CDD/Bolivia
10º Aniversario "Campaña 28 de
Septiembre"
28 de septiembre de
2006
Mujeres y organizaciones feministas que conforman
la Campaña 28 de Septiembre "Por el
Derecho a Decidir" realizarán diversas
actividades en la ciudad de Sucre, sede de la
Asamblea Constituyente, de acuerdo al siguiente
programa:
27 de septiembre
ACTO EN LA CASA DE LA CULTURA
Saludos y bienvenida
Homenaje póstumo a María Eugenia
Canedo
Palabras de Ximena Machicao
Presentación de 10 años de la campaña
nacional y por departamentos
Brindis por los 10 años. Desafíos
y Compromisos
Presentación del Grupo Musical Sagrada
Coca
Presentación de la familia Galán
28 de septiembre
Presencia en la sesión de la Asamblea Constituyente
Movilización en la plaza 25 de Mayo, con
volantes, pancartas, música y propuesta.
Asimismo, y conmemorando el 10º
Aniversario de la campaña en Bolivia, en
un encuentro con los y las asambleístas
presentarán un documento que recoge una
serie de reflexiones y planteamientos en torno
al aborto practicado en condiciones inseguras.
El texto del documento es el siguiente:
"Desde nuestros cuerpos hacia la Asamblea
Constituyente"
Desde hace 10 años,
mujeres feministas en Bolivia nos articulamos
en torno a la Campaña 28 de Septiembre
por la Despenalización del Aborto, bajo
la consigna "Por el derecho a decidir de
las mujeres". Con el objetivo de luchar por
una causa estructural que marca nuestras condiciones
de vida como mujeres, hemos colocado en el debate
público cómo el Estado Patriarcal
se apropia del cuerpo de las mujeres, lo administra
y toma decisiones, vulnerando nuestra soberanía
sobre decisiones privadas y personales de gran
trascendencia para la vida.
Ubicamos la Despenalización
del Aborto en el terreno político, con
un fundamento ético y renovador: lo personal
es político, con un fundamento ético
y removedor: lo personal es político, y
nuestro cuerpo es el primer espacio de poder desde
donde construimos libertad. Afirmamos que la vida,
científica y éticamente, se inicia
a partir del nacimiento.
Sobre este principio de autonomía,
expresamos y alertamos que no es serio ni coherente
plantear el acceso de las mujeres a la forma de
decisión en el poder público, si
en la vida privada, en el ejercicio de nuestra
sexualidad, como dimensión estructural
de la existencia humana, las mujeres continuamos
sometidas, torturadas y perseguidas, cuando intentamos
tomar decisiones libres sin la tutela de un varón.
El Estado boliviano a lo largo
de su historia, también ha sido tratado
como menor, por fuerzas externas e internas. Nos
han enseñado de manera meticulosa que como
bolivianos y bolivianas, no podemos, no sabemos,
o somos incapaces de tomar decisiones correctas
y conducir nuestro destino como país. La
soberanía que necesitamos construir para
Bolivia es la que queremos para nosotras como
sujetas individuales, es de igual jerarquía
y valor, para decidir un aborto y expresar la
sexualidad sin que nadie tenga derecho a cuestionar,
o juzgar la libertad que como país y ciudadanas
queremos vivir.
Desde esta articulación,
expresamos que la representación en la
Asamblea Constituyente, no marca iguales condiciones
para hombres y mujeres, al no respetarse la demanda
de paridad de la mayoría de la población,
las mujeres; pero que aún así, participamos
de este proceso de diálogos, propuestas
y conversaciones ciudadanas, porque consideramos
a este proceso constituyente como un recurso pedagógico
para promover nuevos valores para la sociedad.
Creemos que es posible y necesario
avanzar en la profundización de la democracia
y la ciudadanía nombrando explícitamente
al sexo, a la edad, a la cultura, a la etnia,
al color, a la sexualidad, a la opción
sexual y a la discapacidad, porque no hacerlo
presupone asumir como ciudadano universal a un
único sujeto: el hombre, blanco y heterosexual.
Convocamos a construir un
nuevo pacto social para destruir el colonialismo
y el racismo, romper el monopolio de las transnacionales
y de grupos económicos de poder vinculados
al saqueo, al latifundio, la explotación,
el atropello a la dignidad y a la soberanía
de los pueblos. Reconocemos que junto a estas
matrices de explotación, en el marco de
nuestra gran diversidad cultural, se ha vivido
y se ha recreado en todo el país el patriarcado
sexista que discrimina, excluye y oprime a las
mujeres, y que nos niega capacidad, reconocimiento
y libertades reales, en iguales condiciones que
a los hombres.
- Reconocemos a la Asamblea
Constituyente como una oportunidad para perforar
TODOS aquellos valores y privilegios históricos,
que han sometido al país, y que por lo
tanto han sometido, subvalorado e invisibilizado
a las mujeres, sus aportes, capacidades y saberes,
y que repetidamente, se pretenden justificar como
usos, tradiciones y costumbres.
- El reconocimiento de la
libertad y soberanía de los pueblos en
abstracto, esconde palizas, muertes, violaciones,
abortos clandestinos, violencia, discriminación
y opresión para las mujeres, que daña
y lacera a la sociedad en su conjunto.
Desde la perspectiva feminista
política, ética y jurídica,
denunciamos los desequilibrios de poder que existen
en la sociedad boliviana, emergentes del predominio
de esquemas ideológicos y culturales patriarcales,
que limitan a las mujeres la toma de decisiones
autónomas, libres y responsables en el
ámbito de la sexualidad y la reproducción
que
discriminan a las personas por sus orientaciones
e identidades sexuales, y que excluyen a la gran
mayoría de la población.
Exigimos ciudadanía
plena. Somos sujetas de derechos. Las mujeres
no podemos escaparnos de nuestros cuerpos para
ejercer nuestros derechos, pero para ejercerlos
incluyendo nuestros cuerpos la nueva constitución
política del estado debe contener derechos
y garantías explicitas, eficaces y exigibles.
Dadas estas condiciones la
propuesta de nuestra articulación feminista
demanda y exige un Nuevo Estado incluyente, respetuoso
y garante de los derechos fundamentales, para
que nadie diga que es posible la democracia sin
las mujeres, para que nadie diga que los derechos
son universales si no se pueden expresar en femenino
y para que nadie diga que las mujeres o hemos
construido la historia.
1. Demandamos: autonomía,
libertad y ejercicio pleno de la ciudadanía
Porque:
La sexualidad y la reproducción
han sido tratadas desde marcos religiosos y de
doble moral, expropiadas de las personas y sin
ser reconocidas como dimensiones fundamentales
de los derechos humanos.
Las bolivianas no tenemos
garantías para tomar decisiones, libres
de coerción y de violencia sobre nuestra
sexualidad y reproducción.
La vida sexual y reproductiva
condiciona nuestra participación en el
ámbito laboral, el ingreso económico
y la participación política de las
mujeres.
Se impone a las mujeres la
maternidad como destino y se les construye una
identidad constreñida a ese rol.
La violencia sexual, la violencia
de género en el ámbito familiar,
el acoso sexual, el abuso sexual incestuoso, son
realidades diarias en la vida de miles de mujeres,
niñas y adolescentes de todas las clases
y sectores sociales.
Se penalizan el aborto exponiendo
a las mujeres a prácticas clandestinas
y riesgosas.
La homofobia y la discriminación
a las personas por sus opciones e identidades
sexuales son prácticas sociales e institucionalizadas
que provocan sufrimiento y vulneración
de la dignidad humana.
Las mujeres exponen su salud
y su vida y mueren durante el embarazo, parto,
puerperio, por complicaciones del aborto, cáncer
de cuello uterino infecciones de transmisión
sexual, vih y sida.
Estas condiciones evidencian
la necesidad de construir de manera radical el
pacto social que se propone para la AC, ampliando
y extendiendo sus contenidos, garantizando la
refundación del país bajo verdaderos
principios democráticos e incluyentes.
Esto se traduce para las mujeres en el reconocimiento
constitucional de los derechos sexuales y derechos
reproductivos.
2. Los Derechos Sexuales
y Derechos Reproductivos como derechos fundamentales
La Asamblea Constituyente
debe avanzar, afirmar y ampliar el catálogo
de derechos fundamentales, tanto individuales
como colectivos, integrando preceptos que emergen
del reconocimiento de la diferencia entre igualdad
jurídica y de oportunidades frente a la
igualdad real, obligándose el Estado a
garantizar la efectividad de estos derechos.
Demandamos consagrar a nivel
constitucional los siguientes derechos:
* Derechos Sexuales y Derechos
Reproductivos. Referidos al derecho a tomar decisiones
sobre la reproducción y la sexualidad de
manera libre y autónoma, el derecho a una
vida sexual placentera independiente de la reproducción.
* Derecho a una identidad
sexual y genérica. Garantizando vivir y
expresar libremente la imagen que cada ser humano
asuma en función de sus sentimientos, necesidades
y expectativas.
* Derecho a la integridad. Se propone proteger
a la persona en su derecho considerando que la
violencia, especialmente la violencia sexual causa
un daño y afecta a la persona en múltiples
dimensiones, vulnerando su libertad, autonomía
y dignidad.
* Derecho a la libertad y
seguridad personales. Siendo que la violencia
vulnera los derechos humanos de las personas,
se pretende eliminar la violencia de todo tipo,
sexual, psíquica o física, tortura,
trata de personas o tratos inhumanos, etc.
* Derecho a una vida sin violencia.
Se busca establecer la obligación del Estado
para prevenir, sancionar y eliminar la violencia.
* Derecho a la igualdad y no
discriminación. Se trata de reconocer la
igualdad de oportunidades y de trato ante la ley
y en todo nivel. Prohíbe toda forma de
discriminación por diferencia de origen,
filiación, cultura, tipo de ocupación,
grado de instrucción, sexo, lengua, etnia,
género, edad, idioma, religión,
discapacidad, orientación sexual, estado
de salud o cualquier otra condición.
* Derecho a la privacidad
y la intimidad personales, como garantías
elementales de la propia existencia humana.
* Derecho de las mujeres al
libre desarrollo de su personalidad y sus capacidades,
que se traduce en la libre autodeterminación
respecto a roles, actitudes y conductas.
* Derecho a una salud integral.
Las mujeres y hombres deben acceder a servicios
de salud eficientes y oportunos durante todo su
ciclo vital, incluyendo los relativos a la salud
sexual y salud reproductiva.
* Derecho de las mujeres a
decidir sobre su propio cuerpo, a la maternidad
elegida, libre y voluntaria, al placer y al erotismo.
* Derecho a la Educación
para la Ciudadanía, basada en intereses
científicos y no dogmáticos, que
prepare a hombres y mujeres para la convivencia
mutua en un marco de respeto a los derechos humanos
y que incluya Educación para la Sexualidad
y Educación para la No Violencia.
* Derecho a la libre opción
y orientación sexual, garantizándose
la libre expresión de las diversas formas
de vivir la sexualidad sin sufrir discriminación
por ello.
* Derecho a la libertad de
expresión e información, entendida
como el derecho a leer, escribir y difundir el
pensamiento crítico sobre la sociedad en
que se vive sin recibir menoscabo a la dignidad,
discriminación o castigo por tal ejercicio.
También incluye la obligación del
Estado de promover la más amplia gama de
medios de comunicación
independientes de afiliaciones políticas,
religiosas o económicas.
* Derecho a la educación
para la ciudadanía, basada en intereses
científicos y no dogmáticos, que
prepare a hombres y mujeres para la convivencia
mutua en un marco de respeto a los derechos humanos
y que incluya Educación para la Sexualidad,
Educación para la No Violencia, Educación
para la Solidaridad.
* Derecho a disfrutar de los
avances científicos en materia de reproducción
asistida e investigación con células
madre, que busquen dar respuesta a problemas de
salud como la esterilidad y enfermedades graves
que actualmente no son curables como el Alzheimer,
el Parkinson y muchas otras que podrían
beneficiarse de las aplicaciones clínicas
de estas investigaciones.
Ningún uso y costumbre
puede violar el ejercicio de los Derechos Fundamentales
de niños, niñas, adolescentes, mujeres
y hombres.
3. Proponemos y demandamos un Estado Laico
en la refundación del país:
En la refundación de
Bolivia y para la profundización de la
democracia, la nueva Constitución debe
incorporar el Estado Laico como principio fundamental
que garantice los derechos ciudadanos de hombres
y mujeres, con libertad religiosa, educación
laica y pluralidad confesional. El Estado Laico
garantiza un Estado independiente de toda influencia
religiosa, especialmente en los poderes constitucionales,
quienes son representantes de la soberanía
que reside en el pueblo y al que deben, únicamente,
rendir cuentas. La primera obligación del
Estado es garantizar
a la ciudadanía, el ejercicio de sus derechos
fundamentales, tanto individuales como colectivos,
empezando por la propia libertad de pensamiento
y del cuerpo.
La laicidad se basa en dos
principios: el antidogmatismo y el respeto. El
primero implica el uso de la razón, del
saber y de la ciencia frente a los dogmatismos
(verdades absolutas) de las creencias. Mientras
que el respeto consiste en aprender a convivir
en la diversidad sin intolerancias. La laicidad
también sostiene que la soberanía
popular
reside en el pueblo y, por tanto, la legitimidad
de un gobierno se da a partir del ejercicio democrático
y no de la apropiación y/o el apoyo de
las autoridades religiosas.
El Estado Laico no representa,
no avala, ni legitima a ninguna iglesia, sólo
las acepta y abre con ellas posibilidades de establecer
relaciones formales, claras y constructivas que
contribuyan al respeto pleno de los derechos y
libertades democráticas, siendo el marco
legal de tal relación, las propias leyes
nacionales, los convenios y acuerdos universales
sobre los derechos humanos.
El Estado Laico afirma que
todos sus ciudadanos y ciudadanas son iguales
ante la ley y que, por tanto, ninguna persona
boliviana, por residencia o nacionalidad, está
por encima de la Ley Civil de la República
y no puede escudarse en filiación religiosa
de ningún tipo para violar las leyes vigentes.
Las diferentes creencias religiosas
expresadas en iglesias, cultos u otras formas
organizativas no podrán en ningún
caso socavar el imperio de la Constitución
Política del Estado y las Convenciones
sobre Derechos Humanos.
Para garantizar la separación
entre las diferentes iglesias y el Estado, ningún
miembro de la jerarquía de las mismas podrá
ser electo para un cargo público ni podrá
hacer proselitismo a favor de ningún partido
político o agrupación ciudadana.
El Estado Laico, como garante
de la libertad de conciencia y religión
de sus ciudadanos y ciudadanas, eliminará
del espacio político todas las formas y
fórmulas relacionadas con cualquiera de
las creencias que se profesen y las sustituirá
por fórmulas de orden civil, con lo cual
el principio de igualdad y respeto se simbolizan
en las prácticas concretas, no en declaraciones
que luego promueven prácticas diferentes
a lo que se declara, aferrándose a privilegios
innecesarios y obstaculizadores para el
avance de la democracia.
4.. Proponemos reconocimiento de las diversas
expresiones de familia.
Definir qué es la familia
y cuáles son sus condiciones de existencia,
ha sido prerrogativa del poder patriarcal que
norma la vida, la sexualidad, la apropiación
del cuerpo de las mujeres y las relaciones interpersonales
del mundo privado con visiones uniformadoras e
impositivas para todos y todas, y que por lo tanto
no respetan las capacidades, preferencias e individualidades
para decidir de las personas. A partir de ello
se ha definido históricamente un único
tipo de familia posible, el cual se ha convertido
en parte esencial de ese ensamblaje perfecto de
dominación.
Estas consideraciones motivan
a proponer que la nueva CPE reconozca y garantice
las diversas formas de familia.
Las familias deben ser reconocidas
en su más amplia concepción como
comunidades de afecto, comunicación, ayuda
mutua y reciprocidad, como espacios de socialización
en libertad y respeto.
Un Estado re-creado, nuevo,
soberano y autónomo tiene que:
* Prestigiar y reconocer las
diversas formas existentes de familias.
* Aceptar, respetar y reivindicar
las uniones y matrimonios de personas del mismo
sexo, con el mismo status que las de parejas heterosexuales.
* Respetar y promover el ejercicio
de las libertades sexuales y con ello garantizar
la maternidad y la paternidad como actos de compromiso
y responsabilidad decididos libremente.
* Reconocer la capacidad de
ejercer la maternidad y la paternidad de parejas
del mismo sexo.
* Garantizar los mismos derechos
y deberes a las mujeres y a los hombres y rechazar
y sancionar la imposición de valores culturales
que se basan en la exclusión de un sexo
y en la dominación de una cultura o una
generación sobre otra.
* El Estado deberá
garantizar la libre decisión de la madre
para que sus hijos/as lleven como primer apellido
el suyo. Siendo el apellido paterno opcional.
* Garantizar el respeto y
apoyo del Estado a las mujeres que optan por el
ejercicio de la maternidad de manera independiente
y autónoma de una pareja. Por lo tanto,
derecho a la reproducción asistida individual
sin sesgos culturales, económicos o sexuales.
Libertad, autonomía
y autenticidad son los pilares para el marco de
interpretación de las familias; pilares
que deben ser tomados con responsabilidad constitutiva.
¡Ciudadanas libres,
auténticas y autónomas en la vida
privada!
¡Ciudadanas libres, autónomas
y auténticas en la vida pública!
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