|
Aborto y derechos humanos
15 de junio
Legrado, raspaje, pérdida, interrupción.
Cada persona recurre al eufemismo que más le sienta.
¿Cómo decirlo? Aborto. El aborto y la mujer.
¿Cómo hablar de aborto sin que resuene como
un concepto vacío o lleno de prejuicios morales? Probablemente
sea ese el desafío que están encarando los movimientos
de mujeres de América Latina, entre quienes Católicas
por el Derecho a Decidir está teniendo una participación
cada vez más visible.
¿Cómo humanizar el aborto? Paradójicamente,
un acto al que parecería imposible desligar de un carácter
humano dado que hay una persona involucrada (que siente, duda,
teme, sufre), suele ser despojado de toda humanidad. Las mujeres,
que son las que ponen el cuerpo para practicarse un aborto
aún a sabiendas de que puede estar en riesgo su vida,
no suelen ser apreciadas como seres humanos. No son personas,
son "cosas" a las que "bien que les gustó";
son "culpables" de no cuidarse; son penadas por
ser "ignorantes".
Muestra de esto es que todavía en muchos
ámbitos hace falta aclarar que las mujeres tienen derechos
humanos. Por eso, hablar de aborto y humanizarlo es un desafío,
así como lo sigue siendo hablar de las mujeres y sus
derechos. En ese sentido la Red de Católicas por
el Derecho a Decidir en América Latina rescata
las acciones de los grupos de CDD de algunos países
en la región que están haciendo que la palabra
de a poco empiece a instalarse con relación a vidas
de mujeres que toman decisiones.
CDD Chile inició una campaña
en Valparaíso juntando firmas para despenalizar el
aborto. Lo mismo hicieron los grupos de CDD en Argentina recolectando
adhesiones, junto a otras tantas organizaciones de mujeres
del país. CDD-Colombia viene trabajando para abrir
el debate activamente en este 2005, generando distintos talleres
y apoyando el recurso que presentó una abogada para
despenalizar el aborto en algunos casos puntuales. (ver)
En América Latina se está hablando
del aborto, tal vez como nunca antes. Las organizaciones de
mujeres luchan porque el aborto sea visto como un tema de
salud pública y de derechos humanos, ajeno a toda cuestión
moral. Como planteó Silvia Regina de Lima Silva en
la I Jornada de Reflexión Feminista por el Derecho
de Decidir, es "importante como un primer paso en
la discusión, la despenalización del aborto
y que éste sea asumido como un problema de salud pública.
Pero ese paso debe ser acompañado de una discusión
acerca de la planificación familiar, los métodos
anticonceptivos y de un acompañamiento psicológico
a las mujeres en momentos de tomar sus decisiones. Esto supone,
además, la formación de comunidades solidarias,
de casas de apoyo donde las mujeres puedan encontrar cariño
y cuidado en momentos de fragilidad y tensión existencial".
Consideramos que ese es el camino. Porque
cuando una mujer se enfrenta a la decisión de tener
o no tener a un bebé que está en gestación
confronta un fuerte conflicto existencial. Porque el aborto
no es un tema que pueda abordarse superficialmente. Porque
hablar de aborto es hablar de mujeres. Y porque las mujeres
somos seres humanos, aunque parezca una redundancia.
|