Día Mundial de la
Paz
1 de enero
El mensaje de su santidad Benedicto XVI para la celebración
de la Jornada Mundial de la Paz, que se festeja el
1 de enero, tuvo como lema la "En la verdad, la paz",
en el que el Papa sostiene que la paz se presenta de un modo
nuevo, no como simple ausencia de guerra, sino como convivencia
de todos los ciudadanos en una sociedad gobernada por la justicia
y por el bien. En ese sentido, son millones las mujeres que
dedican sus esfuerzos para lograr la paz en el mundo y que
el año que pasó estuvieron nominadas para recibir
el Premio Nobel de la Paz.
Benedicto XVI denominó a la paz como
un "derecho internacional humanitario. Precisamente por
eso, se impone como un deber para todos los pueblos respetar
este derecho". Asimismo, el Papa se refirió a
todos los tipos de fundamentalismos como principales desestabilizadores
de la paz. Precisamente, el fundamentalismo tiene entre sus
principales víctimas a las mujeres.
Son millones las mujeres que luchan para modificar
las injusticias de género que pregonan las diferentes
clases de fundamentalismos. Este año, muchas de esas
mujeres estuvieron nominadas a la candidatura de l000 mujeres
para el Premio Nobel de la Paz. Entre ellas, Nubia Castañeda
Bustamante de Católicas por el Derecho a Decidir (CDD)
de Colombia, María del Carmen Sarthes, vocera de la
red, y la brasileña María José Rosado
Nunes, directora de CDD Brasil.
La nominación de Nibia es parte de
una iniciativa que surgió en el 2003. Ruth-Gaby Vernot-Mangold,
miembro del Consejo Europeo, junto a la Fundación Suiza
por la Paz, Swisspeace, lanzó la idea de hacer visible
el trabajo de las miles de mujeres en el mundo que trabajan
en forma anónima para mejorar la vida de las personas.
Además se trató de equilibrar la balanza para
el género femenino, ya que desde que el Premio Nobel
fue instaurado, hace más de un siglo, ha sido otorgado
sobre todo a hombres (de Estado), y sólo a 12 mujeres.
La "Asociación 1000 mujeres por
la paz" (www.1000peacewomen.org),
creada para cumplir con este cometido, presentó entonces
una candidatura simbólica y conjunta de 1000 mujeres
de todo el mundo que trabajan por la paz. Fueron 98 las mujeres
elegidas de América Latina y el Caribe, de entre unas
450 candidatas.
Sabemos que al margen de esas nominaciones
hay millones de mujeres que intervienen cada día a
favor de la paz. Son mujeres del mundo entero y de todas las
clases sociales - campesinas, maestras, artistas o mujeres
políticas - que se comprometen por un futuro libre
de violencia. Cada una tiene su propia historia y origen que
le ofrece grandes oportunidades, o pocas posibilidades.
Por eso, la iniciativa de la nominación
a la candidatura de l000 mujeres para el Premio Nobel de la
Paz tuvo el objetivo de hacer visibles los rostros y la historia
de mujeres valientes de paz, así como su trabajo, en
películas, fotos y documentos.
En los campos de refugiados de varias regiones
que viven situaciones de crisis y de guerra; como Bosnia y
Kosovo, Serbia, Chechenia, entre otros, son la mayoría
mujeres que trabajan por la paz en condiciones extremadamente
peligrosas: consiguen medicamentos en circunstancias difíciles,
buscan a sus desaparecidos, exigen alimentos para los hambrientos
y luchan por un mejor alojamiento para los refugiados, enseñan
a los niños huérfanos para distraerlos de sus
crueles recuerdos y experiencias de guerra y para ofrecerles
una estructura diaria además de esperanza.
Esas mujeres en forma implacable condenan
la tortura, los asesinatos y secuestros, y documentan las
atrocidades de los partidos de la guerra a través de
fotos secretas. Ellas están presentes en las calles
y organizan concentraciones contra el olvido en plazas públicas,
oponiéndose al deseo de las autoridades. Son las mujeres
las víctimas de las guerras. Son las mujeres quienes
lloran por los muertos, son ellas las sobrevivientes que insisten
por una salida pacífica.
Valientes, perseverantes, sin pensar en sí
mismas, sin tomar en cuenta a su persona, ellas exigen la
paz. La primera mujer que recibió el Premio Nobel de
la Paz fue la austriaca Bertha von Suttner: durante la entrega
de los premios, en el año 1905, se reconoció
su compromiso con la Oficina Internacional por la Paz.
Sin embargo, hasta el día de hoy no
ha sido reconocido el rol extraordinario que cumplen muchas
otras mujeres, sus estrategias para instaurar la paz, de manera
sostenible, en diferentes regiones del mundo; su empeño
valeroso y permanente en actos que promueven la paz todos
los días. El trabajo por la paz que hacen las mujeres
es múltiple, muchas veces no espectacular y muy pocas
veces llega a los titulares de los medios de comunicación.
Tal parece que para el común de las
instituciones e incluso de las personas, son los acuerdos,
los contratos y el apretón de manos entre jefes de
estado, los únicos medios importantes para alcanzar
la paz.