La Iglesia Católica como
institución enseña que el aborto es moralmente
malo en toda circunstancia. Esto no está basado
en la idea de que el feto ya es una persona. La Iglesia
Católica no tiene una doctrina firme sobre cuándo
es el momento en que el feto se convierte en una persona.
Por lo tanto, esta enseñanza nunca ha sido declarada
infalible por el papa.
La Iglesia Católica no se limita
al papa y a los obispos. Incluye al pueblo de Dios.
Los sacerdotes, los teólogos y teólogas,
los laicos y laicas trabajan juntos para desarrollar
las enseñanzas de la Iglesia. Muchos teólogos
y teólogas y laicos y laicas piensan hoy en
día que el aborto puede ser una decisión
moral y que la conciencia de cada persona es finalmente
el árbitro para tomar una decisión sobre
el aborto.