Declaración de la Red Lationamericana de Católicas
por el Derecho a Decidir
LAS MUJERES CATÓLICAS EXHORTAMOS A LOS GOBIERNOS
DEL MUNDO A QUE DEFIENDAN EL CONSENSO LOGRADO EN LA PLATAFORMA
DE ACCIÓN DE BEIJING
Nueva York, a 3
de marzo de 2005
Vinimos aquí mujeres de todos
los países, de distintas creencias religiosas,
orígenes sociales, culturales, étnicos
y orientaciones sexuales, a defender los derechos humanos
de las mujeres del mundo.
Vinimos a evaluar los avances en la
instrumentación de la Plataforma de Acción
acordada en la Cuarta Conferencia Mundial de la Mujer
realizada en Beijing en 1995, a reafirmar su vigencia,
e impulsar la movilización de los recursos y
mecanismos necesarios para lograr su plena integración
en las políticas públicas nacionales en
beneficio de todas las mujeres.
Como mujeres católicas de Norte,
Centro, Sudamérica y Europa, comprometidas con
la defensa de los derechos humanos de las mujeres, específicamente
los derechos sexuales y reproductivos y el acceso al
aborto legal y seguro, afirmamos que los derechos que
defiende la Plataforma de Acción de Beijing son
congruentes con los principios de justicia social que
promueve el Evangelio y la tradición católica.
Por esta razón, manifestamos
nuestra indignación por los intentos de la delegación
estadounidense de:
-Coaccionar a los países más pobres de
este planeta a apoyar su agenda política, abusando
de su vulnerabilidad económica, y
-ocavar la riqueza y los beneficios que la Plataforma
de Acción ha significado para las mujeres de
todos los países del mundo aquí presentes,
empezando por las de su propio país.
Es inadmisible que se pretenda violar
la soberanía de otros países del mundo,
al tratar de influir su posición en esta conferencia,
utilizando como arma la cooperación internacional
para el desarrollo.
Es inadmisible que en el siglo XXI se
pretenda impedir el pleno ejercicio de los derechos
de las mujeres en todos los ámbitos de su vida.
En esta conferencia, la delegación
de los Estados Unidos ha asumido la vocería de
una agenda moral conservadora, impulsada por la Santa
Sede, que no reconoce la autoridad moral de las mujeres
para tomar decisiones basadas en la libertad de conciencia.
Nos preguntamos cómo el gobierno
de los Estados Unidos que no ha ratificado ni siquiera
la Convención contra la Discriminación
hacia las Mujeres, (CEDAW, 1979), se atreva a poner
en cuestión el consenso mundial que garantiza
los derechos humanos básicos de las mujeres.
Llamamos a los gobiernos del mundo
a que:
-Defiendan con firmeza el consenso logrado y sigan unidos
a los esfuerzos de la mesa directiva de la 49º
sesión de la Comisión sobre la Condición
de la Mujer;
-Superen los obstáculos y rechacen las estrategias
de distracción que el gobierno estadounidense
ha introducido en esta conferencia;
-Reafirmen toda la Plataforma de Acción de Beijing.
Como católicas, reafirmamos
nuestra determinación de mantener abiertas las
puertas de esperanza que las plataformas de acción
del Cairo y Beijing abrieron para todas las mujeres
y las niñas del mundo.
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