mujeres, especialmente
los que hacen referencia a la sexualidad y a la reproducción
humana. A su vez, dejó en claro que lucha por
la equidad en las relaciones de género y la
ciudadanía de las mujeres, tanto en la sociedad
como al interior de las iglesias.
"Somos conscientes del
daño que tradiciones religiosas como la nuestra
han infringido a las mujeres a lo largo de la historia,
ayudando a perpetuar situaciones de desigualdad injustificables
y dotando al sistema patriarcal de una autoridad que
sacraliza sus postulados básicos", explicó
Paloma Alfonso Aguirre, de CDD España.
En la exposición, Alfonso Aguirre
detalló que CDD considera a sus tradiciones
religiosas intentando deconstruir el entramado patriarcal
en el que se apoyan y develando el aspecto liberador
que todas las tradiciones religiosas también
poseen. "La teología feminista es hoy
una sólida corriente de opinión que
no sin dificultades, va ganando un espacio dentro
del campo de la reflexión teológica.
Nos situamos en este campo de reflexión y de
acción", aclaró la integrante de
la entidad.
Así, como representante de
CDD, Alfonso Aguirre describió en el Parlamento
Europeo que esta entidad es un "movimiento autónomo
de personas católicas, comprometidas con la
búsqueda de justicia social y el cambio de
patrones culturales y religiosos vigentes en nuestra
sociedad".
Sin dejar de ser católicas
y con una presencia desde hace 20 años en Estados
Unidos, América Latina y Europa, las integrantes
de CDD no dejan de criticar a la Iglesia Católica
Romana por tener "una estructura organizativa
y de gobierno piramidal que más se asemeja
a una monarquía medieval que a una sociedad
de ciudadanos libres y co-responsables. Está
más acostumbrada a los súbditos que
a los ciudadanos (pastores y ovejas). Esta estructura
piramidal y patriarcal no favorece la visibilización
de los debates ni la canalización del disenso.
Pero estos existen."
Según un estudio realizado
por CDD, el 90 por ciento de la población española
es católica, pero el 55 por ciento está
en contra de que la iglesia prohíba la anticoncepción.
Un 70 por ciento aprueba el aborto en caso de malformación
y un 42 por ciento en caso de bajos ingresos. Un 9
por ciento de los católicos españoles
tiene mucha confianza en su jerarquía; un 31
por ciento suficiente; 35 por ciento poca y un 22
por ciento ninguna.
"El feminismo moderno representa
una de las amenazas más temidas por el Vaticano
porque cuestiona radicalmente la concepción
sumisa que tiene la iglesia de las mujeres y también
pone en cuestión el papel de la mujer dentro
de la iglesia. Su crítica desbarata la estructura
jerárquica vigente, donde las mujeres están
absolutamente excluidas", expuso en la jornada
Alfonso Aguirre.
En ese sentido, el trabajo que lleva
a cabo CDD es arduo. La entidad promueve, favorece
e impulsa talleres, seminarios y todo tipo de foros
en torno a temas relacionados con la moral sexual,
el derecho a decidir y el disenso.
Ahonda en sus trabajos sobre la tradición
católica de la primacía de la conciencia
en temas de decisión moral y realiza estudios
en torno a temas polémicos que afectan a la
sexualidad humana y los derechos de las mujeres. Señala
las lagunas que el magisterio eclesiástico
tiene en estos temas, como en torno a la evolución
de este magisterio en temas de contraconcepción
y aborto.
Asimismo, CDD pone en marcha campañas
específicas de sensibilización ciudadana
en torno a temas como la postura vaticana frente al
uso de los preservativos, como la campaña "Condones
por la vida". También ha desarrollado
otras campañas, como la de "Cambio de
Estatus del Vaticano en Naciones Unidas", para
que se revise dicho estatus, y las que denuncian los
abusos sexuales en el interior de la Iglesia o la
situación de las religiosas, especialmente
en África, donde, desgraciadamente, estos hechos
son frecuentes.
"El ser y pertenecer a una tradición
como la nuestra no nos impide sino, por el contrario,
nos anima a no aceptar sin más, con obediencia
ciega, cualquier directriz que emana de la jerarquía.
Basándonos en una profunda fe en el Espíritu
Santo, que no es patrimonio de nadie, nos atrevemos
a criticar, revisar, cuestionar y abordar desde la
sospecha todo aquello que se nos presenta como incuestionable
pero que afecta negativamente al conjunto de la sociedad
y especialmente a las mujeres", dijo Alfonso
Aguirre.
El aspecto más polémico
de la actividad de CDD se centra en la defensa a ultranza
del derecho a decidir de las mujeres incluso ante
el dilema del aborto. Esta postura tiene su sustento
en la defensa de la salud y de la vida de las mujeres
frente a los argumentos que dicen defender la vida.
"Todo ello nos coloca en una posición
bien incómoda por ser católicas y no
renunciar a nuestra fe, ni renunciar tampoco a nuestra
opción por los derechos de las mujeres, en
especial a los que afectan la libertad de elegir sobre
la sexualidad y la reproducción sin trabas,
complejos ni culpas", remarcó Alfonso
Aguirre.