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LA OPINIÓN CATÓLICA ANTE LA REPRODUCCIÓN
UN PANORAMA MUNDIAL
>>Panorama
mundial
Los dirigentes de la Iglesia católica,
Apostólica y Romana --sea en el nivel mundial,
nacional o local-- ejercen una influencia considerable
en las políticas de los gobiernos e incluso en
la práctica médica relacionadas con la
salud reproductiva. Pese a esa influencia, las políticas
del Papa y los obispos están lejos de reflejar
la diversidad de actitudes y prácticas que se
dan entre las y los propios fieles. En lo que se refiere
a anticoncepción, aborto y otras materias de
la vida sexual, reproductiva y familiar, las actitudes
y comportamientos de las y los creyentes a veces se
contraponen a las enseñanzas de la Iglesia; más
aún, en algunos países sólo una
minoría coincide con los dirigentes eclesiásticos
en ciertas cuestiones: el disentimiento llega a ser
la posición de las mayorías. Para quienes
elaboran políticas públicas, la comprensión
de estos fenómenos ayuda a evaluar las posiciones
de la jerarquía católica y a anticipar
el efecto de sus iniciativas. Las páginas presentes
brindan información demográfica y de opinión
proveniente de varios de países con el fin de
favorecer ese entendimiento.
Las y los creyentes católicos representan 17%
de la población mundial. Cerca de mil millones
dominan Centro y Sudamérica y constituyen porciones
significativas de otras regiones, particularmente Europa,
a la vez que habitan en núcleos considerables
sobre todo en África y Asia.
Las católicas y los católicos en la población
mundial [1]
| |
Católicas
y católicos
como porcentaje
de la población total |
Población
católica
en millones |
| América del
Sur |
88 |
272.6 |
Centroamérica
(incluye a México) |
87 |
139.6 |
| Europa |
41 |
287.5 |
| Oceanía |
28 |
7.7 |
| América del
Norte |
24 |
69.0 |
| África |
15 |
102.9 |
| Asia |
3 |
96.7 |
| Total
mundial |
17 |
975.9 |
La información demográfica
de la Iglesia correspondiente a 1976, 1986 y 1994 muestra
que:[2]
>>El número de creyentes católicos
ha decrecido en América del Sur (de 91 a 88%).
>> Si bien ha aumentado desde mediados de los
años ochenta tanto en Centroamérica como
en Norteamérica, este crecimiento se ha estabilizado.
>> El número de creyentes también
ha aumentado en África (del 12 al 15%) y en Oceanía
(del 25 al 28%).
>> En las dos últimas décadas la
población católica de África ha
incrementado más del doble en números
absolutos, y en Asia casi se ha doblado (un aumento
de 74%). Ninguna otra región ha tenido, como
África, una tasa de crecimiento de la población
católica tan alto.
Los 4,200 obispos, arzobispos y cardenales han cultivado
una significativa influencia política y social
incluso más allá de la población
católica,[3] gracias en parte a la infraestructura,
única en su género, de las agencias de
servicios sociales y educativos que dirige la Iglesia
en el mundo entero. Las escuelas y universidades católicas
educan a cerca de 45 millones de estudiantes cada año.
Esa galaxia en expansión de instalaciones de
servicio educativo y social contaba recientemente con
más de 275 mil unidades y se agrupaba en:
>>53,800 jardines de niños,
>>83,300 escuelas primarias,
>>32,900 escuelas secundarias,
>>5,800 hospitales,
>>15,600 dispensarios,
>>12,700 casas para ancianos, discapacitados y
leprosos,
>>17,400 orfanatos y casas cuna, y
>>53,500 centros e instituciones de otros servicios
sociales.
A pesar de que la dimensión y ámbito de
acción de la Iglesia aumentan su credibilidad
e influencia política, las y los laicos expresan
frecuentemente su desacuerdo con las políticas
de los dirigentes católicos. La diversidad de
opiniones es propia también de los clérigos
e incluso de los obispos, si bien de una manera menos
abierta y cuantificable. Una de las áreas de
conflicto más intenso es la doctrina sobre planificación
familiar, asunto en que las y los creyentes manifiestan
su independencia de muchas maneras. Durante los años
sesenta el Vaticano consideró la posibilidad
de modificar su enseñanza en materia de anticoncepción,
pero sólo fue para reafirmar en la encíclica
Humanae Vitae, publicada en 1968, que todos los
métodos anticonceptivos, salvo la abstinencia
periódica, eran en esencia malos. El sociólogo
Andrew Greeley llamó a esa encíclica "el
acontecimiento más importante de los últimos
veinticinco años de la historia católica"
porque dio lugar a la desobediencia deliberada entre
las y los devotos católicos.[4] De acuerdo con
Greeley, tan inflexible y reaccionaria fue la encíclica,
que las y los creyentes simplemente se "emanciparon"
de la autoridad papal. Mientras que en 1963 sólo
cinco de diez fieles estadounidenses opinaban que el
control de la natalidad era aceptable,[5] hoy opinan
lo mismo ocho de diez (véase adelante). En respuesta
a la encíclica, apenas se publicó, reconocidos
teólogos y teólogas han criticado a fondo
y sin ambages su enseñanza.[6] Más de
una docena de conferencias nacionales de obispos que
han hecho declaraciones con motivo de la Humanae Vitae,
tomaron posiciones que reducían o atenuaban la
letra de la encíclica.[7] En 1970, apenas uno
de cinco sacerdotes estadounidenses hicieron efectiva
en el confesionario la enseñanza contenida en
ese documento.[8]
Trascendiendo la desobediencia privada, las y los católicos
también expresan su desacuerdo y alejamiento
en formas más públicas: mediante su inconstante
asistencia a misa[9] (véase adelante) y la disminución
de su apoyo financiero. Desde 1960, las y los fieles
católicos estadounidenses han reducido a la mitad
las contribuciones que hacen a sus parroquias.[10]
A mediados de los noventa, cerca de un millón
de católicas y católicos, en su mayoría
europeos, suscribieron las demandas de "Somos Iglesia"
que llamaban a la reforma democrática de la institución
eclesiástica. Desde que se inició este
movimiento en Austria a mediados de 1995, han surgido
iniciativas nacionales semejantes en Europa y en los
países anglófonos, y el interés
que ha despertado se extiende a América Latina.
Asistencia a misa en la Iglesia cátolica
ESTADOS UNIDOS: Sólo 57% de las y los
creyentes católicos entrevistados en una encuesta
auspiciada por un periódico católico conservador,
asisten a misa cada semana.[11] Otros estudios revelan
una asistencia aún menor:[12]
>>en 1963, 71% de católicas y católicos
entrevistados iban a misa al menos una vez por semana;
>>en 1972, la cifra descendió a 55%;
>>en 1990, a 41%, y
>>la asistencia de las y los jóvenes ha
caído todavía más rápidamente.
CHILE: Sólo 10% de las y los fieles asiste
de manera regular a misa.[13]
FRANCIA: Según los obispos franceses,
tan sólo 13% de católicas y católicos
bautizados van a misa habitualmente.[14]
ALEMANIA: Menos de 20% de creyentes va a la iglesia
con regularidad.[15]
IRLANDA: A pesar de la excepcional tradición
de asistencia a misa en este país, sólo
61% de las y los adolescentes católicos va a
misa cada semana y, en algunas ciudades, su asistencia
semanal ha caído al 10%.[16]
POLONIA: 90% de la población polaca se
declara católica, pero únicamente 50%
asiste a misa, según las estadísticas
de la propia Iglesia.[17]
EN EL MUNDO: una investigación realizada
en 1991 en varios países, muestra que 40% de
los creyentes --dos de cada cinco-- va a misa de manera
regular, porcentaje que se desagrega por países
como sigue:[18]
>>Irlanda del Norte: 84%
>>República de Irlanda: 79%
>>Polonia: 67%
>>Italia: 52%
>>Estados Unidos: 48%
>>Gran Bretaña: 38%
>>Nueva Zelanda: 38%
>>Alemania del Este: 30%
>>Alemania del Oeste: 27%
>>Hungría: 21%
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GLOSARIO
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Planificación
familiar. Todos los aspectos relacionados con
el tiempo de los nacimientos, entre ellos su planeación,
su espaciamiento o el hecho de evitarlos por completo.
El término abarca la totalidad de métodos
modernos, tradicionales o populares usados con esos
fines.
Métodos populares. Técnicas
de planificación familiar cuya eficacia no
es reconocida por la medicina, tales como conjuros
y el uso de hierbas. Estos métodos están
prohibidos por la Iglesia como medios de evitar
el embarazo.
Métodos modernos. El condón,
el diafragma y las espumas o jaleas espermicidas;
los métodos hormonales, incluyendo las píldoras,
las soluciones inyectables y los implantes; los
dispositivos intrauterinos o DIU; la esterilización
femenina o masculina, y otros. También comprende
métodos en desarrollo, como la "vacuna"
anticonceptiva. Los métodos modernos están
prohibidos por la Iglesia católica (que también
prohibe el retiro, a pesar de que no es parte de
dichos métodos).
Métodos tradicionales o naturales.
Abstinencia total, abstinencia periódica,
amamantamiento y retiro. La Iglesia permite estos
métodos, excepto el último.
Retiro (coitus interruptus). Método tradicional
de planificación familiar en la actualidad
prohibido por las doctrinas de la Iglesia.
ME significa margen de error, como se señala
en las notas al pie de página cuando se dispone
del dato.
Católico e Iglesia son en este texto
equivalentes de Iglesia católica, Apostólica
y Romana.
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El disenso católico también
se manifiesta en los datos demográficos y de
opinión; el grado de disenso es llamativo en
varios órdenes. En primer lugar, pone en entredicho
la altísima prioridad que el papa Juan Pablo
II y la jerarquía bajo su mando le han asignado
a las enseñanzas sobre la reproducción,
la sexualidad y la vida familiar. El lugar destacado
que el Papa da a estos temas quedó demostrado
con la movilización de los dirigentes nacionales
y mundiales del catolicismo contra las iniciativas en
materia de salud reproductiva de las recientes conferencias
de las Naciones Unidas. En la Conferencia de Beijing
(1995) un cardenal aseguró que las propuestas
en derechos y salud reproductivos podrían "pervertir
el sentido del ser humano" y "deshumanizar
a la propia humanidad".[19] Otro ejemplo del lugar
privilegiado que han merecido estos asuntos son los
discursos que el Papa ofrece durante sus viajes --con
sus frecuentes denuncias a la "cultura de la muerte",
causada y materializada en los condones, los anticonceptivos
y el aborto-- a la vez que las manifestaciones públicas
y la retórica de los primados. Sin embargo y
a pesar de los esfuerzos de la jerarquía, hay
estudios que indican que la necesidad y el deseo de
controlar la fecundidad, con cualquier medio al alcance,
son universales.
Los datos también desmienten la aseveración
del Vaticano de que la anticoncepción y el aborto
surgen de la ideología occidental, que es ajena
a las naciones en desarrollo.[20] Un número significativo
de creyentes de tales naciones no está de acuerdo
con la jerarquía. La información sugiere
que, de contar con servicios de planificación
familiar verdaderamente amplios, usarían métodos
que la Iglesia condena.
Por último, estos datos son importantes porque
las enseñanzas de la Iglesia católica
cambian: no hace mucho la Iglesia aceptaba la esclavitud,
repudiaba a Galileo o condenaba los cargos de intereses
sobre préstamos. Un principio de la teología
católica es que las propias ideas de las y los
fieles juegan un papel en el desarrollo de la doctrina
de la Iglesia. En lo referente a la ética sexual
y reproductiva, es posible que quienes hoy disienten
sean los mismos que conduzcan el desenvolvimiento de
esa enseñanza en los años venideros.
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[1] Datos de 1994 (los más recientes): 1997 Catholic
Almanac (Huntington, Indiana, Our Sunday Visitor, 1996);
y del Vaticano, Statistical Yearbook of the Church,
1994, publicación que considera a los católicos
bautizados sobre la base de los datos reunidos por las
diócesis y otras jurisdicciones eclesiásticas.
El Vaticano admite que los totales de cada región
están un tanto subrerrepresentados en virtud
de que algunas jurisdicciones (las de China, por ejemplo)
no reportan información.
[2] 1997 Catholic Almanac, 1989 Catholic Almanac y 1979
Catholic Almanac, el cual cita el Statistical Yearbook
of the Church para 1994, 1986 y 1976 respectivamente.
[3] Los datos de este párrafo y de los puntos
que siguen son de 1994 y provienen de 1997 Catholic
Almanac; las cifras menores a 100,000 se han redondeado
hasta centenas. Todas cifras superan las correspondientes
a 1992 registradas en 1995 Catholic Almanac; los totales
de estudiantes de escuelas primarias y secundarias y
de las instalaciones de servicios sociales son superiores
a las cifras de 1986. El total de estudiantes de 1986
sobrepasa al reportado para 1968, que a su vez supera
al total para 1958 en ediciones anteriores de Catholic
Almanac. (Las instalaciones de servicios sociales y
escuelas no se cuentan de la misma manera de 1986 en
adelante.)
[4] Andrew Greeley, The Catholic Myth: The Behavior
and Beliefs of American Catholics, Nueva York, Charles
Scribner's Sons, 1990, p. 91.
[5] Greeley, p. 92.
[6] Por ejemplo, Statement by Catholic Theologians,
Washington, D.C., 30 de julio de 1968; y "Against
Incapacitation-For an Open Catholisism" (Cologne
Declaration), en Tablet, Londres, 4 de febrero de 1989.
[7] Philip S. Kaufman, O.S.B., Why You Can Disagree
and Remain a Faithful Catholic, Bloomington (Indiana),
Meyer-Stone Books, 1989, pp. 72-78.
[8] Greeley, pp. 216-17.
[9] Greeley informa que la asistencia a misa en la Iglesia
católica estadounidense declinó verticalmente
de 1968 a 1975 como reacción a la Humanae Vitae,
y desde entonces se niveló (Greeley, pp. 15-18);
algunas investigaciones revelan que la tendencia se
prolonga por más tiempo (véase en recuadro
lo correspondiente a Estados Unidos).
[10] Greeley, p. 6.
[11] Encuesta del Roper Center para Catholic World Report
de 1,000 creyentes norteamericanos, enero-febrero de
1997, ME ± 3%, citado en "A Principle Rejected",
en Catholic World Report, marzo de 1997, pp. 44-50.
[12] Pierre Hegy, "`The End of American Catholicism?'--Another
Look", en America, 1° de mayo de 1993 (que
cita las Investigaciones Sociales Generales de la Universidad
de Chicago).
[13] "Una voz que pierde...", en La Nación,
10 de abril de 1994.
[14] William Kole, "French Greet Pope with Apathy",
Associated Press, 4 de septiembre de 1996.
[15] Kevin Liffey, "German Catholics Launch Petition
on Reform", Reuter, 15 de septiembre de 1995.
[16] Patsy McGarry, "Survey finds 61%...",
en Irish Times, 19 de abril de 1997 (que cita un estudio
del periódico redentorista Reality).
[17] Monika Scislowska, "Church Adjust to Polish
Government", Associated Press, 29 de octubre de
1996.
[18] Andrew Greeley, Origins, 10 de junio de 1993 y
cuadros proporcionados por la empresa de relaciones
públicas de Father Greeley, con datos correspondientes
a 1991 del Programa de Investigación Social Internacional,
en el que un centro de investigaciones en cada país
analizó una muestra probabilística nacional
de al menos 1,000 entrevistados (de todas las religiones).
Asistencia "regular" se define como al menos
"dos o tres veces al mes".
[19] Palabras del Cardenal John O'Connor en el diario
del Vaticano L'Obsservatore Romano, citadas en "Humanity
at Stake", en Catholic New York, 4 de mayo de 1995.
[20] Por ejemplo, la carta del Papa Juan Pablo II al
Presidente Bill Clinton del 19 de marzo de 1994, y "The
Holy See's Position on the Draft of the Platform for
Action for the Fourth World Conference on Women"
(documento del Vaticano), 26 de mayo de 1995.
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