Viernes, 21 de Noviembre de 2008
Inicio
Quiénes somos Qué pensamos Nuestras acciones Noticias Contáctenos
Editorial
Campañas de la Red CDD
Articulaciones
Declaraciones/Documentos
Artículos
Foros Internacionales
Legislación
Preguntas Frecuentes
Católicas y el Aborto
Publicaciones
CDD en America Latina
Enlaces
Conciencia Latinoamericana

Diciembre 2002
Conciencia Latinoamericana es una publicación
de la Oficina Regional para América Latina de
Católicas por el Derecho a Decidir
.
Los artículos pueden ser reproducidos libremente,
siempre y cuando se cite la fuente.

© Católicas por el Derecho a Decidir

>> Suscríbete

El Papel de la Religión en la ONU

Por Paul D. Numrich

Reconocer la propensi ón humana para la desunión y la discordia coloca a la religión en una perspectiva adecuada. En términos sociológicos, los grupos religiosos no difieren de los grupos seculares ni de los gobiernos, razón por la cual no debemos esperar que haya entre ellos más unidad que entre los otros. Filosóficamente, podemos identificar algo concebido en términos amplios como una “visión religiosa del mundo” que difiere de otras visiones del mundo como el materialismo o el humanismo, mas no debemos esperar mayor acuerdo entre religiosos que entre los materialistas (por ejemplo marxistas versus filosóficos) o humanistas (por ejemplo, científicos versus existencialistas). Luego, el clamar por la exclusión de la religión de las Naciones Unidas por que ella no tiene una bancada unida ni se pronuncia de modo unificado, no constituye una propuesta válida. Si la unidad fuese un criterio para ser miembro o participar, las Naciones Unidas no existirían.

Del mismo modo, no son nada ponderables los argumentos de que la religión debe estar “encima de la política”o de que ella es algo puramente personal cuando consideramos el papel de la religión en la ONU. Eso compartimentalizaria a la religión imponiendo a su modo de ver las cosas, restricciones que la religión considera inaceptables, restricciones que no son hechas en otras áreas del pensamiento humano, como la filosofía o entidades sociales comparables, como los gobiernos. Todo emprendimiento humano tiene aspectos sociales como personales y siempre está sujeto a dinámicas de políticas de poder. Todo eso entra potencialmente en el ámbito de la religión, dado que el ámbito de la religión abarca todo lo que es humano. Desde profetas hebreos como Amós a teólogos protestantes neo-ortodoxos como Reinhold Niebuhr, de los antiguos libros hindúes de ley llamados Dharma Shastras a los textos de los budistas socialmente enajenados, las religiones siempre hablaran de realidades sociales y políticas.

Naturalmente, la religión no se contenta con hablar solamente de realidades sociales y políticas. Para usar sus propias categorías, la religión hace que una perspectiva trascendente incida en esas cuestiones mundanas. La religión habla de las realidades de este mundo desde la perspectiva específica de una realidad trascendente o última que puede estar fuera de lo mundano o residir en sus más profundos recesos, dependiendo de la tradición religiosa involucrada. En su propia autocomprensión, la religión representa verdades universales y patrones absolutos. Eso puede representar un problema en el diálogo, tanto entre los practicantes de la religión, como entre esos practicantes y no-practicantes. Una persona que ocupa una crucial posición de ligazón entre la comunidad de las ONGs y la ONU observó la dificultad que eso genera algunas veces: “Es difícil negociar con partes que no sólo tienen certeza de tener la verdad y que esa verdad que detentan les fue concedida por la divinidad o por las divinidades. Eso, de cierto modo deja la discusión en un callejón sin salida”. Aún así, esos puntos de estancamiento no precisan ser más frustrantes que los provocados por otras ideololgías dogmáticas. Los resultados funcionales de la obstinación no precisan ser distinguidos de acuerdo con las motivaciones de base, sean ellas religiosas o seculares.

El alta estima que tiene la religión sobre si misma –la verdad, la más alta, dado que la religión representa “lo último”- no se traduce en un privilegio especial en la ONU. Ni debería. A la larga, las reglas de base de la participación en la ONU reflejan las del gobierno federal norte-americano. En ninguno de esos casos, hay algún “establecimiento” de posiciones religiosas oficiales. La ONU evita promover cualquier grupo religioso o permitir la participación de muchos de ellos, del mismo modo ella no promueve la “religión” en sí misma. En vez de eso reconoce el importante papel que la religión tiene en el mundo –en vidas individuales, en relaciones intergrupales y en la política internacional -o le garantiza un lugar en la mesa de discusiones. Fuera del estatus privilegiado de la Santa Sede los grupos religiosos participan en pie de igualdad al lado de otras ONGs, en la ONU. Las ONGs religiosas tienen todo el derecho de representación en la comunidad más amplia de esas organizaciones, siempre que respeten las mismas reglas que todas respetan.

La única unidad que la ONU requiere de las religiones es el apoyo a las ideas de la Organización y un seguimiento de sus protocolos. Los disturbios ocurridos durante las reuniones de Beijing + 5 en marzo de 2001 causaron conmoción entre las autoridades de la ONU, pero no por estar ligadas a individuos y grupos religiosos “en este lugar no tiene cabida el perturbar una reunión de la ONU”, explicó una fuente del Departamento de Informaciones Públicas , cuyo gabinete aumentó las medidas de selección con relación a solicitudes de afiliación a la ONU por ONGs a raíz de la conmoción de Beijing +5. “Eso contradice todo lo que representamos”. La afiliación a ECOSOC que garantice una significativa participación en círculos decisorios de la ONU , puede ser suspendida o revocada si una ONG recibiera fondos del gobierno destinados a subvencionar a la ONU, se dedicara a actos políticos contra un Estado miembro o dejara de dar una contribución substantiva al trabajo del Comité. En 1999, una organización cristiana de derechos humanos, la Christian Solidarity International (Solidaridad Cristiana Internacional-CSI), perdió su estatus en ECOSOC por causa de una queja del gobierno de Sudan de que la CSI tenían permitido que el dirigente del Ejercito Popular de Liberación Sudanés hablara sobre sus auspicios ante la Comisión de Derechos Humanos de la ONU en Ginebra. De acuerdo con un comunicado de prensa de ECOSOC, el gobierno sudanés alegó “que las acciones de la ONG constituían tanto una amenaza a la soberanía y a la seguridad nacional de Sudán como una flagrante violación de las reglas que gobiernan el relacionamiento entre las Naciones Unidas y las ONGs . 2 La identidad religiosa de la ONG ofensora era irrelevante.

Entrevistamos dos subsecretarios generales de la ONU, ninguno de los cuales alega tener cualquier convicción religiosa personal. Los dos dijeron acoger bien la participación de ONGs religiosas en la Organización. Como explicó uno de ellos, la ONU tiene que “reflejar la totalidad de la experiencia humana en todas las partes del mundo”, lo que incluye la experiencia religiosa. “Estoy bien próximo a ser agnóstico” admitió “mas respeto la religión, respeto a las personas de fe, respeto todo aquello que hacen para la vida y para la sociedad”. En sus palabras, la ONU se beneficia de una amplia participación “ecuménica”, o sea, de una participación de grupos tanto religiosos como seculares que son partidarios de un fundamento ético común. “La realidad es que una proporción muy amplia de la población mundial de hecho deriva sus valores de creencias religiosas. Esa es una buena señal. Es inevitable que el papel de esos grupos en el trabajo de la ONU se expanda, ya que de ellas es de donde las personas derivan sus valores”.

Muchos de nuestros informantes acentúan la importancia de la conciencia ética que las religiones llevan a la mesa de diálogo internacional. Un ex miembro de círculos gubernamentales norteamericanos calificó como positivo el papel “perturbador” desempeñado por las ONGs religiosas a partir de la tradición de justicia social. El dirigente de una importante ONG interreligiosa sugirió que la contribución positiva de la religión a la ONU viene de una “feliz” parcería entre sociedades políticas y civiles. “Ella se construyó a partir de un franco reconocimiento de que las estructuras políticas son necesarias pero insuficientes. Todas ellas han sido insuficientes para tratar los tipos de problemas con los que estamos comprometidos”.

En otras palabras, que los cielos nos ayuden si la conciencia ética del mundo fue delegada a los gobiernos . Un notable libro sobre la influencia de las comunidades de las ONGs en la ONU tiene como título The conscience of the world” (La Conciencia del Mundo) 8 . Las ONGs religiosas como parte de la comunidad más amplia de ONGs, tiene mucho que contribuir con respecto a ese punto. Como dice uno de los dos secretarios de la ONU, las religiones codificarán la ética fundamental por intermedio del cual las personas buscan alcanzar una vida mejor. Para citar el estudioso de religión Huston Smith, las religiones del mundo contienen “la sabiduría filtrada de la raza humana”. Claro que ella también contiene una buena dosis de tontería y de mal puro y simples, pero como observa Smith, no precisamos detenernos en ese lado de la historia. “Es probable que en el decurso de la historia humana se haya compuesto tanta música mala como buena”, dice Smith, “pero no esperemos que los cursos de apreciación musical den igual atención a los dos tipos”. 4 Lo mismo se aplica a la contribución de la religión al diálogo internacional.

“A pesar de todos los problemas que surgen cuando el discurso público incluye temas religiosos”, escribe Martín Marty a lreflexionar sobre las implicaciones más amplias de la Conferencia de Cairo sobre Población y Desarrollo, “es también claro que los textos y tradiciones de las comunidades de fe tienen mucho para ofrecer y reclamar la efectivización de justicia social, al empeñarse en promover la cura y a provocar profundas reflexiones”. 5

África del Sur hizo una difícil transición del apartheid a un gobierno democrático al buscar un “consenso suficiente” entre los grupos involucrados sobre lo que constituye una sociedad decente. Llegar a un consenso suficiente en cualquier nivel, incluyendo la arena internacional representada por las Naciones Unidas, requiere de plena representación en la mesa de negociaciones. Las voces de la religión, por más discordantes y divididas que puedan estar, tienen que ser incluidas en la discusión; de lo contrario, el consenso resultante será insuficiente. Ninian Smart, “ Worldviews: Crosscultural Explorations of Human Belief”s, 2ª ed., Englewood Cliffs, N.J., Prentice Hall Inc., 1995.

------------------------------------------------------------------------------------------------------------
NOTAS

1. “NGO Loses Consultative Status with Economic and Social Council”. Press Release ECOSOC/5876. 26 de octubre de 1999.

2. Peter Willetts, ed., “ The Conscience of the World: The Influence of Non-governmental Organizations in the UN System” Washington , D.C. , The Brookings Institution, 1996.

3. Huston Smith, “ The World's Relilgions: Our Great Wisdom Traditions” , San Francisco , California , Harper San Francisco, 1991, 387, 4.

4. Martin E Marty, “ Religion and Public Discourse: An Introduction”, in Religion and Public Discourse, 4

Paul D. Numrich, RELIGIOES UNIDAS NAS NACOES UNIDAS: Por Que Deveria Alguém Esperar Isso?

Usted es el visitante: 000292140