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>> Las decisiones relacionadas con la procreación
son muy serias. Cuando se enfrente con la pregunta de
tener o no un aborto, acepte que se trata de su decisión
y de nadie más.
>> Considere su compromiso personal y moral en
la vida. Sepa que no existe sólo una manera moralmente
justificable de vivir la vida.
>> Sepa qué está decidiendo. Infórmese
sobre los aspectos médicos tanto del aborto como
de la posibilidad de tener un hijo o una hija - los
procedimientos médicos involucrados y sus riesgos.
>> Trate de comprender sus propios sentimientos,
creencias y valores religiosos en relación con
el feto, y confróntelos con sus circunstancias
y las de su embarazo.
>> Considere todas las alternativas a su alcance.
Ninguna alternativa será del todo buena o del
todo mala. Trate de considerarlas a todas, para que
más tarde no lamente no haber comprendido plenamente
la situación.
>> Las conversaciones con amigos y amigas de su
confianza o de consejeros y consejeras de mente abierta
son positivas para cualquier persona que tiene que tomar
una decisión de esta índole. Si le es
posible, trate de hablar con mujeres que se hayan realizado
un aborto.
>> Si siente que tratan de presionarla para que
tome una decisión en uno u otro sentido, busque
ayuda en otro lugar. Los buenos consejeros y consejeras
tratan de ayudar, no de ejercer coerción.
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