Nuestros cuerpos, nuestras
vidas
15 de octubre de 2005
¿Por qué se cree que las mujeres no pueden
tener la capacidad de decidir qué hacer con sus cuerpos
y con sus vidas? ¿Quién o qué se considera
que podría tener más poder o autoridad para
decidir por encima de la voluntad de una mujer con relación
a sus decisiones reproductivas?
Desde la Red Latinoamericana de CDD Pretendemos
institucionalizar un discurso de derechos que coloque en el
centro la recuperación y reapropiación de nuestros
cuerpos y nuestras vidas, que por fin reconozca a las mujeres
su condición de sujetos plenos, desde una visión
que amplíe nuestras libertades y otorgue nuevos significados
al principio de igualdad y no discriminación.
Es necesario poner en cuestión los
sustentos patriarcales, que todavía subsisten, los
mandatos morales particulares con pretensión de universalidad,
pero también es imprescindible resistir a la idea de
modelo único: uno de los grandes e inaceptables peligros
reduccionistas de nuestros tiempos.
Nuestra intención es diseñar
y precisar las obligaciones estatales destinadas a proteger
de manera efectiva la autonomía y la capacidad de decidir
y disfrutar de nuestros cuerpos y nuestras vidas, pieza central
de una reivindicación consensuada y expresada públicamente
por muchas organizaciones sociales a lo largo de la historia.
El tratamiento que hasta la fecha ha recibido
la sexualidad y la reproducción ha sido opresivo para
todos los seres humanos pero ha transitado por un camino de
particular barbarie en el caso de las mujeres, los niños
y las niñas. Estos han sido expropiados de libertades
y autonomía respecto de sus cuerpos, lesionando sus
vidas de manera definitiva.
Para hacer realidad nuestros derechos no basta
con eliminar las barreras jurídicas actualmente existentes,
sino que es necesario transformar consistentemente la democracia,
así como partir de un sistema económico que
apunte a la solidaridad y no sólo a la ganancia.
El manifiesto de la Campaña por
una Convención de los Derechos Sexuales y los Derechos
Reproductivos, al que adherimos, es una propuesta concebida
a largo plazo y se inscribe en el objetivo de garantizar y
fortalecer los derechos humanos de todas las personas desde
su nacimiento. La declaración de los principios orientadores
de nuestra convención ha comenzado a distribuirse a
todos los países de la región y ha sido traducido
al portugués y al inglés.
La propuesta se inscribe en una de las tareas
más importantes de todo movimiento social: construir
e impulsar referentes de cambio para el mediano y largo plazo,
definir estrategias con potencialidad y capacidad movilizadora,
organizar ejes de trabajo para la acción política,
generar alianzas y consolidar la acumulación de poder
suficiente para hacer oír nuestras voces y colocar
nuestros puntos de vista en escenarios democráticos.
Sin embargo, sabemos que lo que no se logra
instalar en el imaginario social, no cala ni posee capacidad
transformadora. Por eso nuestra pretensión es incidir
en las dimensiones culturales y sociales, contribuyendo a
vencer prejuicios y resistencias, a la vez que en las políticas,
institucionales y jurídicas que en última instancia
definen y orientan los recursos del poder.
Requerimos que todos nuestros derechos se
ejerzan en forma simultánea, porque para vivir con
bienestar no se puede disfrutar sólo de algunos. Para
vivir con bienestar necesitamos trabajo, salud, educación,
vivienda; pero también libertad, integridad, dignidad
y una vida libre de violencia. Es desde esta mirada integradora
y sistémica que pretendemos desarrollar nuestra propuesta.
Sabemos que la democracia sigue siendo una
construcción desafiante y es hoy una meta por alcanzar.
En este sentido necesitamos repensar los sistemas políticos,
económicos, sociales y culturales destinados a expandir
y fortalecer las capacidades de todos los seres humanos en
condiciones de igualdad sustancial y libertad real. Consideramos
que la tarea de cerrar brechas para eliminar toda forma de
exclusión y discriminación debe convertirse
en consigna y objetivo principal.