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Una ley pendiente
1 de agosto de 2005
La campaña para despenalizar el aborto
continúa. Sin embargo, 46 millones de mujeres en el
mundo siguen muriendo debido a la falta de legislación
pertinente que permita que una mujer pueda ejercer el derecho
al aborto legal y seguro. El 28 de septiembre es el Día
por la Despenalización del Aborto en América
Latina, precisamente una región donde la Iglesia
Católica Romana está más presente y ejerce
su poder impidiendo cualquier avance en la creación
de políticas públicas sobre esta cuestión.
La despenalización de esta práctica
permitiría eliminar la injusticia social que genera
la ilegalidad y atenuar los altos costos humanos, económicos
y sanitarios que acarrea. Pero la Iglesia Católica
está convencida de que hay que prohibir los abortos.
Sin embargo, un número creciente de católicos
practicantes, inclusive monjas, teólogos y sacerdotes
postulan la maternidad como una decisión voluntaria
y al aborto como el último recurso de la libertad reproductiva
ante un embarazo no deseado o ante un feto con malformaciones
graves o que implique riesgo para la salud de la mujer. Sostienen
también que el Estado debería garantizar a todas
las mujeres el acceso a buenos servicios para la realización
de abortos.
Si bien, desde fines del siglo XX existe una tendencia mundial
hacia su legalización, la mayoría de las legislaciones
sigue limitando la decisión de las mujeres en relación
con el aborto. Si hacemos un poco de historia, el siglo XVIII
fue el siglo del condón; el siglo XIX, el del diafragma;
el XX, el de la píldora anticonceptiva; y el XXI probablemente
sea el de la píldora abortiva. Pero a pesar de que
fue creada en 1980 (por los laboratorios franceses RousselUclaf),
hasta la fecha su uso está reducido a algunos países
y controlado por el cuerpo médico.
El temor de los políticos a promoverla sigue teniendo
nombre y apellido: la Iglesia Católica Romana, que
pregona que la mujer y el hombre no dan la vida, sino que
son depositarios de la voluntad divina.
La penalización del aborto está
contribuyendo al aumento de embarazos no deseados y a la mortalidad
de las mujeres, sobre todo aquellas que no cuentan con recursos
económicos ni recursos institucionales. La gran mayoría
de quienes recurren a la atención clandestina es maltratada
psicológicamente, paga sumas exorbitantes y sufre las
complicaciones y la fatalidad de los abortos mal practicados.
Como Católicas por el Derecho a
Decidir consideramos urgente abrir el debate sobre el
aborto en sus aspectos legales, médicos y especialmente
éticos, por tratarse de una realidad que toca muy de
cerca de las mujeres, sobre todo a las más jóvenes
y pobres.
La campaña para la despenalización
está integrada por mujeres organizadas de 21 países
y por 7 redes regionales. En cada país se han realizado
diversas acciones de sensibilización y educación.
Difundir las consecuencias del aborto inseguro, realizar campañas
informativas a favor de políticas y leyes que garanticen
el derecho a decidir cuántos hijos se quiere tener
y la atención humanizada del aborto son puntos clave
en el avance de políticas en este sentido.
Este es el camino que compartimos. Por eso
es nuestro deseo avanzar en la creación de políticas
de Estado a favor de las mujeres, impidiendo que los sectores
fundamentalistas impongan su agenda.
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