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Red CDD
Reedición
de libro sobre curas abusadores
1 de febrero de 2006 |
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Develando
la política del silencio, el libro por
el que Regina Soares Jurkewicz, coordinadora del CDD-Brasil,
fue despedida de un instituto de teología de
San Pablo a mediados del año pasado, acaba
ser editado en español por la Red Latinoamericana
de Católicas por el Derecho a Decidir.
"No queremos pactar con la conspiración
del silencio que trasciende el ámbito eclesial
y se extiende a gran parte de las personas que rodean
a las víctimas", señala el Equipo
de Coordinación de la Red, que decidió
publicarlo.
El libro, que había sido editado
por CDD-Brasil, analiza 21 casos de abusos sexuales
cometidos por sacerdotes contra mujeres y niñas.
Y revela que la jerarquía católica mantiene
un modus operandi y desarrolla una política
para ocultar los casos denunciados, llegando incluso
a ocultar amenazas, sobornos y agresiones contra las
víctimas y sus familiares.
Ese modus operandi no es excluyente
del interior de Brasil. "Nuestra hipótesis
es que esta política también se hace
vigente en los demás países latinoamericanos",
plantea el equipo de coordinación en la introducción
de Develando la política del silencio. Abuso
sexual de mujeres por sacerdotes en Brasil, cuya
traducción y edición fueron financiadas
por al Fundación Ford.
Ese fue uno de los motivos que llevó
a la necesidad de lanzar esta investigación
en idioma castellano. "Queremos ampliar la difusión
de las informaciones y de los análisis, ambos
presentes en esta publicación, y esperamos
de esta forma, motivar la reflexión y la investigación
de este tema, por la importancia que tiene para la
comunidad católica", señala. "Otra
razón que nos estimuló a elaborar esta
edición en castellano es el hecho de que el
presente trabajo propone una metodología de
investigación que puede ser útil a personas
o grupos interesados/as en aceptar el desafío
de realizar una investigación similar en sus
países".
La investigación es parte de
la tesis de doctorado de Soares Jurkewicz en Ciencias
de la Religión en la Pontificia Universidad
Católica (PUC) de San Pablo. Fue realizada
con el apoyo de Coordinación de Perfeccionamiento
de Personal de Nivel Superior (CAPES), en el Programa
de Ciencias de la Religión de la PUC-SP, financiada
por el Fondo de Desarrollo de las Naciones Unidas
para la Mujer (UNIFEM) y hecha pública el 28
de junio de 2005 por CDD-Brasil. Días más
tarde, Soares Jurkewicz fue despedida del Instituto
de Teología de Santo André, donde trabajaba
como profesora desde hacía 8 años, bajo
el argumento de "diferencias insuperables".
La socióloga releva en su trabajo
algunos estudios previos sobre abuso de religiosos.
Retoma una encuesta relevada por el periodista español
Pepe Rodríguez que estima que el 60 por ciento
de los clérigos tiene relaciones sexuales,
dentro de los cuales el 26 por ciento se relaciona
con menores y el 7 por ciento cometen abusos graves.
Pero lo que más molestó
a la jerarquía de la Iglesia Católica
brasileña es que hace hincapié en que
el mismo código del Derecho Canónico
orienta a la jerarquía para que encubra los
delitos de los curas con el fin de evitar escándalos
y salvaguardar la imagen de la Iglesia Católica
Romana y del clero. Rodríguez habla de un "decálogo
básico" que sigue la ICR para encubrir
a los curas abusadores: los obispos encaran acciones
disuasorias con la víctima y su familia; encubren
los casos de abuso para que no se hagan públicos,
llegando incluso a sobornar víctimas y familiares
o trasladando al cura a otra parroquia; inician un
expediente canónico que jamás avanza;
niegan lo ocurrido planteando que el sacerdote es
una figura santa; descalifican públicamente
a las víctimas; lo atribuyen a campañas
orquestadas contra la iglesia, entre otras premisas.
Soares Jurkewicz relevó 21
casos de abusos de parte de sacerdotes a niñas
y mujeres dados a conocer en los medios de comunicación
entre 1993 y 2002. De esos 21 casos, sólo cinco
originaron procesos en la justicia y la mayoría
no fue esclarecido. En todos los casos hay una asimetría
económica, cultural, etaria, de género
y clase social entre las denunciantes y los denunciados.
Se trataba en general de nenas que recibían
ayuda económica o material de parte de la iglesia,
o de mujeres que trabajaban en la parroquia. La investigación
señala también que cuatro casos derivaron
en embarazo.