Reconocer la
propensi ón humana para la desunión
y la discordia coloca a la religión en una
perspectiva adecuada. En términos sociológicos,
los grupos religiosos no difieren de los grupos
seculares ni de los gobiernos, razón por
la cual no debemos esperar que haya entre ellos
más unidad que entre los otros. Filosóficamente,
podemos identificar algo concebido en términos
amplios como una visión religiosa del
mundo que difiere de otras visiones del mundo
como el materialismo o el humanismo, mas no debemos
esperar mayor acuerdo entre religiosos que entre
los materialistas (por ejemplo marxistas versus
filosóficos) o humanistas (por ejemplo, científicos
versus existencialistas). Luego, el clamar por la
exclusión de la religión de las Naciones
Unidas por que ella no tiene una bancada unida ni
se pronuncia de modo unificado, no constituye una
propuesta válida. Si la unidad fuese un criterio
para ser miembro o participar, las Naciones Unidas
no existirían.
Del mismo modo, no son nada ponderables
los argumentos de que la religión debe
estar encima de la políticao
de que ella es algo puramente personal cuando
consideramos el papel de la religión en
la ONU. Eso compartimentalizaria a la religión
imponiendo a su modo de ver las cosas, restricciones
que la religión considera inaceptables,
restricciones que no son hechas en otras áreas
del pensamiento humano, como la filosofía
o entidades sociales comparables, como los gobiernos.
Todo emprendimiento humano tiene aspectos sociales
como personales y siempre está sujeto a
dinámicas de políticas de poder.
Todo eso entra potencialmente en el ámbito
de la religión, dado que el ámbito
de la religión abarca todo lo que es humano.
Desde profetas hebreos como Amós a teólogos
protestantes neo-ortodoxos como Reinhold Niebuhr,
de los antiguos libros hindúes de ley llamados
Dharma Shastras a los textos de los budistas socialmente
enajenados, las religiones siempre hablaran de
realidades sociales y políticas.
Naturalmente, la religión
no se contenta con hablar solamente de realidades
sociales y políticas. Para usar sus propias
categorías, la religión hace que
una perspectiva trascendente incida en esas cuestiones
mundanas. La religión habla de las realidades
de este mundo desde la perspectiva específica
de una realidad trascendente o última que
puede estar fuera de lo mundano o residir en sus
más profundos recesos, dependiendo de la
tradición religiosa involucrada. En su
propia autocomprensión, la religión
representa verdades universales y patrones absolutos.
Eso puede representar un problema en el diálogo,
tanto entre los practicantes de la religión,
como entre esos practicantes y no-practicantes.
Una persona que ocupa una crucial posición
de ligazón entre la comunidad de las ONGs
y la ONU observó la dificultad que eso
genera algunas veces: Es difícil
negociar con partes que no sólo tienen
certeza de tener la verdad y que esa verdad que
detentan les fue concedida por la divinidad o
por las divinidades. Eso, de cierto modo deja
la discusión en un callejón sin
salida. Aún así, esos puntos
de estancamiento no precisan ser más frustrantes
que los provocados por otras ideololgías
dogmáticas. Los resultados funcionales
de la obstinación no precisan ser distinguidos
de acuerdo con las motivaciones de base, sean
ellas religiosas o seculares.
El alta estima que tiene la religión
sobre si misma la verdad, la más
alta, dado que la religión representa lo
último- no se traduce en un privilegio
especial en la ONU. Ni debería. A la larga,
las reglas de base de la participación
en la ONU reflejan las del gobierno federal norte-americano.
En ninguno de esos casos, hay algún establecimiento
de posiciones religiosas oficiales. La ONU evita
promover cualquier grupo religioso o permitir
la participación de muchos de ellos, del
mismo modo ella no promueve la religión
en sí misma. En vez de eso reconoce el
importante papel que la religión tiene
en el mundo en vidas individuales, en relaciones
intergrupales y en la política internacional
-o le garantiza un lugar en la mesa de discusiones.
Fuera del estatus privilegiado de la Santa Sede
los grupos religiosos participan en pie de igualdad
al lado de otras ONGs, en la ONU. Las ONGs religiosas
tienen todo el derecho de representación
en la comunidad más amplia de esas organizaciones,
siempre que respeten las mismas reglas que todas
respetan.
La única unidad que la
ONU requiere de las religiones es el apoyo a las
ideas de la Organización y un seguimiento
de sus protocolos. Los disturbios ocurridos durante
las reuniones de Beijing + 5 en marzo de 2001
causaron conmoción entre las autoridades
de la ONU, pero no por estar ligadas a individuos
y grupos religiosos en este lugar no tiene
cabida el perturbar una reunión de la ONU,
explicó una fuente del Departamento de
Informaciones Públicas , cuyo gabinete
aumentó las medidas de selección
con relación a solicitudes de afiliación
a la ONU por ONGs a raíz de la conmoción
de Beijing +5. Eso contradice todo lo que
representamos. La afiliación a ECOSOC
que garantice una significativa participación
en círculos decisorios de la ONU , puede
ser suspendida o revocada si una ONG recibiera
fondos del gobierno destinados a subvencionar
a la ONU, se dedicara a actos políticos
contra un Estado miembro o dejara de dar una contribución
substantiva al trabajo del Comité. En 1999,
una organización cristiana de derechos
humanos, la Christian Solidarity International
(Solidaridad Cristiana Internacional-CSI), perdió
su estatus en ECOSOC por causa de una queja del
gobierno de Sudan de que la CSI tenían
permitido que el dirigente del Ejercito Popular
de Liberación Sudanés hablara sobre
sus auspicios ante la Comisión de Derechos
Humanos de la ONU en Ginebra. De acuerdo con un
comunicado de prensa de ECOSOC, el gobierno sudanés
alegó que las acciones de la ONG
constituían tanto una amenaza a la soberanía
y a la seguridad nacional de Sudán como
una flagrante violación de las reglas que
gobiernan el relacionamiento entre las Naciones
Unidas y las ONGs . 2 La identidad religiosa de
la ONG ofensora era irrelevante.
Entrevistamos dos subsecretarios
generales de la ONU, ninguno de los cuales alega
tener cualquier convicción religiosa personal.
Los dos dijeron acoger bien la participación
de ONGs religiosas en la Organización.
Como explicó uno de ellos, la ONU tiene
que reflejar la totalidad de la experiencia
humana en todas las partes del mundo, lo
que incluye la experiencia religiosa. Estoy
bien próximo a ser agnóstico
admitió mas respeto la religión,
respeto a las personas de fe, respeto todo aquello
que hacen para la vida y para la sociedad.
En sus palabras, la ONU se beneficia de una amplia
participación ecuménica,
o sea, de una participación de grupos tanto
religiosos como seculares que son partidarios
de un fundamento ético común. La
realidad es que una proporción muy amplia
de la población mundial de hecho deriva
sus valores de creencias religiosas. Esa es una
buena señal. Es inevitable que el papel
de esos grupos en el trabajo de la ONU se expanda,
ya que de ellas es de donde las personas derivan
sus valores.
Muchos de nuestros informantes
acentúan la importancia de la conciencia
ética que las religiones llevan a la mesa
de diálogo internacional. Un ex miembro
de círculos gubernamentales norteamericanos
calificó como positivo el papel perturbador
desempeñado por las ONGs religiosas a partir
de la tradición de justicia social. El
dirigente de una importante ONG interreligiosa
sugirió que la contribución positiva
de la religión a la ONU viene de una feliz
parcería entre sociedades políticas
y civiles. Ella se construyó a partir
de un franco reconocimiento de que las estructuras
políticas son necesarias pero insuficientes.
Todas ellas han sido insuficientes para tratar
los tipos de problemas con los que estamos comprometidos.
En otras palabras, que los cielos
nos ayuden si la conciencia ética del mundo
fue delegada a los gobiernos . Un notable libro
sobre la influencia de las comunidades de las
ONGs en la ONU tiene como título The conscience
of the world (La Conciencia del Mundo) 8
. Las ONGs religiosas como parte de la comunidad
más amplia de ONGs, tiene mucho que contribuir
con respecto a ese punto. Como dice uno de los
dos secretarios de la ONU, las religiones codificarán
la ética fundamental por intermedio del
cual las personas buscan alcanzar una vida mejor.
Para citar el estudioso de religión Huston
Smith, las religiones del mundo contienen la
sabiduría filtrada de la raza humana.
Claro que ella también contiene una buena
dosis de tontería y de mal puro y simples,
pero como observa Smith, no precisamos detenernos
en ese lado de la historia. Es probable
que en el decurso de la historia humana se haya
compuesto tanta música mala como buena,
dice Smith, pero no esperemos que los cursos
de apreciación musical den igual atención
a los dos tipos. 4 Lo mismo se aplica a
la contribución de la religión al
diálogo internacional.
A pesar de todos los problemas
que surgen cuando el discurso público incluye
temas religiosos, escribe Martín
Marty a lreflexionar sobre las implicaciones más
amplias de la Conferencia de Cairo sobre Población
y Desarrollo, es también claro que
los textos y tradiciones de las comunidades de
fe tienen mucho para ofrecer y reclamar la efectivización
de justicia social, al empeñarse en promover
la cura y a provocar profundas reflexiones.
5
África del Sur hizo una
difícil transición del apartheid
a un gobierno democrático al buscar un
consenso suficiente entre los grupos
involucrados sobre lo que constituye una sociedad
decente. Llegar a un consenso suficiente en cualquier
nivel, incluyendo la arena internacional representada
por las Naciones Unidas, requiere de plena representación
en la mesa de negociaciones. Las voces de la religión,
por más discordantes y divididas que puedan
estar, tienen que ser incluidas en la discusión;
de lo contrario, el consenso resultante será
insuficiente. Ninian Smart, Worldviews:
Crosscultural Explorations of Human Beliefs,
2ª ed., Englewood Cliffs, N.J., Prentice
Hall Inc., 1995.
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NOTAS
1. NGO Loses Consultative
Status with Economic and Social Council.
Press Release ECOSOC/5876. 26 de octubre de 1999.
2. Peter Willetts, ed., The Conscience
of the World: The Influence of Non-governmental
Organizations in the UN System Washington
, D.C. , The Brookings Institution, 1996.
3. Huston Smith, The World's Relilgions:
Our Great Wisdom Traditions , San Francisco
, California , Harper San Francisco, 1991, 387,
4.
4. Martin E Marty, Religion and Public
Discourse: An Introduction, in Religion
and Public Discourse, 4
Paul D. Numrich, RELIGIOES UNIDAS NAS NACOES UNIDAS:
Por Que Deveria Alguém Esperar Isso?
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