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Europa
Resolución del Europarlamento contra
los países
que no aceptan las uniones homosexuales
7 de febrero de
2006
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ESTRASBURGO El
pasado 18 de enero, con 468 votos a favor, 149 en
contra y 41 abstenciones, el Parlamento Europeo aprobó
una Resolución que condena como "homofóbicos"
a los Estados que se opongan al reconocimiento de
las parejas entre personas del mismo sexo.
La Resolución, que no es vinculante,
pero constituye un punto de referencia para las legislaciones
nacionales, contó con el apoyo, entre otros,
de buena parte del Partido Popular Europeo, así
como del Partido Socialista Europeo, de los Verdes,
Comunistas y otros.
En declaraciones concedidas a Zenit,
el vicepresidente del Parlamento Europeo, Mario Mauro,
afirma que "ha sido aprobado un documento Ideológico
que tiene muy poco que ver con la concreta tutela
de los derechos fundamentales de las personas, sino
que suena mucho más como un manifiesto que
saluda la destrucción de los valores que han
originado la Unión Europea como proyecto político".
"¿Cómo definir
si no la exhortación a las instituciones europeas
a entrometerse en la vida de los estados nacionales,
modificando las constituciones de los países
para que se abran al matrimonio entre homosexuales,
prescindiendo de la elección de los pueblos?",
se pregunta el vicepresidente del Parlamento Europeo.
Recodando que el documento hace referencia
a la libertad religiosa como "fuente de discriminación",
Mauro concluye que "aprobando tales textos, abiertamente
en contradicción con los tratados e incluso
el sentido común, se obtiene como único
resultado favorecer el distanciamiento de los ciudadanos
de nuestras instituciones".
Respecto a la resolución del
Europarlamento, Riccardo Cascioli, Presidente del
Centro Europeo de Estudios sobre Población,
Ambiente y Desarrollo (CESPAS) ha declarado a Zenit
que "es evidente que los derechos humanos se
han convertido en un pretexto para afirmar una ideología
que no sólo no tiene nada que ver con el bien
de la persona sino que incluso es fuente de violencia
contra personas, comunidades y pueblos".
"En este caso --sigue diciendo
Cascioli--, por enésima vez, una institución
europea se pronuncia sobre un tema --como el de la
familia--, que es de estricta pertinencia de cada
uno de los estados miembros".
"Pero no es una sorpresa --reconoce--:
desde hace años, hay un aguerrido grupo de
presión homosexual que, a nivel internacional
y regional, puede contar con abogados y juristas militantes
que se ocupan de estudiar leyes, tratados y convenciones
internacionales para subvertir las legislaciones nacionales".
"La Resolución del Europarlamento
--subrayó Cascioli- se sitúa en este
filón, y no es un caso que la organización
histórica del movimiento homosexual, la Asociación
Internacional Gays y Lesbianas (ILGA), presente en
90 países con más de 400 organizaciones
afiliadas, tenga una
presencia bien arraigada en la Unión Europea,
y una importante influencia en el Intergrupo Parlamentario
de Gays y Lesbianas".
Sobre las numerosas críticas
dirigidas por varios europarlamentarios al Papa Benedicto
XVI durante el debate de la Resolución, el
16 de enero en Estrasburgo, Cascioli observó
que "también esto, además de ser
un fenómeno recurrente, es parte de una estrategia
global de ataque a la Iglesia".
Fuente: agencia de noticias ZENIT