Viernes, 21 de Noviembre de 2008
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Campaña 2003


Aborto?
Decisión de las mujeres: Ni de la Iglesia, ni del Estado
Por Yury Puello Orozco

Porque afirmamos "El derecho de las mujeres a la autonomía y al control de su propio cuerpo y a la vivencia placentera de su sexualidad, sin distinción de clase, raza/etnia, credo, edad y orientación sexual" (Carta de principios de CDD),
Porque la tradición de la Iglesia Católica afirma que: "El ser humano debe obedecer siempre al juicio cierto de su conciencia" (Catecismo da Iglesia Católica, 1800).
Porque reconocemos que existen razones de conciencia profundas que llevan a las mujeres a decidir por la realización de un aborto.
Porque no podemos olvidar la situación de salud reproductiva en toda América latina, en especial la situación de las mujeres que continúan muriendo por causa del aborto clandestino.
Porque la Conferencia del Cairo afirma que los Derechos Sexuales y Reproductivos son fundamentados en los Derechos Humanos.
Porque constatamos que la prohibición legal del aborto no ha conseguido disminuir la muerte de mujeres, ni disminuir su práctica.
Por eso, queremos expresar nuestro compromiso y lucha por la despenalización del aborto en América Latina, porque de esta forma las mujeres podrán ejercer su derecho de decidir frente a la necesidad de interrupción del embarazo.
Luchar por la despenalización del aborto en América Latina significa aceptar la diversidad de posibilidades que las mujeres tienen para enfrentar el dilema de un embarazo no deseado. Creemos que la causa de la problemática del aborto no es la ley, ni su solución es exclusivamente legal, mas apoyar la despenalización es reconocer el derecho de mujeres que en determinadas circunstancias encuentran el aborto como una alternativa para el embarazo no deseado.
"Detrás del problema de penalizar o no el aborto entran en juego también otras realidades humanas muy graves: la dignidad de la mujer, la injusticia social, , el machismo, la ignorancia sobre la sexualidad, diferentes actitudes culturales y morales sobre la vida, el uso de anticoncepcionales, la moral y el papel de las autoridades civiles y eclesiásticas, etc." (Luiz Pérez Aguirre, "Aspectos religiosos do aborto induzido", Cadernos CDD.n.5,S.Paulo, 2000).
Como Católicas por el Derecho a Decidir entendemos que un grave problema contra la autonomía de las mujeres es el avance de los fundamentalismos religiosos y políticos en el mundo; con frecuencia los diferentes estamentos del Estado, especialmente los ámbitos legislativos, son presionados por los representantes de confesiones religiosas, con el fin de imponer normas de conductas propias de ese credo religioso, para el conjunto de los ciudadanos/as, independientemente, de que sean o no, seguidores de esa confesión religiosa.
Estas fuerzas se movilizan especialmente contra las políticas de salud reproductiva y contra los derechos de los homosexuales y de las lesbianas, utilizando slogans en defensa de la familia, de la moral y de las buenas costumbres.
Cuando las fuerzas religiosas pretender prohibir el ejercicio de los derechos conquistados, como el uso de los anticonceptivos, el uso del condón, como forma de prevención del SIDA, la libre orientación sexual, etc. están queriendo imponer a las personas restricciones a sus decisiones personales y de esta manera penetrar en el campo de la vida privada. Decisiones estas que dependen de la conciencia y de los valores de cada persona y no de los dictados de las instituciones gubernamentales y religiosas.
Las religiones tienen todo el derecho de opinar sobre estos asuntos, sin embargo, no pueden imponerle a la sociedad su norma moral. El Estado, como centro legislador de la ciudadanía, tiene la obligación de respetar y hacer respetar las normas generales de la ética, que no dependen de credos internos de los grupos religiosos.
Afirmamos que la decisión por un aborto no es de competencia del Estado, ni de una determinada religión. Es necesario que se reconozca la autoridad moral y la capacidad ética de las mujeres, para tomar decisiones sobre todos los campos de su vida, inclusive, en caso del aborto.


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