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PLANTEAMIENTO DE LOS PROBLEMAS,
A MANERA DE INTRODUCCIÓN
En estos momentos, le llegan a
los y las creyentes y por tanto al quehacer teológico,
múltiples cuestionamientos e interrogantes de
distinto tipo y en diferentes direcciones. Es un hecho,
reconocido ya, en el mundo de la reflexión y
del pensamiento, que vivimos un cambio epocal que arrasa
con las representaciones y creencias que han alimentado
la vida en Occidente por siglos y siglos. Este cambio
trae consigo una crisis de proporciones inmensas que
aún no se asume plenamente y ni siquiera se comprende
a cabalidad, por parte de la comunidad eclesial.
Refiriéndose a ella y a sus posibles
consecuencias, nos dice J. Amando Robles:
"Crisis aquí significa pérdida
grave de credibilidad por lo que se refiere al mensaje.
Contra lo que muchos piensan, la crisis actual es de
contenidos, no de personas; es de concepción,
no de fidelidad. Contenidos enteros que tiempos atrás
fueron evidentes y aceptados como tales, hoy son rechazados.
Por lo que se refiere a ciertos aspectos se tiene la
impresión de estar asistiendo a un verdadero
desplome. Y esto produce mucho dolor. De ahí
la sensación real de duelo. Las Iglesias lo vienen
haciendo desde hace tiempo
(Según cómo asumamos la crisis: vino
nuevo en odres nuevos
nacerá una nueva
forma de religión
)
"La religión nueva es una capacidad que
llevamos en nosotros, cuya posibilidad permanecía
ignorada para nosotros y que en la crisis bien elaborada,
como en el proceso de duelo, puede emerger" (1).
En medio de dudas, angustias y dolores,
el mundo construido se nos desbarata entre las manos
y nuestras certezas se esfuman. A nuestra generación,
le ha tocado varias veces, volver a partir de cero,
desde hace algunos años, lo dice el adagio popular:
cuando teníamos las respuestas, nos cambiaron
las preguntas. Igualmente desde diversos ángulos,
surgen constantemente cuestionamientos: ¿La teología
de la liberación, tal como la conocemos hasta
ahora, tiene vigencia? ¿El mundo ideológico,
vivencial y de fe que ella ayudó a construir
tiene futuro?¿Hay que hablar de teologías
de la liberación? Son preguntas que, en alguna
medida todas y todos, en América Latina, nos
hacemos
Y en los umbrales del siglo XXI, con
una realidad tan modificada en múltiples aspectos,
ya no basta la respuesta que sigue siendo primera y
fundamental: La teología de la liberación,
se justifica en el hambre y la pobreza de dos tercios
de la humanidad. No basta, porque hasta hemos dejado
de comprender los mecanismos por medio de los cuales
esa hambre y esa miseria se producen y se mantienen.
Aunque en la raíz de este pecado primordial,
sabemos que existe la ambición de unos pocos,
no es tan evidente ya, cómo se logra la
permanencia y crecimiento de esa injusticia en la historia,
en el presente, en el futuro, cómo se amarra,
se enmascara y se proyecta.
No sólo tenemos que preguntarnos,
cómo muy bien lo hace, Gustavo Gutiérrez,
dónde dormirán los pobres
sino
que desde nuestro ser de creyentes hemos de trata de
entender cómo se viven y se entienden esos
pobres
y cómo un sistema radicalmente
renovado, es capaz de mantener consensos que permiten
esa inmensa exclusión. También es importante
preguntarnos cómo esa situación afecta
a las víctimas mismas y a las personas susceptibles
de solidaridad y de resistencia. La teología
de la liberación, parece haber agotado su capacidad
de motivación y ello no obedece ni única
ni prioritariamente a un problema de fidelidad o
de mala intención, como muy bien, lo dice
Robles.
Tampoco podemos limitarnos a defender
o atacar, proponiendo extensiones o maquillajes
o posponiendo indefinidamente serias cuestiones que
están minando las bases, no sólo del quehacer
teológico, sino de la misma fe cristiana. Por
el contrario, se impone una revisión a fondo
que sea capaz de cuestionar, con valentía y honradez,
los caminos realizados hasta el momento, sus limitaciones,
sus sin salidas
para que puedan surgir
nuevas preguntas y problemas y podamos enfrentarnos
con la real capacidad o incapacidad de respuesta que
tenemos o simplemente con la capacidad o incapacidad
de pensar esas preguntas en lenguajes vigentes, que
lleguen, motiven y traduzcan a las mujeres y los hombres
de hoy.
Cuando profundicemos en esa incapacidad
de respuesta, es imprescindible tener en cuenta, las
reflexiones de la teóloga norteamericana Sallie
McFague:
"Somos por excelencia, criaturas del lenguaje;
y, aunque este no agota la realidad humana, la cualifica
de forma sustancial. En consecuencia, nombrar puede
ser dañino o también saludable o beneficioso.
No podemos desentendernos de nuestra forma de nombrarnos
unos a otros y de nombrar el mundo. Debemos analizarla
cuidadosamente para comprobar si es perjudicial o beneficiosa"
(2).
En este trabajo, intento señalar
algunas rutas por las que podríamos caminar las
mujeres y los hombres latinoamericanos, en el intento
de repensar nuestra fe, de forma que ella continúe
siendo diciente al mundo de hoy y pueda colaborar
en la transformación de sociedades excluyentes
e injustas en múltiples sentidos. Se trata de
una aproximación que es necesario ampliar y profundizar,
que por otro lado hace parte de una búsqueda
fértil en el subcontinente, de la que hay testimonios
suficientes que asumo como puntos de partida y contribuciones
invaluables (3).
TEOLOGÍA DE LA LIBERACIÓN,
APORTES Y VIGENCIAS. SUS LÍMITES.
Se hace difícil señalar
los aportes centrales y las vigencias de la Teología
de la Liberación, porque ellos y ellas son muchos
y muy importantes. Sintetizando en extremo, por la premura
de alcanzar a plantear otras propuestas, quiero señalar
que a mi juicio, hay dos ejes a través de los
cuales la Teología de la Liberación, revolucionó
el quehacer teológico entre nosotras y nosotros:
Creo que lo más significativo
y revolucionario, fue enseñarnos a hacer teología
y a pensar, desde el reverso de la historia.
En un ensayo publicado en 1977 (4), Gustavo Gutierrez
explica paso a paso cómo las categorías
de nuestro pensamiento está occidentalizadas
y cómo esa macro/epísteme que llamamos
occidente niega o simplemente ignora, el punto de
vista, los intereses, la sensibilidad y las miradas
de todos los vencidos/as y excluidos/as de la historia.
Es cierto que este revés de
la historia, está planteado un poco en abstracto,
cuestionando la voz dominante, sin detenerse a escuchar
o mirar a las y los pobladores de ese reverso
Sin embargo, mirando las cosas desde nuestro hoy, es
claro que esa propuesta de mirar desde el reverso, significó
una puerta por la que se colaron no sólo los
pobres, sino todos aquellos grupos ignorados y silenciados:
las etnias, las mujeres, los niños y niñas,
los gays
y en general todos los silenciados de
la llamada, Historia Universal. Poco a poco entonces,
se fue pasando, de lo abstracto del proletario, sujeto
histórico del mañana, hacia una comprensión
más concreta de los pobres y las pobres, los
humildes, los marginados
en este caminar entonces,
las mujeres, las etnias y otros grupos fueron encontrando
los caminos de su subjetividad.
La Teología de la Liberación
aprendió y nos enseñó y acostumbró
a mirar desde abajo, desde el margen, en algunas ocasiones
desde el silencio. Nos enseño igualmente a escuchar
otras voces
todo ello acondicionó nuestra
mente para percibir lo que unas décadas más
tarde iba a estallar en el mundo: la multiculturalidad.
El otro eje por el que transcurre uno
de los aportes más significativos de este quehacer
teológico de Latinoamérica en los últimos
tiempos, es el que se inscribe en el método mismo:
La Teología de la Liberación se concibe
a sí misma, en términos del mismo Gustavo
Gutierrez, como un segundo momento. La teología
se define entonces como una reflexión sobre la
práctica. Al poner el énfasis en la praxis,
más que en la docia, se revoluciona la
misma vida cristiana. Lo primero y más importante
en términos tanto epistemológicos como
éticos, es el HACER, desde ese hacer, salimos
entonces hacia una reflexión que nos permita
comprendernos, comprender el mundo, comprender nuestra
fe
para regresar a ese mismo HACER y transformarlo,
de manera que se realice en consonancia con los intereses
del pobre.
Como ya dije, aportes podríamos
nombrar muchos más, pero estos dos ejes configuran
una manera radicalmente nueva de pensar y vivir nuestra
fe de creyentes y de realizar nuestra reflexión
sobre esa fe. Estamos ante un hecho que renovó
la iglesia y redimensionó la fe cristiana en
unos momentos en que de un lado la racionalidad excesiva
y de otro, las complicidades con el pecado estructural
de nuestras sociedades, agotaban los caminos de la fe.
Por supuesto estos aportes, continúan vigentes
y siguen constituyendo conquistas irrenunciables para
las teólogas y teólogos, en este umbral
de un nuevo siglo.
Pero en la propuesta de la teología
de la liberación clásica, encontramos
un conjunto de límites que se convierten hoy
en obstáculos serios para dialogar con la conciencia
de hombres y mujeres de este recién siglo XXI.
Es necesario partir de una realidad que describe muy
bien Clodovis Boff, para desde ese lugar, adelantar
nuevas propuestas. Boff dice:
"En mayor o menor grado la propuesta de la Teología
de la Liberación se encuentra hoy diseminada
en la reflexión teológica global, incluso
en el discurso del Magisterio, especialmente en sus
grandes intuiciones: el lugar preferencial del pobre,
la dimensión socio-liberadora de la fe, la eclesiología
de comunión y participación, la formación
de las Comunidades de Base
"Espistemológicamente hablando, diría
incluso: La Teología de la Liberación
se acabó. Acabó en el sentido de que realizó
en buena parte su misión: la de hacer que la
teología como tal se apropie de sus grandes intuiciones,
de modo que todo discurso teológico hoy, para
ser lo que es, necesita incorporar, de un modo u otro,
la dimensión socio/liberadora de la fe"
(5).
Sin desconocer que ya no se puede volver
atrás de la Teología de la Liberación,
es necesario señalar que presenta algunos vacíos
fuertes en el diálogo con las prácticas
religiosas y los saberes actuales. En primer lugar el
discurso teológico al que nos referimos, es un
discurso inscrito en la categoría clásica
de sujeto. Sujeto único en proceso
esta teología, hija en muchos aspectos del marxismo,
asume la categoría de proletario, como sujeto
histórico
y la adapta en otra más
en consonancia con la tradición evangélica:
el pobre. En la teología de la liberación,
el pobre se convierte en ese sujeto total y omnipresente,
el que puede llevarnos al otro lado de los males
del mundo. Este sujeto total y único, no
se encuentra hoy, prácticamente en ninguna parte
del planeta
Hoy nos topamos con múltiples
sujetos y máscaras de sujeto, que se buscan y
se encuentran y se desplazan, sin pensarse ni de lejos,
con misiones históricas totalizadoras.
De otro lado, en consonancia con los
tiempos en que nació y puso sus bases, la Teología
de la Liberación, centró su atención
y sus análisis en los aspectos históricos,
económicos y políticos
en detrimento
de aspectos culturales, simbólicos y ecológicos,
por señalar sólo algunos baches
En este sentido hombres y mujeres, se entienden actualmente
al interior de varias redes de relaciones, que les complejizan
y enriquecen su propia conciencia, por tanto discursos
que sólo señalan algunos de los aspectos
de la vida, silenciando completamente otros, son percibidos
como insuficientes y reducidores.
En esta misma línea, la teología
de la liberación, se inscribe íntegramente
en un paradigma androcéntrico y patriarcal, que
no le permite comprender a cabalidad, algunas de las
sensibilidades y urgencias vitales de nuestra época
y nuestro mundo. Ninguno de los representantes más
clásicos, de este discurso y práctica
teológicos, aún hoy, señala entre
las urgencias y las exclusiones mayores, el silencio
en torno a la causa de la mujer
esta es una seria
limitación frente a la teología que están
haciendo las mujeres y sobre todo frente a una sensibilidad
cultural ineludible.
Ivone Gevara lo plantea con claridad:
"El carácter fundamentalmente antropocéntrico
y androcéntrico de la teología de la liberación
es indiscutible. Se trata de Dios en la historia de
los hombres, un Dios que finalmente continúa
siendo el Creador y el Señor. A partir de ahí,
toda la tradición tomista sobre Dios, sobre la
Encarnación, es de cierta forma recuperada. No
se siente la necesidad de rever las bases cosmológicas
y antropológicas de la formulación de
la fe cristiana. Se salvan la bondad y la justicia del
ser de Dios, sin preguntarse sobre las consecuencias
de sus imágenes a lo largo de la historia"
(6).
En consonancia con lo anterior y quizás
porque la Teología de la Liberación, estuviera
cautiva del sistema patriarcal, no se trabajó
a fondo, una renovación/revolución del
sistema de representaciones, a la base de los imaginarios
cristianos. Los imaginarios y representaciones inscriptos
en la Teología de la Liberación (cantos,
imágenes y pinturas, liturgias
) continuaron
y continúan siendo androcéntricos: en
ellos no se trabaja a fondo: la mujer, la tierra, la
naturaleza, nuevos rostros y nombres de Dios
El
imaginario y el mundo de lo simbólico, han adquirido
cada vez mayor importancia y significación en
la vida social, y en la teología más clásica
de Latinoamérica, no encontramos herramientas
serias para trabajar en este sentido, salvo en las propuestas
de las teólogas ecofeministas.
EL MUNDO HOY
La complejidad es una de las características
más claras del mundo en que habitamos hoy. Como
ya dijimos, en los últimos años hemos
asistido a una revolución profunda que ha transformado
y trastornado las bases de los sistemas socio/políticos
y de pensamiento, en los que nos hemos movido por varios
siglos. Enfrentar esta complejidad desde un pensamiento
que quiere ser alternativo, no es fácil. Vamos
a señalar algunos de los canales más significativos
por los que transcurre esta revolución.
El concepto de BIOPOLÍTICA,
inicialmente planteado por Foucault y retomado por Antonio
Negri y otros pensadores actuales, puede ayudarnos a
entrar en esta nueva etapa del mundo, porque nos descubre
algunos aspectos de las nuevas formas de lo que tradicionalmente
en el marxismo se denominó y entendió
como alienación:
"La sociedad de control
debería
entenderse como aquella sociedad (que se desarrolla
en el borde último de la modernidad y se extiende
a la era postmoderna) en la cual los mecanismos de dominio
se vuelven aún más democráticos,
aún más inmanentes al campo social, y
se distribuyen completamente por los cerebros y los
cuerpos de los ciudadanos, de modo tal que los sujetos
mismos interiorizan cada vez más las conductas
de integración y exclusión social adecuadas
para este dominio. El poder se ejerce ahora a través
de maquinarias que organizan directamente los cerebros
(en los sistemas de comunicación, las redes de
información, etcétera) y los cuerpos (en
los sistemas de asistencia social, las actividades controladas,
etc.) con el propósito de llevarlos hacia un
estado autónomo de alienación, de enajenación
del sentido de la vida y del deseo de creatividad
este control (en este tipo de sociedad), se extiende
mucho más allá de los lugares estructurados
de las instituciones sociales, a través de redes
flexibles y fluctuantes (7).
El hombre y la mujer del siglo XXI,
se encuentran más desorientados en esta nueva
etapa del capitalismo/patriarcalismo, a la hora
de ubicar de dónde le viene su exclusión,
su sin/salida
e igualmente a la hora de
percibir o siquiera poderse plantear alternativas. Se
trata de un mundo en el que no es posible establecer
claramente contra quién, o cómo
hay que luchar. Es más, algunas formas "tradicionales"
de lucha, sólo generan resistencias en el grueso
mayoritario de la población.
Pero no sólo esto, la voluntad
misma de lucha ha sido anulada, por el poder del llamado
por algunos, capitalismo de ficción. Vicente
Verdú, en su iluminador libro: El Estilo del
Mundo (8), plantea que el nuevo capitalismo "no
está para avasallar, sino para hacer amigos".
Y es exactamente ese, uno de los problemas con los que
nos enfrentamos, la realidad ha sido e intenta ser difuminada
en la ficción y salvo los huecos muy profundos
de miseria y deshumanización, las masas sueñan
con una vida que no tienen, pero que parece que sí
tuvieran, y sobre todo sueñan en alcanzar esa
vida, aunque sea por los extremos
"Porque lo característico del capitalismo
de ficción que lideran notablemente los norteamericanos
es la conversión del artículo en gran
artificio, la réplica de lo real en lo fantástico
El capitalismo de ficción trata con la realidad
para desprenderla de la peste de lo jreal, compone -como
se dice en la tele una realidad formateada, una
realidad controlada y chic, desprovista del olor de
la edad, libre del pringue histórico" (9).
Por si fuera esto poco, el sistema neoliberal
se oculta y difumina en macro/centros cada vez más
inalcanzables para el hombre y la mujer corrientes,
de manera que de un lado, los gobiernos quedan completamente
atados y de otro, esos mismos gobiernos se escudan en
las políticas diseñadas más allá
de su control, para exprimir la economía de los
y las trabajadoras y de las clases marginadas. En estas
condiciones, sobrevivir consume, en este mundo que llamamos
globalizado, todas las energías posibles del
ser humano:
"Las bolsas del mundo trabajan las 24 horas
del día, transfieren enormes cantidades de dinero
que enriquecen a pocos y hunden a países enteros,
cuyas primeras víctimas son los más pobres,
de los que el 80% son mujeres. El capitalismo ha conseguido
poner en marcha, un mercado sin leyes, permitido por
una ideología neoliberal, cuya política
consiste en privatizar todo lo que antes era patrimonio
del Estado
Junto a esa concepción de acumulación
monstruosa del capital, se reafirma un concepto de desarrollo
que destruye más y más la naturaleza,
desplaza a las personas de su medio ambiente y empobrece
hasta el infralímite a las mujeres, que hasta
ahora son las que han mantenido la subsistencia del
Tercer Mundo. El desarrollo se ha entendido según
una perspectiva masculina que prima la productividad
sobre cualquier otro concepto" (10).
Enfrentarse a estas dinámicas,
es enfrentarse a un monstruo de más de siete
cabezas. En palabras de Giorgio Agamben, nos encontramos
ante una impresionante tiranía, que no se
deja encontrar, que se oculta y resurge de sus cenizas.
Una tiranía de la cual no manejamos adecuadamente
sus estructuras de funcionamiento:
"A pesar de las apariencias, la organización
democrático-espectacular-mundial que se va delineando
de esta forma, corre el peligro de ser, en realidad,
la peor tiranía que se haya conocido nunca en
la historia de la humanidad, con respecto a la cual
resistencia y disenso serán de hecho cada vez
más difíciles, y tanto más, porque
cada vez con mayor claridad, su tarea será la
de administrar la supervivencia de la humanidad en un
mundo habitable para el hombre" (11).
Precisamente porque la realidad se escapa,
por ese juego de ocultamientos y ficciones continuas,
se hace urgente hoy captar los mecanismos que construyen
los imaginarios colectivos e influir sobre ellos. El
discurso ideológico ha dejado de ser esclarecedor
y motivador, porque llega desde un afuera que no toca
las fibras más sensibles del ser humano; a las
personas y los grupos se les llega hoy, cuando se les
puede llegar, por otras vías. Una tarea necesaria
para la praxis y la teología cristiana en la
actualidad, es intentar llegar al inconsciente comunitario,
para transformarlo en sentimientos, valores y prácticas
alternativas. Un trabajo estrecho y mancomunado con
las ciencias de la cultura ayudará a la teología
a salir de sus muchos atascos.
Los planteamientos de Juan Luis Pintos
sobre el papel de los imaginarios sociales, pueden servirnos
de apoyo:
"
lo imaginarios sociales tienen una función
primaria que se podría definir como la elaboración
y distribución generalizada de instrumentos de
percepción de la realidad social construida
como realmente existente...
Nuestra comprensión de lo que sucede en nuestra
sociedad no puede ir más allá de los modelos
de explicación que son aceptados en ella
Este elemento del imaginario no sólo abarca el
campo de la moral y de la política, sino que
penetra todo el mundo de lo cotidiano, en lo que tiene
de saber de recetas, a través de las cuales se
vuelven concretas las palabras mayores de los discursos
ideológicos" (12).
Tenemos que pensar que no es
una imagen atrayente, ni motivadora, ni transformadora,
el entenderse a sí mismo, como víctima
o excluido
por eso en el capitalismo de ficción,
todos somos o podemos ser héroes
por eso
los nuevos relatos cinematográficos, apuntan
hacia poderes que en cualquier momento nos llegan de
improviso y en Matrix, un joven anodino pirata de CDs
o diskets, puede ser convertido en supermán y
en Mesías.
"Los imaginarios no son representaciones, sino
en cierta forma esquemas de representación.
Estructuran en cada instante la experiencia social y
engendran tanto comportamientos como imágenes
reales. Su realidad es la de los principios de organización
que no son menos reales que otros principios de organización
social cuya entera y cabal realidad se evoca con complacencia"
(13)
En el desarrollo actual de Occidente,
muchos de esos hilos invisibles que generan y mantienen,
las exclusiones y los silenciamientos, nos son introyectados
a través de estos imaginarios, producidos potentemente
por la industria de la comunicación, sino la
más importante, una de las más potentes
del mundo actual, al que tenemos que acercarnos teológicamente.
Porque la vida de los y las creyentes está inmersa
en ellos.
De otro lado, en las últimas
décadas del siglo XX y en los primeros años
del XXI, gracias a la explosión de ese sujeto
universal, que nos sujetó a todos
y todas, los grupos sociales y sus sensibilidades, fueron
reacomodándose en el espacio de la proxemia,
construyendo un mapa del mundo diferente, en el que
ya no es posible - si se quiere buscar una dinámica
verdaderamente alternativa - prescindir de las múltiples
voces que se escuchan en relación holística:
la de las mujeres, la de las etnias, la del lejano oriente,
la de las diferencias
la de la tierra, el cosmos,
el agua que se nos agota.
A lo largo del siglo anterior, las mujeres
fueron asumiéndose en la complejidad de su situación
y de los cautiverios que les fueron impuestos
por la sociedad patriarcal, así como en sus potencialidades,
sueños y posibilidades al futuro y se embarcaron
con alegría y firmeza en la construcción
de un mundo y unas relaciones mejores para todas y todos.
En este camino las mujeres hemos ido construyendo nuestro
legado, nuestra herencia y ya ni en lo eclesial, ni
en lo cultural, ni en lo político, será
posible prescindir de esa mitad del cielo:
"
nosotras mujeres, entre nosotras,
nos estamos curando de un mal grandísimo, el
de no tener valor a los ojos del mundo" (14).
El mundo actual, en su conjunto ya no prescinde de esa
mirada y esa herencia, la Iglesia en cambio, sí
pretende seguir haciéndolo.
Igualmente, con una fuerza arrolladora,
se escuchó en Occidente, el grito de la tierra.
En muchas ocasiones la mujer y la tierra se unieron,
en otras se unieron los jóvenes y la tierra.
No es posible, seguir pensando en una reestructuración
económica del mundo, sin que esta pase por una
profunda revolución en los conceptos económicos.
En palabras de Petra P. Kelly:
"La economía no debería
considerar el crecimiento industrial como su valor fundamental,
sino que se debería guiar por el respeto a la
vida y al valor intrínseco de la naturaleza
La relación entre seres humanos y naturaleza
no sería un proceso explotador de dirección
única, sino una asociación basada en la
interdependencia
"El establecimiento de una economía ecológica
requeriría el desmantelamiento parcial
y la conversión de los sistemas industriales
existentes, en particular aquellas ramas de la industria
que son peligrosas para la vida, sobre todo las industrias
nucleares, químicas y de defensa
La producción
descentralizada puede ser más sana ecológicamente,
más sensible a las necesidades de los y las trabajadoras
y la comunidad, y la base para una mayor autonomía
económica local" (15).
Se hicieron igualmente visibles de una
forma particular en estas décadas, los males
y horrores sicológicos y emocionales, causados
por sistemas simbólicos y culturales excluyentes
y dominadores. La conciencia de los grupos del margen
ha vivenciado que no son admisibles ninguna de las
formas en las que se esconde la opresión, el
imperio de los centros, las exclusiones y silenciamientos.
Otro de los aspectos que es necesario
destacar en este universo de la llamada postmodernidad,
es el florecimiento de las búsquedas espirituales
de muy diverso tipo. Las mujeres y los jóvenes
especialmente quieren buscar y encontrar chispas de
trascendencia y de sentido, más allá y
por fuera de las mediaciones tradicionales de los varones
y de las iglesias. En este sentido, la autoridad y el
liderazgo se conquistan y construyen en procesos conjuntos
de búsquedas y descubrimientos, las instituciones
de todo tipo: políticas, culturales o eclesiales
han dejado de tener en ellas y por ellas, las llaves
de la búsqueda y la experimentación. Algunos
hablan peyorativamente de supermercados espirituales,
sin detenerse a leer qué nos está planteando
este fenómeno
qué nos está
diciendo
qué nos está aportando
TEOLOGÍAS DEL HOY, PARA EL
MAÑANA
Cómo hemos venido planteando,
se trata de impulsar una reflexión teológica
que recoja lo más significativo y valioso de
los problemas y las sensibilidades de este siglo que
apenas se asoma. Es necesario en todo caso, pensar en
términos de provisionalidad y tanteos
porque
no podemos dejarnos encerrar en construcciones que no
sólo no nos ayudan, sino que nos aíslan
del mundo. Creo que hay que pensar la teología,
más en términos metafóricos y heurísticos,
que racionales o sistemáticos y dogmáticos
porque este nuevo tipo de discursividad teológica,
tiene más conciencia sobre sus propios límites.
Sobre ello, nos dice Sallie McFague:
"Decir que la teología metafórica
es experimental supone subrayar su cualidad condicional,
su cualidad heurística de descubrir por sí
misma. Es un tipo de teología especialmente adecuado
para tiempos de incertidumbre y de cambio, cuando
una construcción sistemática y amplia
parece inapropiada, sino imposible
"La teología constructiva aquí recomendada,
podría denominarse teología libre, pues
debe estar dispuesta a manejar posibilidades distintas
y en consecuencia a no tomarse a sí misma, demasiado
en serio" (16).
Creo que este quehacer teológico que se nos impone
hoy en el subcontinente, estaría atravesado por
algunos ejes imprescindibles:
1. Una toma de conciencia de los límites
de su propio lenguaje y razonamiento. La teología
no puede seguirse entendiendo a sí misma y presentándose
como LA en mayúsculas y única
como la portadora y sistematizadora de la verdad
Se hace necesaria una toma de conciencia de los propios
límites del conocimiento y de la trascendencia
inmensa de esa experiencia que llamamos Dios. Hay que
dar un salto epistemológico fuerte que permita
entrar al discurso teológico otras miradas
Es la búsqueda a la que hace ya algunos años,
nos invita Ivone Gevara, con el arrojo que la caracteriza:
"La apertura epistemológica que propone
el ecofeminismo implica una manera diferente de ver
el mundo, de percibir a los seres humanos y su relación
con el misterio último que nos constituye; desestabiliza
las verdades eternas, pone de manifiesto su carácter
parcial y cuestiona su manera de presentarse como universal
"¿Sería pensable el cristianismo
fuera de las estructuras filosóficas tradicionales
? ¿Sería posible pensarlo a partir de
otros referentes que modificaran sus formulaciones históricas?
¿Sería posible pensarlo más allá
de las formulaciones dogmáticas que marcaron
tantos siglos de existencia ?...
"Mi respuesta personal en la provisionalidad de
mi búsqueda, es que un camino diferente al de
la filosofía griega clásica y al de la
filosofía tomista es posible, aunque estemos
nadando en el mar de las inseguridades y de las discusiones
doctrinales
" (17).
Los documentos eclesiales, no pueden
ser digeridos en el mundo de hoy, entre otras cosas,
porque más allá de lo que sostengan, el
lugar que establecen para su discurso, es el
de poseedores de la verdad, el de la verdad objetivada
y el mundo en el que nos movemos es el de la incertidumbre,
el tanteo, el diálogo. La actitud de tolerancia,
tan requerida hoy en el universo político, los
estudios multiculturales que se desarrollan por
doquier en el ámbito académico
suponen
como punto de partida, una clara conciencia de los límites
del propio saber y una conciencia de que la verdad se
busca en colectivo y trans/disciplinariamente.
Pero este reto supone a la teología,
como dice Ivone Gevara, un giro copernicano que le permita
trabajar desde otras categorías de conocimiento
situadas por fuera del episteme racional dominante en
Occidente. Sólo este giro permitirá entre
otras cosas un auténtico dialogo ecuménico
imprescindible en el hoy y en el mañana.
2. Esta nueva epistemología,
nos permitirá captar el mundo de otra manera
y ser capaces de descubrirnos partes integrante de un
todo. Un todo que nos habita y nos envuelve, un todo
que nos impulsa y nos limita. La conciencia holística
imprescindible a los hombres y mujeres de hoy, sólo
surgirá, cuando nuestra mente y nuestro cuerpo
se abran a las relaciones más o menos ocultas,
más o menos explícitas, que nos atraviesan
y nos unen con lo más lejano, con lo más
opuesto, con lo más cercano, con lo más
similar. Nuestra identidad como seres, se pensará
y construirá de otra manera, no por oposiciones,
ni exclusiones
Esta comprensión holística
del todo y de las relaciones y correspondencias que
nos configuran, permitirá desarrollar un pensamiento
teológico no dualista, sino más dialéctico
e integrador. Podremos mirar nuestro ser de creyentes
de forma más inclusiva que no exilie de nuestra
fe y nuestra religiosidad
ni condene, grandes
regiones de nuestra vida, sino que por el contrario,
las recoja, la integre y las sane si tienen necesidad
de sanación.
Joao Batista Libanio, nos señala
certeramente lo nuclear del aporte holístico
al pensar teológico:
"La holística recorre otro camino. El
principio unificante no se sitúa del lado de
una categoría o eje filosófico, de cuño
teórico. Se parte de la experiencia, de la intuición,
de la sensibilidad de que la vida, la materia y el espíritu,
lo de aquí y lo de más allá, están
íntimamente ligados. Eso permite entonces crearse
una cosmovisión que sea realmente engloblante,
que abrace y comprenda la globalidad, la totalidad
"El paradigma holístico sueña con
una única religión universal, en torno
a un concepto muy amplio de Dios. Dios pierde sus contornos
personales para ser concebido como un TODO
Es
preferible hablar de Divinidad que hablar de Dios. Una
Divinidad que nos penetra y se confunde con el mismo
universo
" (18).
En esta nueva perspectiva epistemológica, lo
importante no es asumir la totalidad de que lo que nos
llega, sino el estar atentos y abiertos, para tomar
aportes que enriquezcan y complejicen nuestro pensar
teológico y que lo abran a las nuevas realidades
que nos habitan.
3. Desde mi punto de vista, la
teología y la práctica cristiana en Latinoamérica,
debe ser atravesada por tres ejes, igualmente definitivos
e importantes: La reconciliación con la tierra,
la liberación de los pobres, la emancipación,
empoderamiento y visibilización de la mujer.
El clamor de estas tres realidades nos interpela y exige
de nosotras y nosotros el compromiso en aras de su sanación.
Cualquier teología que quiera hablar en el horizonte
actual, para la construcción de un futuro mejor
para la raza humana
cualquier teología
que pretenda responder a la llamada de Jesús,
hacia una vida plena
tiene que asumir, cuando
menos, estas tres líneas que son llagas de la
humanidad y a la vez, manifestación de sus ansias
de vida. La pregunta punto de partida, sigue siendo:
¿cómo habla Dios, ante el mundo actual,
en estas manifestaciones del dolor y de la esperanza
?
En esta realidad globalizada las injusticias
económicas crecen en lugar de disminuir. Se globalizan
los mercados, pero a los habitantes de los países
pobres se les niega la entrada a los ricos
cada
vez más, las grandes ciudades son habitadas por
hombres y mujeres que viven una radical marginación
y alienación, después de haber perdido
los mínimos parámetros de dignidad humana.
La diferencia entre el confort de unos y la carencia
de otros y otras se hace abismo.
En medio de esta injusticia estructural
generalizada, la mujer recoge en su carne, todas las
exclusiones y recoge también un horizonte abierto
a la esperanza. En palabra de María Antonieta
Potente:
"De todos los modos, en todas las épocas,
la mujer ha encarnado un parte de la sociedad, bien
distinta y diferente de aquella parte mayoritaria (no
necesariamente numérica) de la sociedad. La mujer,
así como los niños, pueden también
no contarse dentro de una sociedad con paradigmas androcéntricos
y jerárquicos. Desde Amerindia, con sus reflejos
caribeños y afros, la historia de silencio y
esclavitud es todavía más compleja y su
resistencia más dura. Las mujeres del continente
pues, no han reflejado sólo las ambigüedades
de sus antiguas culturas, sino que han tenido que cargar
también con la cultura de la colonización.
Desde nuestro continente la historia de las mujeres
es testigo elocuente de la historia indígena,
mestiza o esclava. La lleva dentro, la carga, como quien
cargó y amamantó a Jesús, por eso
desde su cuerpo grita
" (19).
Al atravesar transversalmente, nuestro
quehacer teológico por la mujer, no sólo
estamos comprometidos y comprometidas con su sanación,
sino que esta transversalidad, nos permite acoger y
proponer toda esa otra energía de la humanidad
que ha sido relegada y silenciada: la encarnación,
la ternura, la acogida, la conexión profunda
con la naturaleza, la intuición, la mirada desde
una cierta forma de debilidad
No porque estos
elementos, sean propios naturalmente de la mujer,
sino porque su sobrevivencia le ha exigido desarrollarlos
y cultivarlos más, en medio de una organización
patriarcal que los desprecia y los ignora.
Esta mirada teológica desde la
mujer, nos conducirá más fácilmente
a una práctica y un pensamiento religiosos en
comunión y reconciliación con la tierra.
Es imposible recuperar hoy una experiencia fuerte de
Dios, que no asuma a TODAS sus criaturas, a todas sus
expresiones
Sí la teología tiene
que contribuir a motivar y orientar la fe de los creyentes
es imprescindible que asuma hoy en su racionalidad,
la importancia del grito de la tierra del que habló
hace ya décadas Leonardo Boff:
"La teología en perspectiva ecológica
lleva a cabo una reformulación de la doctrina
de la creación y de las relaciones Dios-mundo
a través de la metáfora del mundo como
cuerpo de Dios, desarrollada muy creativamente por la
teóloga norteamericana Sallie McFague. Esta metáfora
subraya algunos aspectos de la creación descuidados
en la teología tradicional. Uno de ellos, quizás
el más importante, es el amor de Dios al mundo,
al cosmos, a la naturaleza, al ser humano como hombre
y como mujer
Otro aspecto que destaca es la interdependencia,
la interrelación e interreligación de
todo con todo, hasta conformar una unidad ecológica
"
(20).
Sólo en estos términos
y desde estos u otros presupuestos similares, podremos
hacer en Latinoamérica, una teología que
nos comunique con las sensibilidades y luces del presente
y nos ayude a construir una casa mejor para el mañana.
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NOTAS Y BIBLIOGRAFÍA.
(1) J. Amando Robles: REPENSAR LA RELIGIÓN.
La Religión ante la cultura actual.
En, Cuadernos de Realidades Sociales Nº 59/60 -
Enero 2002 / Madrid
Publicado posteriormente en Relat, Servicios Koinonia,
Pagina WEB
(2) Sallie McFague: MODELOS DE DIOS,
Teología para una era ecológica y nuclear
Editorial Sal Térrea, Presencia Teológica,
Santader 1994
(3) Señalo aquí algunas
de las publicaciones que recogen esta búsquedas:
Tamayo/Busch: PANORAMA DE LA TEOLOGÍA LATINOAMERICANA
AA. VV. TEOLOGÍA Y NUEVOS PARADIGMAS
AA. VV. ABYA-YALA Y SUS ROSTROS, FORMACIÓN TEÓLOGICA
Y TRANSVERSALIDAD
Las revistas ALTERNATIVAS, de Nicaragua, en los tres
últimos años. Particularmente, el número
18/19.
(4) Este articulo, circuló primero
en una Edición muy popular y luego fue incluido
en:
Gustavo Gutierrez: LA FUERZA HISTÓRICA DE LOS
POBRES, Selección de trabajos.
Editorial CEP, Lima 1979
(5) Clodovis Boff: RETORNO A LA ARCHE
DE LA TEOLOGÍA
Revista ALTERNATIVAS, Teología Latinaoemricana:
Evaluación, retos y perspectivas
Editorial Lascasiana - Managua 2001
(6) Ivone Gebara: INTUICIONES ECOFEMINISTAS,
Ensayo para repensar el conocimiento y la religión.
Editorial Trotta, Madrid 2000
(7) Michael Hardt y Antonio Negri:
IMPERIO
Editorial Paidós, Buenos Aires 2000 (Pag. 36)
(8) Vicente Verdú:
EL ESTILO DEL MUNDO, La vida en el Capitalismo de Ficción
Anagrama - Argumentos, Barcelona 2003
(9) Idem (Pag. 33)
(10) Victoria Sendón de León
MUEJERES EN LA ERA GLOBAL
Icaria, Barcelona 2003
(11) Giorgio Agamben:
MEDIOS SIN FIN, Notas sobre la Política
Ed. Pre-Textos, Valencia 2001
(12) Juan Luis Pintos:
LOS IMAGINARIOS SOCIALES
Cuaderno Fe y Secularizad - Sal Térrea, Madrid
1995
(13) Juan Luis Pintos:
UNA PERSPECTIVA SOCIOCIBERNÉTICA SOBRE LA RELIGIÓN
Pagina WEB del autor.
(14) Alexandra Bocchetti:
LO QUE QUIERE UNA MUJER
Serie Feminismos, Cátedra - Madrid 1996
(15) Petra K. Kelly:
POR UN FUTURO ALTERNATIVO
Paidós, Barcelona - 1994
(16) Sallie McFague, obra citada
(17) Ivone gebara:
INTUICIONES ECOFEMNISTAS
Obra citada.
(18) Joao Bautista Libanio:
DIFERENTES PARADIGMAS EN LA HISTROIA DE LA TEOLOGÍA,
En: AA.VV. TEOLOGÍA Y NUEVOS PARADIGMAS
Ediciones Mensajero - Bilbao 1999 (Pág. 51)
(19) Antonieta Potente:
MUJERES, TEOLOGÍA Y LIBERACIÓN
Revista ALTERNATIVAS, Nº 18/19 - Managua 2001
(20) Juan José Tamayo:
NUEVO PARADIGMA TEOLÓGICO
Editorial Trotta, Madrid 2004
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