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Derechos sexuales y reproductivos
1 de octubre de 2005
Toda persona tiene derecho a que se establezca
un orden social e internacional en el que derechos y libertades
sean plenamente efectivos. La violación a los derechos
sexuales y a los derechos reproductivos está implicando
hoy la muerte evitable de muchas personas a causa de la mortalidad
materna, abortos inseguros, homofobia, prácticas discriminatorias
inaceptables y la privación de los derechos básicos.
Por eso la Convención Interamericana de Derechos
Sexuales y Derechos Reproductivos persigue la libertad
y la equidad en el terreno sexual y reproductivo para todos,
sin ningún tipo de discriminación.
En ese marco, se lanzó la iniciativa
"Escribe tus derechos", como una manera de lograr
que la mayor cantidad de personas participen, expresando qué
es más importante al hablar de derechos sexuales y
derechos reproductivos. La Red Católicas por el
Derecho a Decidir América Latina (CDDAL) editó
una cartilla que explica qué es la Campaña por
una Convención, cuyo título es "Queremos
más: comida, diversión y arte". Este es
el aporte para la campaña, además de las actividades
que cada grupo de CDDAL realiza.
El disfrute de nuestra sexualidad y de nuestras
posibilidades reproductivas requiere de muchísimas
cosas, entre otras, de poder ejercer derechos como el de la
alimentación, vivienda, ocio, educación, salud,
libertad, integridad, recreación e intimidad. Ninguna
sociedad es moralmente adecuada si no se organiza para propiciar
la existencia y la expansión de las posibilidades de
la elección sobre la procreación. Mientras esa
elección no se convierta en un valor moral básico
en la sociedad, las mujeres y los hombres no podrán
actuar como seres plenamente humanos.
La maternidad es plenamente humana cuando
es el resultado de una elección ética y no de
una imposición genética. El reconocimiento de
la humanidad de las mujeres significa atribuirles a ellas
el control sobre su capacidad biológica de generar
un nuevo ser. La sexualidad y la reproducción han pasado
y siguen pasando por diferentes miradas, dependiendo del momento
y del lugar en el que nos encontremos.
Recordemos que la sexualidad y la reproducción
han sido ejes sobre los que también se construyó
la subordinación de las mujeres. El avance en ese sentido
revela la importancia de la toma de conciencia de estas cuestiones,
producida colectivamente, mediante múltiples experiencias,
con testimonios de dolor y de lucha, pero también de
apuesta e imaginación. Los instrumentos internacionales
de derechos humanos que se produjeron durante el siglo pasado
son en parte la expresión de este recorrido.
La propuesta de impulsar una Convención
Interamericana de los Derechos Sexuales y de los Derechos
Reproductivos se inscribe en esta racionalidad de la resistencia,
en la reapropiación del derecho a tener derechos, construyendo
y reconstruyendo los existentes e interpelándolos radicalmente,
buscando reflejar estos nuevos campos de preocupación
tradicionalmente confiscados desde la perspectiva de los derechos
de las personas.
Estamos haciendo una revisión crítica
de nuestro Manifiesto, con la idea de presentar un nuevo texto
que exprese nuestras posiciones enriquecidas gracias al diálogo
con muchos y muchas de ustedes. Cuando hayamos logrado suficiente
acuerdo estaremos en condiciones de preparar la propuesta
de ley internacional para presentarla a la Organización
de Estados Americanos.
Como feministas y ciudadanas defendemos incondicionalmente
la necesidad de un Estado que garantice que la ciudadanía
de todas las personas, mujeres y hombres, pueda realizarse.
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