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Feminización de la epidemia del SIDA
1 de diciembre de 2005

El Día Internacional de la Lucha contra el SIDA, que se conmemora todos los 1º de diciembre, encuentra este año a más mujeres afectadas por la epidemia. Existen en la actualidad 17,5 millones de mujeres viviendo con el virus en el mundo, un millón más que en 2003. De ellas, 13,5 millones viven en África subsahariana. Los datos indican que los abusos sexuales contra las mujeres y las niñas -ya sean perpetrados por parejas íntimas o por desconocidos- aumentan las probabilidades de que éstas se infecten por el VIH.

En América Latina hay 1,8 millones de infectados. De ese total, 580 mil son mujeres, según el estudio realizado por Onusida, que depende la Organización Mundial de la Salud. En 2005, se produjeron cerca de cinco millones de nuevas infecciones por el VIH en el mundo, de las que 3,2 millones corresponden a África subsahariana. El informe señala que fallecieron más de tres millones de personas por enfermedades relacionadas con el SIDA. En la actualidad, el número total de personas que viven con VIH es de 40,3 millones, el doble que en 1995.

De las personas que viven con el VIH, sólo una de cada diez se ha sometido al test y sabe si está infectada. En general, la gente piensa que el matrimonio es un ámbito "seguro", pero en muchos lugares acarrea para las mujeres apreciables riesgos de infectarse con el VIH. Más de cuatro quintas partes de las nuevas infecciones de mujeres con el VIH ocurren dentro del matrimonio o en relaciones de pareja de larga duración.

Los estudios indican que las mujeres casadas prefieren correr un riesgo de infección con el VIH antes que pedir a sus esposos que utilicen un condón (preservativo), pues eso las obligaría a encarar el hecho de que ellos podrían ser infieles. ¿Puede una adolescente insistir en que su esposo, de más edad, use un condón o sea fiel? ¿Puede una mujer maltratada que depende de su compañero o esposo para que la mantenga a ella y mantenga a sus hijos, plantear la cuestión de la fidelidad o del uso de condones?

¿Puede una adolescente víctima de coacción sexual o violación protegerse a sí misma? El consejo de mantener la abstinencia hasta el matrimonio, ¿preserva la seguridad de los jóvenes, cuando estos, en su mayoría, ya iniciaron su actividad sexual antes de cumplir 20 años?

La epidemia continúa intensificándose en África meridional. Los niveles de infección por el VIH entre las mujeres embarazadas son del 20%, o más altos, en seis países del sur de África (Botswana, Lesotho, Namibia, Sudáfrica, Swazilandia y Zimbabwe). En dos de ellos (Botswana y Swazilandia), las tasas de infección rondan el 30%.

Sólo un puñado de países está haciendo esfuerzos suficientemente serios para introducir programas centrados en esos comportamientos de riesgo en la escala en que son necesarios. Lo mismo es válido para Europa oriental y Asia central, donde el número de personas que vive con el VIH aumentó en 2005, y en América, donde un número cada vez mayor de mujeres, especialmente aquellas que viven en la pobreza, se ve afectado.

Los derechos y la condición de las mujeres y las niñas merecen especial atención. En todo el mundo -desde África subsahariana y Asia a Europa, América Latina y el Pacífico- el número de mujeres que se infecta por el VIH es cada vez mayor. Son las mujeres con pocos recursos, o ninguno, las que corren mayor riesgo. Las desigualdades generalizadas, que incluyen factores políticos, sociales, culturales y de seguridad humana, también agravan la situación de las mujeres y las niñas.

Todavía son muy pocas las mujeres que pueden negociar las relaciones sexuales seguras porque la mayoría de los hombres aún son reticentes a utilizar preservativos. A esto se suma, que en muchas sociedades, las mujeres que plantean el uso del condón corren el riesgo de ser acusadas de infidelidad o promiscuidad.

En los países en desarrollo, los programas, en su mayoría, se centran en prevenir la transmisión al niño y no ofrecen beneficios a la madre. La vergüenza asociada con el SIDA es un obstáculo de gran magnitud para su prevención; el estigma que rodea a quienes viven con el VIH se agrava por la discriminación contra la mujer. Centenares de miles de mujeres infectadas con el VIH evitan los servicios de detección y tratamiento pues temen ser abandonadas si se descubre su situación, y también temen otras repercusiones por parte de sus esposos, sus familias, sus comunidades y los encargados de servicios de salud.

La discriminación por motivos de género, la pobreza y la violencia son aspectos medulares de la epidemia del SIDA. Fisiológicamente, las mujeres tienen probabilidades dos veces mayores que los hombres de quedar infectadas con el VIH en las relaciones sexuales. Las mujeres y las niñas suelen estar mal informadas acerca de cuestiones sexuales y reproductivas y tienen más posibilidades que los varones de ser analfabetas. Suelen carecer de poder de negociación y de apoyo social para insistir en condiciones de mayor seguridad o para rechazar las propuestas sexuales.

En muchas sociedades, se espera que las mujeres sepan muy poco sobre esas cuestiones y las que plantean la cuestión del uso de condones corren el riesgo de ser acusadas de infidelidad o promiscuidad. La violencia contra las mujeres y las adolescentes, y el temor a esa violencia, menoscaban más aún la posición de negociación de la mujer.

De las mujeres que tienen diagnóstico positivo, muchas están casadas y sólo han tenido un compañero sexual: su esposo. En algunas partes de África y del Caribe, las dos regiones donde es más alta la prevalencia del VIH, las probabilidades de que las jóvenes (de 15 a 24 años de edad) estén infectadas son hasta seis veces mayores que las de los varones de la misma edad.

¿Puede una joven esposa insistir en el uso de condones, cuando está bajo presión de tener un hijo cuanto antes para ser aceptada por sus parientes políticos? ¿Puede una trabajadora del sexo, que se debate tratando de alimentar a sus hijos, negarse a prestar servicios a un cliente que se niega a utilizar un condón, en especial si paga el doble de la tarifa usual, o más?

Los enfoques de la prevención del VIH sensibles a las cuestiones de género son fundamentales para frenar la epidemia. Las mujeres pueden obtener más control de las decisiones que afectan sus vidas con el apoyo y la cooperación de sus compañeros.

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