Celebramos los avances, profundizamos
nuestro compromiso
La despenalización del aborto en Colombia
es un hito histórico dentro de la lucha por el reconocimiento
de los derechos de las mujeres, tanto como ciudadanas y personas
humanas, así como para la construcción de sociedades
más democráticas en las que el Estado reconozca
la vida y la salud de las mujeres en tanto bien supremo.
Desde la Red Latinoaméricana de Católicas
por el Derecho a Decidir, nos sumamos a las múltiples
expresiones de celebración provenientes de nuestras
hermanas y hermanos de los movimientos sociales, especialmente
de mujeres que, a lo largo y ancho de América Latina
y el Caribe, trabajan hace décadas por el reconocimiento
de nuestros derechos, especialmente de poder vivir en Estados
libres de injerencias fundamentalistas, religiosas y autoritarias
al momento de la búsqueda de respuestas a problemas
de justicia social y salud pública, siendo el aborto
uno de ellos.
PSin duda, el próximo 28 de Mayo, Día
Internacional de Acción por la Salud de la Mujer, será
también histórico, porque sabremos que las acciones
que se han realizado en los últimos años, desde
distintos puntos del planeta, contribuyeron a lo ocurrido
en Colombia y que, gracias al activismo, la presión
y la propuesta habrán aportado al advenimiento de un
presente y futuro con menos mujeres muertas por abortos clandestinos.
El derecho a la salud debe ser integral y
su protección debería ser principio de acción
de los Estados y de las iglesias, que no pueden, a partir
de dogmas y rígidas concepciones morales, prohibir,
impedir y castigar a las personas por proteger sus vidas a
través del condón. En este sentido, reconocemos
como una de las múltiples expresiones a favor del condón
que existen al interior de la Iglesia Católica las
declaraciones del cardenal italiano Carlo María Martín,
quien dijo, en una entrevista pública, que en algunos
casos, donde uno de los cónyuges es portador del VIH,
el uso de condones "sería un mal menor".
Esta declaración también refrenda
lo establecido por la ciencia así como la posición
de miles de católicas y católicas en el mundo,
quienes están no sólo a favor del condón,
sino de la anticoncepción y del derecho a decidir sobre
un embarazo no deseado, como opciones basadas en la propia
doctrina católica que, bajo el principio del probabilismo
que consiste en el derecho a disentir de la doctrina de la
Iglesia en asuntos morales si no hay una sólida probabilidad
en favor de la enseñanza en cuestión; en otras
palabras, "donde hay duda, hay libertad" de decidir.
Esto significa que, en última instancia, la decisión
moral en estos asuntos depende de nuestra propia conciencia.
Afortunadamente, avanzamos hacia sociedades
donde el derecho a proteger la salud esté consolidado
desde Estados laicos y desde el ejercicio de una ciudadanía
basada en la libertad de conciencia. Lo ocurrido en Colombia
y el cotidiano de católicas y católicos así
lo demuestran.