Viernes, 21 de Noviembre de 2008
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LA OPINIÓN CATÓLICA ANTE LA REPRODUCCIÓN
UN PANORAMA MUNDIAL

>>
Panorama mundial

Los dirigentes de la Iglesia católica, Apostólica y Romana --sea en el nivel mundial, nacional o local-- ejercen una influencia considerable en las políticas de los gobiernos e incluso en la práctica médica relacionadas con la salud reproductiva. Pese a esa influencia, las políticas del Papa y los obispos están lejos de reflejar la diversidad de actitudes y prácticas que se dan entre las y los propios fieles. En lo que se refiere a anticoncepción, aborto y otras materias de la vida sexual, reproductiva y familiar, las actitudes y comportamientos de las y los creyentes a veces se contraponen a las enseñanzas de la Iglesia; más aún, en algunos países sólo una minoría coincide con los dirigentes eclesiásticos en ciertas cuestiones: el disentimiento llega a ser la posición de las mayorías. Para quienes elaboran políticas públicas, la comprensión de estos fenómenos ayuda a evaluar las posiciones de la jerarquía católica y a anticipar el efecto de sus iniciativas. Las páginas presentes brindan información demográfica y de opinión proveniente de varios de países con el fin de favorecer ese entendimiento.

Las y los creyentes católicos representan 17% de la población mundial. Cerca de mil millones dominan Centro y Sudamérica y constituyen porciones significativas de otras regiones, particularmente Europa, a la vez que habitan en núcleos considerables sobre todo en África y Asia.

Las católicas y los católicos en la población mundial [1]

  Católicas y católicos
como porcentaje
de la población total
Población católica
en millones
América del Sur 88 272.6
Centroamérica
(incluye a México)
87 139.6
Europa 41 287.5
Oceanía 28 7.7
América del Norte 24 69.0
África 15 102.9
Asia 3 96.7
Total mundial 17 975.9

La información demográfica de la Iglesia correspondiente a 1976, 1986 y 1994 muestra que:[2]
>>El número de creyentes católicos ha decrecido en América del Sur (de 91 a 88%).

>> Si bien ha aumentado desde mediados de los años ochenta tanto en Centroamérica como en Norteamérica, este crecimiento se ha estabilizado.

>> El número de creyentes también ha aumentado en África (del 12 al 15%) y en Oceanía (del 25 al 28%).

>> En las dos últimas décadas la población católica de África ha incrementado más del doble en números absolutos, y en Asia casi se ha doblado (un aumento de 74%). Ninguna otra región ha tenido, como África, una tasa de crecimiento de la población católica tan alto.

Los 4,200 obispos, arzobispos y cardenales han cultivado una significativa influencia política y social incluso más allá de la población católica,[3] gracias en parte a la infraestructura, única en su género, de las agencias de servicios sociales y educativos que dirige la Iglesia en el mundo entero. Las escuelas y universidades católicas educan a cerca de 45 millones de estudiantes cada año. Esa galaxia en expansión de instalaciones de servicio educativo y social contaba recientemente con más de 275 mil unidades y se agrupaba en:
>>53,800 jardines de niños,
>>83,300 escuelas primarias,
>>32,900 escuelas secundarias,
>>5,800 hospitales,
>>15,600 dispensarios,
>>12,700 casas para ancianos, discapacitados y leprosos,
>>17,400 orfanatos y casas cuna, y
>>53,500 centros e instituciones de otros servicios sociales.

A pesar de que la dimensión y ámbito de acción de la Iglesia aumentan su credibilidad e influencia política, las y los laicos expresan frecuentemente su desacuerdo con las políticas de los dirigentes católicos. La diversidad de opiniones es propia también de los clérigos e incluso de los obispos, si bien de una manera menos abierta y cuantificable. Una de las áreas de conflicto más intenso es la doctrina sobre planificación familiar, asunto en que las y los creyentes manifiestan su independencia de muchas maneras. Durante los años sesenta el Vaticano consideró la posibilidad de modificar su enseñanza en materia de anticoncepción, pero sólo fue para reafirmar en la encíclica Humanae Vitae, publicada en 1968, que todos los métodos anticonceptivos, salvo la abstinencia periódica, eran en esencia malos. El sociólogo Andrew Greeley llamó a esa encíclica "el acontecimiento más importante de los últimos veinticinco años de la historia católica" porque dio lugar a la desobediencia deliberada entre las y los devotos católicos.[4] De acuerdo con Greeley, tan inflexible y reaccionaria fue la encíclica, que las y los creyentes simplemente se "emanciparon" de la autoridad papal. Mientras que en 1963 sólo cinco de diez fieles estadounidenses opinaban que el control de la natalidad era aceptable,[5] hoy opinan lo mismo ocho de diez (véase adelante). En respuesta a la encíclica, apenas se publicó, reconocidos teólogos y teólogas han criticado a fondo y sin ambages su enseñanza.[6] Más de una docena de conferencias nacionales de obispos que han hecho declaraciones con motivo de la Humanae Vitae, tomaron posiciones que reducían o atenuaban la letra de la encíclica.[7] En 1970, apenas uno de cinco sacerdotes estadounidenses hicieron efectiva en el confesionario la enseñanza contenida en ese documento.[8]

Trascendiendo la desobediencia privada, las y los católicos también expresan su desacuerdo y alejamiento en formas más públicas: mediante su inconstante asistencia a misa[9] (véase adelante) y la disminución de su apoyo financiero. Desde 1960, las y los fieles católicos estadounidenses han reducido a la mitad las contribuciones que hacen a sus parroquias.[10]

A mediados de los noventa, cerca de un millón de católicas y católicos, en su mayoría europeos, suscribieron las demandas de "Somos Iglesia" que llamaban a la reforma democrática de la institución eclesiástica. Desde que se inició este movimiento en Austria a mediados de 1995, han surgido iniciativas nacionales semejantes en Europa y en los países anglófonos, y el interés que ha despertado se extiende a América Latina.

Asistencia a misa en la Iglesia cátolica

ESTADOS UNIDOS: Sólo 57% de las y los creyentes católicos entrevistados en una encuesta auspiciada por un periódico católico conservador, asisten a misa cada semana.[11] Otros estudios revelan una asistencia aún menor:[12]
>>en 1963, 71% de católicas y católicos entrevistados iban a misa al menos una vez por semana;
>>en 1972, la cifra descendió a 55%;
>>en 1990, a 41%, y
>>la asistencia de las y los jóvenes ha caído todavía más rápidamente.

CHILE: Sólo 10% de las y los fieles asiste de manera regular a misa.[13]

FRANCIA: Según los obispos franceses, tan sólo 13% de católicas y católicos bautizados van a misa habitualmente.[14]

ALEMANIA: Menos de 20% de creyentes va a la iglesia con regularidad.[15]

IRLANDA: A pesar de la excepcional tradición de asistencia a misa en este país, sólo 61% de las y los adolescentes católicos va a misa cada semana y, en algunas ciudades, su asistencia semanal ha caído al 10%.[16]

POLONIA: 90% de la población polaca se declara católica, pero únicamente 50% asiste a misa, según las estadísticas de la propia Iglesia.[17]

EN EL MUNDO:
una investigación realizada en 1991 en varios países, muestra que 40% de los creyentes --dos de cada cinco-- va a misa de manera regular, porcentaje que se desagrega por países como sigue:[18]
>>Irlanda del Norte: 84%
>>República de Irlanda: 79%
>>Polonia: 67%
>>Italia: 52%
>>Estados Unidos: 48%
>>Gran Bretaña: 38%
>>Nueva Zelanda: 38%
>>Alemania del Este: 30%
>>Alemania del Oeste: 27%
>>Hungría: 21%

GLOSARIO
Planificación familiar. Todos los aspectos relacionados con el tiempo de los nacimientos, entre ellos su planeación, su espaciamiento o el hecho de evitarlos por completo. El término abarca la totalidad de métodos modernos, tradicionales o populares usados con esos fines.

Métodos populares. Técnicas de planificación familiar cuya eficacia no es reconocida por la medicina, tales como conjuros y el uso de hierbas. Estos métodos están prohibidos por la Iglesia como medios de evitar el embarazo.

Métodos modernos. El condón, el diafragma y las espumas o jaleas espermicidas; los métodos hormonales, incluyendo las píldoras, las soluciones inyectables y los implantes; los dispositivos intrauterinos o DIU; la esterilización femenina o masculina, y otros. También comprende métodos en desarrollo, como la "vacuna" anticonceptiva. Los métodos modernos están prohibidos por la Iglesia católica (que también prohibe el retiro, a pesar de que no es parte de dichos métodos).

Métodos tradicionales o naturales. Abstinencia total, abstinencia periódica, amamantamiento y retiro. La Iglesia permite estos métodos, excepto el último.
Retiro (coitus interruptus). Método tradicional de planificación familiar en la actualidad prohibido por las doctrinas de la Iglesia.

ME significa margen de error, como se señala en las notas al pie de página cuando se dispone del dato.

Católico e Iglesia son en este texto equivalentes de Iglesia católica, Apostólica y Romana.

El disenso católico también se manifiesta en los datos demográficos y de opinión; el grado de disenso es llamativo en varios órdenes. En primer lugar, pone en entredicho la altísima prioridad que el papa Juan Pablo II y la jerarquía bajo su mando le han asignado a las enseñanzas sobre la reproducción, la sexualidad y la vida familiar. El lugar destacado que el Papa da a estos temas quedó demostrado con la movilización de los dirigentes nacionales y mundiales del catolicismo contra las iniciativas en materia de salud reproductiva de las recientes conferencias de las Naciones Unidas. En la Conferencia de Beijing (1995) un cardenal aseguró que las propuestas en derechos y salud reproductivos podrían "pervertir el sentido del ser humano" y "deshumanizar a la propia humanidad".[19] Otro ejemplo del lugar privilegiado que han merecido estos asuntos son los discursos que el Papa ofrece durante sus viajes --con sus frecuentes denuncias a la "cultura de la muerte", causada y materializada en los condones, los anticonceptivos y el aborto-- a la vez que las manifestaciones públicas y la retórica de los primados. Sin embargo y a pesar de los esfuerzos de la jerarquía, hay estudios que indican que la necesidad y el deseo de controlar la fecundidad, con cualquier medio al alcance, son universales.

Los datos también desmienten la aseveración del Vaticano de que la anticoncepción y el aborto surgen de la ideología occidental, que es ajena a las naciones en desarrollo.[20] Un número significativo de creyentes de tales naciones no está de acuerdo con la jerarquía. La información sugiere que, de contar con servicios de planificación familiar verdaderamente amplios, usarían métodos que la Iglesia condena.

Por último, estos datos son importantes porque las enseñanzas de la Iglesia católica cambian: no hace mucho la Iglesia aceptaba la esclavitud, repudiaba a Galileo o condenaba los cargos de intereses sobre préstamos. Un principio de la teología católica es que las propias ideas de las y los fieles juegan un papel en el desarrollo de la doctrina de la Iglesia. En lo referente a la ética sexual y reproductiva, es posible que quienes hoy disienten sean los mismos que conduzcan el desenvolvimiento de esa enseñanza en los años venideros.

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[1] Datos de 1994 (los más recientes): 1997 Catholic Almanac (Huntington, Indiana, Our Sunday Visitor, 1996); y del Vaticano, Statistical Yearbook of the Church, 1994, publicación que considera a los católicos bautizados sobre la base de los datos reunidos por las diócesis y otras jurisdicciones eclesiásticas. El Vaticano admite que los totales de cada región están un tanto subrerrepresentados en virtud de que algunas jurisdicciones (las de China, por ejemplo) no reportan información.

[2] 1997 Catholic Almanac, 1989 Catholic Almanac y 1979 Catholic Almanac, el cual cita el Statistical Yearbook of the Church para 1994, 1986 y 1976 respectivamente.

[3] Los datos de este párrafo y de los puntos que siguen son de 1994 y provienen de 1997 Catholic Almanac; las cifras menores a 100,000 se han redondeado hasta centenas. Todas cifras superan las correspondientes a 1992 registradas en 1995 Catholic Almanac; los totales de estudiantes de escuelas primarias y secundarias y de las instalaciones de servicios sociales son superiores a las cifras de 1986. El total de estudiantes de 1986 sobrepasa al reportado para 1968, que a su vez supera al total para 1958 en ediciones anteriores de Catholic Almanac. (Las instalaciones de servicios sociales y escuelas no se cuentan de la misma manera de 1986 en adelante.)

[4] Andrew Greeley, The Catholic Myth: The Behavior and Beliefs of American Catholics, Nueva York, Charles Scribner's Sons, 1990, p. 91.

[5] Greeley, p. 92.

[6] Por ejemplo, Statement by Catholic Theologians, Washington, D.C., 30 de julio de 1968; y "Against Incapacitation-For an Open Catholisism" (Cologne Declaration), en Tablet, Londres, 4 de febrero de 1989.

[7] Philip S. Kaufman, O.S.B., Why You Can Disagree and Remain a Faithful Catholic, Bloomington (Indiana), Meyer-Stone Books, 1989, pp. 72-78.

[8] Greeley, pp. 216-17.

[9] Greeley informa que la asistencia a misa en la Iglesia católica estadounidense declinó verticalmente de 1968 a 1975 como reacción a la Humanae Vitae, y desde entonces se niveló (Greeley, pp. 15-18); algunas investigaciones revelan que la tendencia se prolonga por más tiempo (véase en recuadro lo correspondiente a Estados Unidos).

[10] Greeley, p. 6.

[11] Encuesta del Roper Center para Catholic World Report de 1,000 creyentes norteamericanos, enero-febrero de 1997, ME ± 3%, citado en "A Principle Rejected", en Catholic World Report, marzo de 1997, pp. 44-50.

[12] Pierre Hegy, "`The End of American Catholicism?'--Another Look", en America, 1° de mayo de 1993 (que cita las Investigaciones Sociales Generales de la Universidad de Chicago).

[13] "Una voz que pierde...", en La Nación, 10 de abril de 1994.

[14] William Kole, "French Greet Pope with Apathy", Associated Press, 4 de septiembre de 1996.

[15] Kevin Liffey, "German Catholics Launch Petition on Reform", Reuter, 15 de septiembre de 1995.

[16] Patsy McGarry, "Survey finds 61%...", en Irish Times, 19 de abril de 1997 (que cita un estudio del periódico redentorista Reality).

[17] Monika Scislowska, "Church Adjust to Polish Government", Associated Press, 29 de octubre de 1996.

[18] Andrew Greeley, Origins, 10 de junio de 1993 y cuadros proporcionados por la empresa de relaciones públicas de Father Greeley, con datos correspondientes a 1991 del Programa de Investigación Social Internacional, en el que un centro de investigaciones en cada país analizó una muestra probabilística nacional de al menos 1,000 entrevistados (de todas las religiones). Asistencia "regular" se define como al menos "dos o tres veces al mes".

[19] Palabras del Cardenal John O'Connor en el diario del Vaticano L'Obsservatore Romano, citadas en "Humanity at Stake", en Catholic New York, 4 de mayo de 1995.

[20] Por ejemplo, la carta del Papa Juan Pablo II al Presidente Bill Clinton del 19 de marzo de 1994, y "The Holy See's Position on the Draft of the Platform for Action for the Fourth World Conference on Women" (documento del Vaticano), 26 de mayo de 1995.

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