Viernes, 21 de Noviembre de 2008
Inicio
Quiénes somos Qué pensamos Nuestras acciones Noticias Contáctenos
Editorial
Campañas de la Red CDD
Articulaciones
Declaraciones/Documentos
Artículos
Foros Internacionales
Legislación
Preguntas Frecuentes
Católicas y el Aborto
Publicaciones
CDD en America Latina
Enlaces

Entre el derecho y la moral
15 de septiembre de 2005

Para responder a la pregunta sobre si el aborto es moralmente aceptable tenemos necesariamente que responder, en forma previa, a la pregunta de si el feto es o no persona y si sus derechos pueden llegar a rebasar los derechos de la mujer a decidir sobre su propio cuerpo y sobre su vida como persona. La necesidad de ofrecer respuesta a tal interrogante desde una perspectiva por el derecho a decidir, es de carácter urgente tanto desde el punto de vista moral como político.

Aún hoy, para la Iglesia no existen dudas cuando afirma que el embrión y el feto son personas dotadas de cuerpo y alma, aunque se discute entre sus miembros cuándo y en qué momento exactamente se junta el alma al cuerpo. La pregunta es si no es hora ya de tratar de combinar los derechos y la moral, de considerar tanto a las mujeres como a la vida humana en desarrollo.

La Campaña "28 de Septiembre" se propone generar las condiciones
para lograr el acceso a abortos seguros, legales y con calidad de atención en todos los países de América Latina y el Caribe. Es un espacio de articulación política del movimiento feminista que promueve el debate público y político, la
ampliación de bases y consenso social, como también de cambios jurídicos que contribuyan a la transformación cultural y social.

Legislar basándose únicamente en las creencias de uno de los grupos que conforman la comunidad es desconocer los derechos de los otros grupos que no participan de esas creencias, que tienen creencias distintas, que interpretan sus creencias en forma diferente, que son agnósticos o ateos, y cuyos derechos tienen que tener igual presencia ante la ley.

Hay muchos países donde el aborto se califica todavía como un hecho pecaminoso y se aplican medidas punitivas con base en el Código Penal, obligando a las mujeres a buscar recursos clandestinos con grave peligro para
sus vidas y su integridad física. El resultado es un elevado índice de muertes y complicaciones cuya responsabilidad recae íntegramente en el Estado.

Existen por lo menos tres valores centrales que necesitan incorporarse al debate público del aborto: el derecho humano de las mujeres a decidir si desean llevar a
término o no un embarazo; el respeto a la vida, incluyendo la vida fetal; y el compromiso que garantice que las medidas que permiten terminar con una vida (ya sea animal o vegetal) no dañen el tejido social ni las actitudes de las personas ni las actitudes hacia la vida humana en desarrollo.

El aborto ha acompañado a la humanidad a través de su historia, hasta llegar a nuestra época, cuando su incidencia se ha incrementado por la conjugación de factores sociales, económicos y políticos complejos que están ejerciendo una gran presión sobre el ser humano y particularmente sobre la mujer.

¿Qué razón hay para obligar a la mujer que no lo desea, a tener un hijo con graves defectos morfológicos, metabólicos o de cualquier orden hoy diagnosticables en el embrión y en el feto?

Uno de los objetivos de Católicas por el Derecho a Decidir en América Latina y en el mundo es el de ofrecer información y orientación a los tomadores de decisiones, legisladores y funcionarios públicos acerca de que el aborto inseguro es un problema de salud pública; que la penalización del aborto no evita su práctica; que no es justo que los estados impongan la maternidad a una mujer; que el aborto inseguro es un asunto de derechos humanos y de justicia social, ya que son las mujeres más pobres las que se mueren por causa de un aborto practicado en condiciones inseguras.

De acuerdo con la Organización Panamericana de la Salud (OPS), el aborto constituye la segunda causa de muerte materna en Colombia. Una de cada 4 de nuestras mujeres abortan por distintas razones, y, en distintas épocas de su vida.
Se practican casi medio millón de abortos por año y el 20 por ciento de las muchachas menores de 19 años llega a las salas de maternidad, algunas de ellas con edades que fluctúan entre los 11 y los 15 años, y con frecuencia llegan solas y abandonadas a su suerte.

Para las católicas una de las preguntas esenciales en el discernimiento y la ponderación de todos los factores en torno al aborto, tendrá que ser ¿cuántas
posibilidades hay de humanizar la vida en desarrollo? La respuesta no es sencilla ni individual; es profundamente compleja y social.

Usted es el visitante: 000292243