Viernes, 21 de Noviembre de 2008
Inicio
Quiénes somos Qué pensamos Nuestras acciones Noticias Contáctenos
Editorial
Campañas de la Red CDD
Articulaciones
Declaraciones/Documentos
Artículos
Foros Internacionales
Legislación
Preguntas Frecuentes
Católicas y el Aborto
Publicaciones
CDD en America Latina
Enlaces

Día Internacional de la Mujer
1 de marzo de 2006

Las diversas formas de avasallamiento contra la mujer en el mundo son una realidad que azota rostros, fuerzas, inocencias y luchas de miles de mujeres. Muchos movimientos de mujeres se han formado a lo largo de los últimos años para mitigar la violencia y para transitar por el camino de equidad de género, pero las estadísticas mundiales son alarmantes y anuncian que es grande el desafío para modificar conductas milenarias impuestas por el patriarcado. En el Día Internacional de la Mujer, un día de lucha por la reivindicación de los derechos de género, no hay tiempo que perder si queremos alcanzar los objetivos de desarrollo del Milenio antes del plazo de 2015.

En todo el mundo, abusos contra las mujeres son incesantes, sistemáticos y ampliamente tolerados, si no condonados explícitamente. A pesar del progreso tan real del movimiento internacional por los derechos humanos de la mujer, a pesar del aumento de la conciencia y del rechazo respecto a las violaciones de los derechos humanos de las mujeres, la violencia y la discriminación contra las mujeres continúan siendo epidemias sociales a nivel global.

Por eso, son objetivos prioritarios la plena participación, en condiciones de igualdad de la mujer en la vida política, civil, económica, social y cultural en los planos nacional, regional e internacional y la erradicación de todas las formas de discriminación basadas en el sexo. Lo que se necesita es un cambio positivo y concreto que dé más poder y confianza a las mujeres y las niñas, y transforme las relaciones entre las mujeres y los hombres en todos los niveles de la sociedad.

Se requiere un cambio que refuerce la protección jurídica del derecho de las mujeres, ya que frecuentemente las mujeres pobres y analfabetas no disponen de recursos prácticos para pedir ayuda recurriendo al sistema jurídico.

Si bien la legislación de las últimas décadas intenta morigerar la posición históricamente desfavorable de la mujer, la igualdad de género, en la mayoría de los casos, no trasciende el plano formal.

En muchos países, los derechos de la mujer a la tierra y los bienes están amparados por el matrimonio. Pero si el matrimonio termina por causa de abandono, divorcio o muerte, el derecho de la mujer a la tierra o la vivienda también puede quedar suspendido.

Las niñas tienen más probabilidades que los niños de abandonar la escuela prematuramente por motivos de matrimonio precoz, embarazo, dificultades económicas u obligaciones familiares. Por eso es necesario implementar políticas que fomenten la educación de las niñas para darles la facultad de informarse y equiparse mejor para salir adelante en la vida. Esto también sirve para prevenir la propagación del VIH y de otras infecciones de transmisión sexual porque brinda a las niñas un mayor acceso a la información.

No se puede pensar que la igualdad entre géneros está cerca cuando en la actualidad, las mujeres representan el 50 por ciento de las personas infectadas por el VIH en todo el mundo. Y cuando entre el 25 y el 50 por ciento de las mujeres en el mundo son víctimas de violencia doméstica, que aumenta en situaciones de conflicto armado.

En 1995, la Plataforma de Acción de Beijing determinó que la mujer en el ejercicio del poder y la adopción de decisiones era una de sus esferas de especial preocupación. Este documento esbozó medidas concretas que habían de adoptar los gobiernos, el sector privado, las instituciones académicas, los órganos regionales y las organizaciones no gubernamentales, así como el sistema de las Naciones Unidas, para lograr un mayor acceso y una participación plena de la mujer en las estructuras de poder y la adopción de decisiones.

Los argumentos que sostienen y excusan los abusos contra los derechos humanos de la mujer determinan que para muchos, todavía, la vida de la mujer es considerada menos importante que la del hombre.

Por eso nuestro deber como mujeres es exponer prácticas y políticas que nos oprimen, denunciándolas como violaciones de los derechos humanos fundamentales que silencian y subordinan a las mujeres. Debemos rechazar las prácticas específicas legales, culturales o religiosas a través de las cuales las mujeres son sistemáticamente discriminadas y excluidas de la participación política y la vida pública.

Usted es el visitante: 000292560