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Chile
Réplicas
a la encíclica Papal
15 de febrero de 2006
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Tuvo sus primeras
repercusiones La primera encíclica del Papa
Benedicto XVI es un documento de 71 páginas
titulado "Dios es Amor", en el que el Pontífice
exploró el amor erótico entre el hombre
y la mujer, y en el que también hace referencia
a la justicia y la caridad. El Movimiento También
Somos Iglesia-Chile sostuvo que se trata de una
obra no de un inquisidor, sino de un amante, que alienta
las esperanzas de quienes quieren un cambio en la
Iglesia. Incluso los funcionarios del Vaticano mostraron
cierta sorpresa ante el tópico, especialmente
porque Benedicto era el vigilante vaticano de la doctrina
cristiana y podría haber encarado temas más
complejos como la bioética en su primer documento
papal.
"Si esas cosas hubieran sido dichas desde la
época patrística, la historia del cristianismo
habría sido radicalmente diferente. Pues, durante
todos los siglos hasta hoy el gozo ha sido sospechado,
rechazado o condenado", señaló
el Movimiento También Somos Iglesia- Chile.
La encíclica (carta solemne
que dirige el Papa a los obispos y fieles católicos
del mundo), está dividida en dos partes. La
primera es una reflexión teológico-filosófica
sobre el amor en sus diferentes dimensiones, erótico,
amistad y entrega, mientras que la segunda trata sobre
la aplicación concreta del mandamiento amarás
al prójimo como a tí mismo. A este respecto,
el Papa afirma que, para la Iglesia, la caridad no
es una asistencia social que puede dejar a otros,
sino que pertenece a su naturaleza y que por ello
debe luchar para que nadie sufra por falta de lo necesario.
El Papa analiza, en el texto, en forma
abierta "el amor entre el hombre y la mujer,
en el cual intervienen inseparablemente el cuerpo
y el alma, y en el que se le abre al ser humano una
promesa de felicidad que parece irresistible".
Para el líder de la Iglesia Católica
Romana, "el matrimonio basado en un amor exclusivo
y definitivo se convierte en el ícono de la
relación de Dios con su pueblo, y viceversa,
el modo de amar de Dios se convierte en la medida
del amor humano", aclara en su Encíclica.
"La disertación teológica
es una sorpresa porque es una novedad en el lenguaje
de la jerarquía. El Papa afirma la necesidad
de un acuerdo, de una forma de complementariedad entre
las dos formas de amor, la del gozo y de la recepción,
y la del don y de la gratuidad", dijo la organización.
Sobre el término "amor",
Su Santidad subraya en el texto que se ha convertido
en una de las palabras más usadas y también
de las que más se abusa. "Se habla de
amor a la patria, a los padres, por el trabajo, a
Dios, etc, pero entre todos ellos el amor por excelencia
es entre un hombre y una mujer, en el que intervienen
inseparablemente el cuerpo y el alma", señaló
el Papa en la Encíclica.
"No conozco ningún documento
pontificio que haya exaltado en esa forma el gozo
y el deseo. Ese rechazo del gozo ha sido motivo de
continuas oposiciones entre los sacerdotes, sobre
todo los confesores y los laicos en el momento de
la confesión. Si se aplica la doctrina del
Papa a la sexualidad, muchas cosas podrían
cambiar en la forma como la sexualidad es tratada
en la pastoral habitual", aseguró el Movimiento.
Sin embargo, el Movimiento También
Somos Iglesia-Chile criticó a la encíclica
por "no ofrecer ninguna referencia a la situación
actual del mundo. No es el objeto que pretende tratar.
Sin embargo ese silencio dejará en varios lectores
un cierto sentimiento de frustración. La doctrina
del amor no recibe ninguna aplicación social
concreta. Cada cristiano tiene que buscar por sí
mismo de qué manera la doctrina del amor se
aplica en la sociedad actual".
Asimismo, la organización aseguró
que "varias veces el texto usa la palabra ideología
y siempre en un sentido negativo. Podría haber
la sospecha de que toda ideología contiene
algo de marxismo, y, por consiguiente un fermento
negativo. En esto el Papa actual se ubica en una posición
más radical que su predecesor".