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| Campaña 2003 |
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Aborto?
Decisión de las mujeres: Ni de la Iglesia, ni del
Estado
Por Yury Puello Orozco
Porque afirmamos
"El derecho de las mujeres a la autonomía
y al control de su propio cuerpo y a la vivencia placentera
de su sexualidad, sin distinción de clase, raza/etnia,
credo, edad y orientación sexual" (Carta de
principios de CDD),
Porque la tradición de la Iglesia Católica
afirma que: "El ser humano debe obedecer siempre
al juicio cierto de su conciencia" (Catecismo da
Iglesia Católica, 1800).
Porque reconocemos que existen razones de conciencia profundas
que llevan a las mujeres a decidir por la realización
de un aborto.
Porque no podemos olvidar la situación de salud
reproductiva en toda América latina, en especial
la situación de las mujeres que continúan
muriendo por causa del aborto clandestino.
Porque la Conferencia del Cairo afirma que los Derechos
Sexuales y Reproductivos son fundamentados en los Derechos
Humanos.
Porque constatamos que la prohibición legal del
aborto no ha conseguido disminuir la muerte de mujeres,
ni disminuir su práctica.
Por eso, queremos expresar nuestro compromiso y lucha
por la despenalización del aborto en América
Latina, porque de esta forma las mujeres podrán
ejercer su derecho de decidir frente a la necesidad de
interrupción del embarazo.
Luchar por la despenalización del aborto en América
Latina significa aceptar la diversidad de posibilidades
que las mujeres tienen para enfrentar el dilema de un
embarazo no deseado. Creemos que la causa de la problemática
del aborto no es la ley, ni su solución es exclusivamente
legal, mas apoyar la despenalización es reconocer
el derecho de mujeres que en determinadas circunstancias
encuentran el aborto como una alternativa para el embarazo
no deseado.
"Detrás del problema de penalizar o no el
aborto entran en juego también otras realidades
humanas muy graves: la dignidad de la mujer, la injusticia
social, , el machismo, la ignorancia sobre la sexualidad,
diferentes actitudes culturales y morales sobre la vida,
el uso de anticoncepcionales, la moral y el papel de las
autoridades civiles y eclesiásticas, etc."
(Luiz Pérez Aguirre, "Aspectos religiosos
do aborto induzido", Cadernos CDD.n.5,S.Paulo, 2000).
Como Católicas por el Derecho a Decidir entendemos
que un grave problema contra la autonomía de las
mujeres es el avance de los fundamentalismos religiosos
y políticos en el mundo; con frecuencia los diferentes
estamentos del Estado, especialmente los ámbitos
legislativos, son presionados por los representantes de
confesiones religiosas, con el fin de imponer normas de
conductas propias de ese credo religioso, para el conjunto
de los ciudadanos/as, independientemente, de que sean
o no, seguidores de esa confesión religiosa.
Estas fuerzas se movilizan especialmente contra las políticas
de salud reproductiva y contra los derechos de los homosexuales
y de las lesbianas, utilizando slogans en defensa de la
familia, de la moral y de las buenas costumbres.
Cuando las fuerzas religiosas pretender prohibir el ejercicio
de los derechos conquistados, como el uso de los anticonceptivos,
el uso del condón, como forma de prevención
del SIDA, la libre orientación sexual, etc. están
queriendo imponer a las personas restricciones a sus decisiones
personales y de esta manera penetrar en el campo de la
vida privada. Decisiones estas que dependen de la conciencia
y de los valores de cada persona y no de los dictados
de las instituciones gubernamentales y religiosas.
Las religiones tienen todo el derecho de opinar sobre
estos asuntos, sin embargo, no pueden imponerle a la sociedad
su norma moral. El Estado, como centro legislador de la
ciudadanía, tiene la obligación de respetar
y hacer respetar las normas generales de la ética,
que no dependen de credos internos de los grupos religiosos.
Afirmamos que la decisión por un aborto no es de
competencia del Estado, ni de una determinada religión.
Es necesario que se reconozca la autoridad moral y la
capacidad ética de las mujeres, para tomar decisiones
sobre todos los campos de su vida, inclusive, en caso
del aborto. |
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