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7 de Abril "Día Mundial de la Salud": persiste mortalidad materna

Comprobamos con indignación que la mortalidad materna sigue siendo uno de los flagelos que más conspira contra la vida de las mujeres. Según la División Estadísticas del Departamento de Asuntos Económicos y Sociales de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) ningún país de África, Asia o América Latina y el Caribe ha mejorado su sistema de salud al ritmo requerido para reducir tres cuartos la mortalidad materna en 2015 respecto de 1990, como lo contempla uno de los ocho Objetivos de Desarrollo de la ONU para el Milenio.

Expertos de la ONU aseguraron que la falta de trabajadores capacitados, como una de las causas de la actual crisis de los sistemas de salud del mundo, podría darle un golpe fatal a la campaña global contra la pobreza acordada por los líderes mundiales hace seis años. En el Día Mundial de la Salud, Kofi Annan, secretario general de la ONU, señaló que "La población mundial está creciendo, pero la cantidad de trabajadores de la salud en muchos de los países más pobres está cayendo".

Para la Red Latinoamericana de Católicas por el Derecho a Decidir, la inequidad en el acceso a los servicios, la pobreza y la violencia contra las mujeres son otros factores esenciales que afectan directamente al aumento de la mortalidad materna. Las posibilidades de que una mujer muera por causas relacionadas con el embarazo y el parto es de una en 17 en los países menos desarrollados, una en 61 en los países en desarrollo y una en 4.000 en los países industrializados, según Family Care Internacional.

Por otro lado, y considerando que la salud no es la ausencia de enfermedad sino un estado de bienestar integral, no podemos de dejar de mencionar otros aspectos que contribuyen a la vulneración de la salud de las mujeres como derecho; estos son las prácticas culturales que en muchos del países del mundo contribuyen a que ellas no decidan sobre sus propios cuerpos y tampoco sobre asistir o no a las consultas médicas. Es bien conocido por investigaciones especializadas que muchas mujeres en América latina y el Caribe, especialmente las más pobres, tienen que pedir permiso a sus cónyuges para ir al médico, especialmente al ginecólogo.

Entre dichas prácticas culturales también se encuentra el maltrato y discriminación que sufren las mujeres por parte del personal de los servicios de salud; en estos espacios predomina la triple discriminación basada en género, clase y etnia.

Como mujeres comprometidas con la defensa de los derechos humanos, creemos que se deben continuar con los esfuerzos para abordar el tema de la salud, en especial la salud de las mujeres, desde una dimensión integral que consideren las relaciones de poder que las limitan en la toma de decisiones sobre sus propios cuerpos, y con la profundización de los avances cualitativos que apuntan a ofrecer servicios médicos basados en el respeto de la diversidad de identidades de las mujeres.(RED/CDD)

Con datos de www.rebelion.org
10-04-2006

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