Viernes, 21 de Noviembre de 2008
Inicio
Quiénes somos Qué pensamos Nuestras acciones Noticias Contáctenos
Editorial
Campañas de la Red CDD
Articulaciones
Declaraciones/Documentos
Artículos
Foros Internacionales
Legislación
Preguntas Frecuentes
Católicas y el Aborto
Publicaciones
CDD en America Latina
Enlaces
  Actualidad   Derechos Sexuales y Reproductivos
    Notas de interés  
RETOS Y PREGUNTAS A LA TEOLOGÍA LATINOAMERICANA
Límites de la Teología de la Liberación
Carmiña Navia Velasco
Cali, Octubre de 2004

Las construcciones teológicas son casas para vivir
en ellas durante un cierto tiempo, con ventanas
particularmente abiertas y puertas entornadas;
pero se convierten en prisiones cuando ya no nos
permiten entrar y salir, añadir una habitación o
quitar otra, o si es necesario, abandonarlas y
construir otras nuevas…
(SALLIE McFAGUE)


PLANTEAMIENTO DE LOS PROBLEMAS, A MANERA DE INTRODUCCIÓN

En estos momentos, le llegan a los y las creyentes y por tanto al quehacer teológico, múltiples cuestionamientos e interrogantes de distinto tipo y en diferentes direcciones. Es un hecho, reconocido ya, en el mundo de la reflexión y del pensamiento, que vivimos un cambio epocal que arrasa con las representaciones y creencias que han alimentado la vida en Occidente por siglos y siglos. Este cambio trae consigo una crisis de proporciones inmensas que aún no se asume plenamente y ni siquiera se comprende a cabalidad, por parte de la comunidad eclesial.

Refiriéndose a ella y a sus posibles consecuencias, nos dice J. Amando Robles:
"Crisis aquí significa pérdida grave de credibilidad por lo que se refiere al mensaje. Contra lo que muchos piensan, la crisis actual es de contenidos, no de personas; es de concepción, no de fidelidad. Contenidos enteros que tiempos atrás fueron evidentes y aceptados como tales, hoy son rechazados. Por lo que se refiere a ciertos aspectos se tiene la impresión de estar asistiendo a un verdadero desplome. Y esto produce mucho dolor. De ahí la sensación real de duelo. Las Iglesias lo vienen haciendo desde hace tiempo…
(Según cómo asumamos la crisis: vino nuevo en odres nuevos… nacerá una nueva forma de religión…)
"La religión nueva es una capacidad que llevamos en nosotros, cuya posibilidad permanecía ignorada para nosotros y que en la crisis bien elaborada, como en el proceso de duelo, puede emerger" (1).

En medio de dudas, angustias y dolores, el mundo construido se nos desbarata entre las manos y nuestras certezas se esfuman. A nuestra generación, le ha tocado varias veces, volver a partir de cero, desde hace algunos años, lo dice el adagio popular: cuando teníamos las respuestas, nos cambiaron las preguntas. Igualmente desde diversos ángulos, surgen constantemente cuestionamientos: ¿La teología de la liberación, tal como la conocemos hasta ahora, tiene vigencia? ¿El mundo ideológico, vivencial y de fe que ella ayudó a construir tiene futuro?¿Hay que hablar de teologías de la liberación? Son preguntas que, en alguna medida todas y todos, en América Latina, nos hacemos…

Y en los umbrales del siglo XXI, con una realidad tan modificada en múltiples aspectos, ya no basta la respuesta que sigue siendo primera y fundamental: La teología de la liberación, se justifica en el hambre y la pobreza de dos tercios de la humanidad. No basta, porque hasta hemos dejado de comprender los mecanismos por medio de los cuales esa hambre y esa miseria se producen y se mantienen. Aunque en la raíz de este pecado primordial, sabemos que existe la ambición de unos pocos, no es tan evidente ya, cómo se logra la permanencia y crecimiento de esa injusticia en la historia, en el presente, en el futuro, cómo se amarra, se enmascara y se proyecta.

No sólo tenemos que preguntarnos, cómo muy bien lo hace, Gustavo Gutiérrez, dónde dormirán los pobres… sino que desde nuestro ser de creyentes hemos de trata de entender cómo se viven y se entienden esos pobres… y cómo un sistema radicalmente renovado, es capaz de mantener consensos que permiten esa inmensa exclusión. También es importante preguntarnos cómo esa situación afecta a las víctimas mismas y a las personas susceptibles de solidaridad y de resistencia. La teología de la liberación, parece haber agotado su capacidad de motivación y ello no obedece ni única ni prioritariamente a un problema de fidelidad o de mala intención, como muy bien, lo dice Robles.

Tampoco podemos limitarnos a defender o atacar, proponiendo extensiones o maquillajes o posponiendo indefinidamente serias cuestiones que están minando las bases, no sólo del quehacer teológico, sino de la misma fe cristiana. Por el contrario, se impone una revisión a fondo que sea capaz de cuestionar, con valentía y honradez, los caminos realizados hasta el momento, sus limitaciones, sus sin salidas… para que puedan surgir nuevas preguntas y problemas y podamos enfrentarnos con la real capacidad o incapacidad de respuesta que tenemos o simplemente con la capacidad o incapacidad de pensar esas preguntas en lenguajes vigentes, que lleguen, motiven y traduzcan a las mujeres y los hombres de hoy.

Cuando profundicemos en esa incapacidad de respuesta, es imprescindible tener en cuenta, las reflexiones de la teóloga norteamericana Sallie McFague:
"Somos por excelencia, criaturas del lenguaje; y, aunque este no agota la realidad humana, la cualifica de forma sustancial. En consecuencia, nombrar puede ser dañino o también saludable o beneficioso. No podemos desentendernos de nuestra forma de nombrarnos unos a otros y de nombrar el mundo. Debemos analizarla cuidadosamente para comprobar si es perjudicial o beneficiosa" (2).

En este trabajo, intento señalar algunas rutas por las que podríamos caminar las mujeres y los hombres latinoamericanos, en el intento de repensar nuestra fe, de forma que ella continúe siendo diciente al mundo de hoy y pueda colaborar en la transformación de sociedades excluyentes e injustas en múltiples sentidos. Se trata de una aproximación que es necesario ampliar y profundizar, que por otro lado hace parte de una búsqueda fértil en el subcontinente, de la que hay testimonios suficientes que asumo como puntos de partida y contribuciones invaluables (3).

TEOLOGÍA DE LA LIBERACIÓN, APORTES Y VIGENCIAS. SUS LÍMITES.

Se hace difícil señalar los aportes centrales y las vigencias de la Teología de la Liberación, porque ellos y ellas son muchos y muy importantes. Sintetizando en extremo, por la premura de alcanzar a plantear otras propuestas, quiero señalar que a mi juicio, hay dos ejes a través de los cuales la Teología de la Liberación, revolucionó el quehacer teológico entre nosotras y nosotros:

Creo que lo más significativo y revolucionario, fue enseñarnos a hacer teología y a pensar, desde el reverso de la historia. En un ensayo publicado en 1977 (4), Gustavo Gutierrez explica paso a paso cómo las categorías de nuestro pensamiento está occidentalizadas y cómo esa macro/epísteme que llamamos occidente niega o simplemente ignora, el punto de vista, los intereses, la sensibilidad y las miradas de todos los vencidos/as y excluidos/as de la historia.

Es cierto que este revés de la historia, está planteado un poco en abstracto, cuestionando la voz dominante, sin detenerse a escuchar o mirar a las y los pobladores de ese reverso… Sin embargo, mirando las cosas desde nuestro hoy, es claro que esa propuesta de mirar desde el reverso, significó una puerta por la que se colaron no sólo los pobres, sino todos aquellos grupos ignorados y silenciados: las etnias, las mujeres, los niños y niñas, los gays… y en general todos los silenciados de la llamada, Historia Universal. Poco a poco entonces, se fue pasando, de lo abstracto del proletario, sujeto histórico del mañana, hacia una comprensión más concreta de los pobres y las pobres, los humildes, los marginados… en este caminar entonces, las mujeres, las etnias y otros grupos fueron encontrando los caminos de su subjetividad.

La Teología de la Liberación aprendió y nos enseñó y acostumbró a mirar desde abajo, desde el margen, en algunas ocasiones desde el silencio. Nos enseño igualmente a escuchar otras voces… todo ello acondicionó nuestra mente para percibir lo que unas décadas más tarde iba a estallar en el mundo: la multiculturalidad.

El otro eje por el que transcurre uno de los aportes más significativos de este quehacer teológico de Latinoamérica en los últimos tiempos, es el que se inscribe en el método mismo: La Teología de la Liberación se concibe a sí misma, en términos del mismo Gustavo Gutierrez, como un segundo momento. La teología se define entonces como una reflexión sobre la práctica. Al poner el énfasis en la praxis, más que en la docia, se revoluciona la misma vida cristiana. Lo primero y más importante en términos tanto epistemológicos como éticos, es el HACER, desde ese hacer, salimos entonces hacia una reflexión que nos permita comprendernos, comprender el mundo, comprender nuestra fe… para regresar a ese mismo HACER y transformarlo, de manera que se realice en consonancia con los intereses del pobre.

Como ya dije, aportes podríamos nombrar muchos más, pero estos dos ejes configuran una manera radicalmente nueva de pensar y vivir nuestra fe de creyentes y de realizar nuestra reflexión sobre esa fe. Estamos ante un hecho que renovó la iglesia y redimensionó la fe cristiana en unos momentos en que de un lado la racionalidad excesiva… y de otro, las complicidades con el pecado estructural de nuestras sociedades, agotaban los caminos de la fe. Por supuesto estos aportes, continúan vigentes y siguen constituyendo conquistas irrenunciables para las teólogas y teólogos, en este umbral de un nuevo siglo.

Pero en la propuesta de la teología de la liberación clásica, encontramos un conjunto de límites que se convierten hoy en obstáculos serios para dialogar con la conciencia de hombres y mujeres de este recién siglo XXI. Es necesario partir de una realidad que describe muy bien Clodovis Boff, para desde ese lugar, adelantar nuevas propuestas. Boff dice:
"En mayor o menor grado la propuesta de la Teología de la Liberación se encuentra hoy diseminada en la reflexión teológica global, incluso en el discurso del Magisterio, especialmente en sus grandes intuiciones: el lugar preferencial del pobre, la dimensión socio-liberadora de la fe, la eclesiología de comunión y participación, la formación de las Comunidades de Base…
"Espistemológicamente hablando, diría incluso: La Teología de la Liberación se acabó. Acabó en el sentido de que realizó en buena parte su misión: la de hacer que la teología como tal se apropie de sus grandes intuiciones, de modo que todo discurso teológico hoy, para ser lo que es, necesita incorporar, de un modo u otro, la dimensión socio/liberadora de la fe" (5).

Sin desconocer que ya no se puede volver atrás de la Teología de la Liberación, es necesario señalar que presenta algunos vacíos fuertes en el diálogo con las prácticas religiosas y los saberes actuales. En primer lugar el discurso teológico al que nos referimos, es un discurso inscrito en la categoría clásica de sujeto. Sujeto único en proceso… esta teología, hija en muchos aspectos del marxismo, asume la categoría de proletario, como sujeto histórico… y la adapta en otra más en consonancia con la tradición evangélica: el pobre. En la teología de la liberación, el pobre se convierte en ese sujeto total y omnipresente, el que puede llevarnos al otro lado de los males del mundo. Este sujeto total y único, no se encuentra hoy, prácticamente en ninguna parte del planeta… Hoy nos topamos con múltiples sujetos y máscaras de sujeto, que se buscan y se encuentran y se desplazan, sin pensarse ni de lejos, con misiones históricas totalizadoras.

De otro lado, en consonancia con los tiempos en que nació y puso sus bases, la Teología de la Liberación, centró su atención y sus análisis en los aspectos históricos, económicos y políticos… en detrimento de aspectos culturales, simbólicos y ecológicos, por señalar sólo algunos baches… En este sentido hombres y mujeres, se entienden actualmente al interior de varias redes de relaciones, que les complejizan y enriquecen su propia conciencia, por tanto discursos que sólo señalan algunos de los aspectos de la vida, silenciando completamente otros, son percibidos como insuficientes y reducidores.

En esta misma línea, la teología de la liberación, se inscribe íntegramente en un paradigma androcéntrico y patriarcal, que no le permite comprender a cabalidad, algunas de las sensibilidades y urgencias vitales de nuestra época y nuestro mundo. Ninguno de los representantes más clásicos, de este discurso y práctica teológicos, aún hoy, señala entre las urgencias y las exclusiones mayores, el silencio en torno a la causa de la mujer… esta es una seria limitación frente a la teología que están haciendo las mujeres y sobre todo frente a una sensibilidad cultural ineludible.
Ivone Gevara lo plantea con claridad:
"El carácter fundamentalmente antropocéntrico y androcéntrico de la teología de la liberación es indiscutible. Se trata de Dios en la historia de los hombres, un Dios que finalmente continúa siendo el Creador y el Señor. A partir de ahí, toda la tradición tomista sobre Dios, sobre la Encarnación, es de cierta forma recuperada. No se siente la necesidad de rever las bases cosmológicas y antropológicas de la formulación de la fe cristiana. Se salvan la bondad y la justicia del ser de Dios, sin preguntarse sobre las consecuencias de sus imágenes a lo largo de la historia" (6).

En consonancia con lo anterior y quizás porque la Teología de la Liberación, estuviera cautiva del sistema patriarcal, no se trabajó a fondo, una renovación/revolución del sistema de representaciones, a la base de los imaginarios cristianos. Los imaginarios y representaciones inscriptos en la Teología de la Liberación (cantos, imágenes y pinturas, liturgias…) continuaron y continúan siendo androcéntricos: en ellos no se trabaja a fondo: la mujer, la tierra, la naturaleza, nuevos rostros y nombres de Dios… El imaginario y el mundo de lo simbólico, han adquirido cada vez mayor importancia y significación en la vida social, y en la teología más clásica de Latinoamérica, no encontramos herramientas serias para trabajar en este sentido, salvo en las propuestas de las teólogas ecofeministas.

EL MUNDO HOY

La complejidad es una de las características más claras del mundo en que habitamos hoy. Como ya dijimos, en los últimos años hemos asistido a una revolución profunda que ha transformado y trastornado las bases de los sistemas socio/políticos y de pensamiento, en los que nos hemos movido por varios siglos. Enfrentar esta complejidad desde un pensamiento que quiere ser alternativo, no es fácil. Vamos a señalar algunos de los canales más significativos por los que transcurre esta revolución.

El concepto de BIOPOLÍTICA, inicialmente planteado por Foucault y retomado por Antonio Negri y otros pensadores actuales, puede ayudarnos a entrar en esta nueva etapa del mundo, porque nos descubre algunos aspectos de las nuevas formas de lo que tradicionalmente en el marxismo se denominó y entendió como alienación:
"La sociedad de control… debería entenderse como aquella sociedad (que se desarrolla en el borde último de la modernidad y se extiende a la era postmoderna) en la cual los mecanismos de dominio se vuelven aún más democráticos, aún más inmanentes al campo social, y se distribuyen completamente por los cerebros y los cuerpos de los ciudadanos, de modo tal que los sujetos mismos interiorizan cada vez más las conductas de integración y exclusión social adecuadas para este dominio. El poder se ejerce ahora a través de maquinarias que organizan directamente los cerebros (en los sistemas de comunicación, las redes de información, etcétera) y los cuerpos (en los sistemas de asistencia social, las actividades controladas, etc.) con el propósito de llevarlos hacia un estado autónomo de alienación, de enajenación del sentido de la vida y del deseo de creatividad…
… este control (en este tipo de sociedad), se extiende mucho más allá de los lugares estructurados de las instituciones sociales, a través de redes flexibles y fluctuantes (7).

El hombre y la mujer del siglo XXI, se encuentran más desorientados en esta nueva etapa del capitalismo/patriarcalismo, a la hora de ubicar de dónde le viene su exclusión, su sin/salida… e igualmente a la hora de percibir o siquiera poderse plantear alternativas. Se trata de un mundo en el que no es posible establecer claramente contra quién, o cómo… hay que luchar. Es más, algunas formas "tradicionales" de lucha, sólo generan resistencias en el grueso mayoritario de la población.

Pero no sólo esto, la voluntad misma de lucha ha sido anulada, por el poder del llamado por algunos, capitalismo de ficción. Vicente Verdú, en su iluminador libro: El Estilo del Mundo (8), plantea que el nuevo capitalismo "no está para avasallar, sino para hacer amigos". Y es exactamente ese, uno de los problemas con los que nos enfrentamos, la realidad ha sido e intenta ser difuminada en la ficción y salvo los huecos muy profundos de miseria y deshumanización, las masas sueñan con una vida que no tienen, pero que parece que sí tuvieran, y sobre todo sueñan en alcanzar esa vida, aunque sea por los extremos…
"Porque lo característico del capitalismo de ficción que lideran notablemente los norteamericanos es la conversión del artículo en gran artificio, la réplica de lo real en lo fantástico…
El capitalismo de ficción trata con la realidad para desprenderla de la peste de lo jreal, compone -como se dice en la tele una realidad formateada, una realidad controlada y chic, desprovista del olor de la edad, libre del pringue histórico" (9).

Por si fuera esto poco, el sistema neoliberal se oculta y difumina en macro/centros cada vez más inalcanzables para el hombre y la mujer corrientes, de manera que de un lado, los gobiernos quedan completamente atados y de otro, esos mismos gobiernos se escudan en las políticas diseñadas más allá de su control, para exprimir la economía de los y las trabajadoras y de las clases marginadas. En estas condiciones, sobrevivir consume, en este mundo que llamamos globalizado, todas las energías posibles del ser humano:
"Las bolsas del mundo trabajan las 24 horas del día, transfieren enormes cantidades de dinero que enriquecen a pocos y hunden a países enteros, cuyas primeras víctimas son los más pobres, de los que el 80% son mujeres. El capitalismo ha conseguido poner en marcha, un mercado sin leyes, permitido por una ideología neoliberal, cuya política consiste en privatizar todo lo que antes era patrimonio del Estado…
Junto a esa concepción de acumulación monstruosa del capital, se reafirma un concepto de desarrollo que destruye más y más la naturaleza, desplaza a las personas de su medio ambiente y empobrece hasta el infralímite a las mujeres, que hasta ahora son las que han mantenido la subsistencia del Tercer Mundo. El desarrollo se ha entendido según una perspectiva masculina que prima la productividad sobre cualquier otro concepto" (10).

Enfrentarse a estas dinámicas, es enfrentarse a un monstruo de más de siete cabezas. En palabras de Giorgio Agamben, nos encontramos ante una impresionante tiranía, que no se deja encontrar, que se oculta y resurge de sus cenizas. Una tiranía de la cual no manejamos adecuadamente sus estructuras de funcionamiento:
"A pesar de las apariencias, la organización democrático-espectacular-mundial que se va delineando de esta forma, corre el peligro de ser, en realidad, la peor tiranía que se haya conocido nunca en la historia de la humanidad, con respecto a la cual resistencia y disenso serán de hecho cada vez más difíciles, y tanto más, porque cada vez con mayor claridad, su tarea será la de administrar la supervivencia de la humanidad en un mundo habitable para el hombre" (11).

Precisamente porque la realidad se escapa, por ese juego de ocultamientos y ficciones continuas, se hace urgente hoy captar los mecanismos que construyen los imaginarios colectivos e influir sobre ellos. El discurso ideológico ha dejado de ser esclarecedor y motivador, porque llega desde un afuera que no toca las fibras más sensibles del ser humano; a las personas y los grupos se les llega hoy, cuando se les puede llegar, por otras vías. Una tarea necesaria para la praxis y la teología cristiana en la actualidad, es intentar llegar al inconsciente comunitario, para transformarlo en sentimientos, valores y prácticas alternativas. Un trabajo estrecho y mancomunado con las ciencias de la cultura ayudará a la teología a salir de sus muchos atascos.

Los planteamientos de Juan Luis Pintos sobre el papel de los imaginarios sociales, pueden servirnos de apoyo:
"… lo imaginarios sociales tienen una función primaria que se podría definir como la elaboración y distribución generalizada de instrumentos de percepción de la realidad social construida como realmente existente...
Nuestra comprensión de lo que sucede en nuestra sociedad no puede ir más allá de los modelos de explicación que son aceptados en ella…
Este elemento del imaginario no sólo abarca el campo de la moral y de la política, sino que penetra todo el mundo de lo cotidiano, en lo que tiene de saber de recetas, a través de las cuales se vuelven concretas las palabras mayores de los discursos ideológicos" (12).

Tenemos que pensar que no es una imagen atrayente, ni motivadora, ni transformadora, el entenderse a sí mismo, como víctima o excluido… por eso en el capitalismo de ficción, todos somos o podemos ser héroes… por eso los nuevos relatos cinematográficos, apuntan hacia poderes que en cualquier momento nos llegan de improviso y en Matrix, un joven anodino pirata de CDs o diskets, puede ser convertido en supermán y en Mesías.
"Los imaginarios no son representaciones, sino en cierta forma esquemas de representación. Estructuran en cada instante la experiencia social y engendran tanto comportamientos como imágenes reales. Su realidad es la de los principios de organización que no son menos reales que otros principios de organización social cuya entera y cabal realidad se evoca con complacencia" (13)

En el desarrollo actual de Occidente, muchos de esos hilos invisibles que generan y mantienen, las exclusiones y los silenciamientos, nos son introyectados a través de estos imaginarios, producidos potentemente por la industria de la comunicación, sino la más importante, una de las más potentes del mundo actual, al que tenemos que acercarnos teológicamente. Porque la vida de los y las creyentes está inmersa en ellos.

De otro lado, en las últimas décadas del siglo XX y en los primeros años del XXI, gracias a la explosión de ese sujeto universal, que nos sujetó a todos y todas, los grupos sociales y sus sensibilidades, fueron reacomodándose en el espacio de la proxemia, construyendo un mapa del mundo diferente, en el que ya no es posible - si se quiere buscar una dinámica verdaderamente alternativa - prescindir de las múltiples voces que se escuchan en relación holística: la de las mujeres, la de las etnias, la del lejano oriente, la de las diferencias… la de la tierra, el cosmos, el agua que se nos agota.

A lo largo del siglo anterior, las mujeres fueron asumiéndose en la complejidad de su situación y de los cautiverios que les fueron impuestos por la sociedad patriarcal, así como en sus potencialidades, sueños y posibilidades al futuro y se embarcaron con alegría y firmeza en la construcción de un mundo y unas relaciones mejores para todas y todos. En este camino las mujeres hemos ido construyendo nuestro legado, nuestra herencia y ya ni en lo eclesial, ni en lo cultural, ni en lo político, será posible prescindir de esa mitad del cielo:
"… nosotras mujeres, entre nosotras, nos estamos curando de un mal grandísimo, el de no tener valor a los ojos del mundo" (14).
El mundo actual, en su conjunto ya no prescinde de esa mirada y esa herencia, la Iglesia en cambio, sí pretende seguir haciéndolo.

Igualmente, con una fuerza arrolladora, se escuchó en Occidente, el grito de la tierra. En muchas ocasiones la mujer y la tierra se unieron, en otras se unieron los jóvenes y la tierra. No es posible, seguir pensando en una reestructuración económica del mundo, sin que esta pase por una profunda revolución en los conceptos económicos. En palabras de Petra P. Kelly:
"La economía no debería considerar el crecimiento industrial como su valor fundamental, sino que se debería guiar por el respeto a la vida y al valor intrínseco de la naturaleza… La relación entre seres humanos y naturaleza no sería un proceso explotador de dirección única, sino una asociación basada en la interdependencia…
"El establecimiento de una economía ecológica r
equeriría el desmantelamiento parcial y la conversión de los sistemas industriales existentes, en particular aquellas ramas de la industria que son peligrosas para la vida, sobre todo las industrias nucleares, químicas y de defensa… La producción descentralizada puede ser más sana ecológicamente, más sensible a las necesidades de los y las trabajadoras y la comunidad, y la base para una mayor autonomía económica local" (15).

Se hicieron igualmente visibles de una forma particular en estas décadas, los males y horrores sicológicos y emocionales, causados por sistemas simbólicos y culturales excluyentes y dominadores. La conciencia de los grupos del margen ha vivenciado que no son admisibles ninguna de las formas en las que se esconde la opresión, el imperio de los centros, las exclusiones y silenciamientos.

Otro de los aspectos que es necesario destacar en este universo de la llamada postmodernidad, es el florecimiento de las búsquedas espirituales de muy diverso tipo. Las mujeres y los jóvenes especialmente quieren buscar y encontrar chispas de trascendencia y de sentido, más allá y por fuera de las mediaciones tradicionales de los varones y de las iglesias. En este sentido, la autoridad y el liderazgo se conquistan y construyen en procesos conjuntos de búsquedas y descubrimientos, las instituciones de todo tipo: políticas, culturales o eclesiales… han dejado de tener en ellas y por ellas, las llaves de la búsqueda y la experimentación. Algunos hablan peyorativamente de supermercados espirituales, sin detenerse a leer qué nos está planteando este fenómeno… qué nos está diciendo… qué nos está aportando…

TEOLOGÍAS DEL HOY, PARA EL MAÑANA

Cómo hemos venido planteando, se trata de impulsar una reflexión teológica que recoja lo más significativo y valioso de los problemas y las sensibilidades de este siglo que apenas se asoma. Es necesario en todo caso, pensar en términos de provisionalidad y tanteos… porque no podemos dejarnos encerrar en construcciones que no sólo no nos ayudan, sino que nos aíslan del mundo. Creo que hay que pensar la teología, más en términos metafóricos y heurísticos, que racionales o sistemáticos y dogmáticos… porque este nuevo tipo de discursividad teológica, tiene más conciencia sobre sus propios límites. Sobre ello, nos dice Sallie McFague:
"Decir que la teología metafórica es experimental supone subrayar su cualidad condicional, su cualidad heurística de descubrir por sí misma. Es un tipo de teología especialmente adecuado para tiempos de incertidumbre y de cambio, cuando una construcción sistemática y amplia parece inapropiada, sino imposible…
"La teología constructiva aquí recomendada, podría denominarse teología libre, pues debe estar dispuesta a manejar posibilidades distintas y en consecuencia a no tomarse a sí misma, demasiado en serio" (16).

Creo que este quehacer teológico que se nos impone hoy en el subcontinente, estaría atravesado por algunos ejes imprescindibles:
1. Una toma de conciencia de los límites de su propio lenguaje y razonamiento. La teología no puede seguirse entendiendo a sí misma y presentándose como LA en mayúsculas y única… como la portadora y sistematizadora de la verdad… Se hace necesaria una toma de conciencia de los propios límites del conocimiento y de la trascendencia inmensa de esa experiencia que llamamos Dios. Hay que dar un salto epistemológico fuerte que permita entrar al discurso teológico otras miradas…
Es la búsqueda a la que hace ya algunos años, nos invita Ivone Gevara, con el arrojo que la caracteriza:
"La apertura epistemológica que propone el ecofeminismo implica una manera diferente de ver el mundo, de percibir a los seres humanos y su relación con el misterio último que nos constituye; desestabiliza las verdades eternas, pone de manifiesto su carácter parcial y cuestiona su manera de presentarse como universal…
"¿Sería pensable el cristianismo fuera de las estructuras filosóficas tradicionales ? ¿Sería posible pensarlo a partir de otros referentes que modificaran sus formulaciones históricas? ¿Sería posible pensarlo más allá de las formulaciones dogmáticas que marcaron tantos siglos de existencia ?...
"Mi respuesta personal en la provisionalidad de mi búsqueda, es que un camino diferente al de la filosofía griega clásica y al de la filosofía tomista es posible, aunque estemos nadando en el mar de las inseguridades y de las discusiones doctrinales…" (17).

Los documentos eclesiales, no pueden ser digeridos en el mundo de hoy, entre otras cosas, porque más allá de lo que sostengan, el lugar que establecen para su discurso, es el de poseedores de la verdad, el de la verdad objetivada… y el mundo en el que nos movemos es el de la incertidumbre, el tanteo, el diálogo. La actitud de tolerancia, tan requerida hoy en el universo político, los estudios multiculturales que se desarrollan por doquier en el ámbito académico… suponen como punto de partida, una clara conciencia de los límites del propio saber y una conciencia de que la verdad se busca en colectivo y trans/disciplinariamente.

Pero este reto supone a la teología, como dice Ivone Gevara, un giro copernicano que le permita trabajar desde otras categorías de conocimiento situadas por fuera del episteme racional dominante en Occidente. Sólo este giro permitirá entre otras cosas un auténtico dialogo ecuménico imprescindible en el hoy y en el mañana.

2. Esta nueva epistemología, nos permitirá captar el mundo de otra manera y ser capaces de descubrirnos partes integrante de un todo. Un todo que nos habita y nos envuelve, un todo que nos impulsa y nos limita. La conciencia holística imprescindible a los hombres y mujeres de hoy, sólo surgirá, cuando nuestra mente y nuestro cuerpo se abran a las relaciones más o menos ocultas, más o menos explícitas, que nos atraviesan y nos unen con lo más lejano, con lo más opuesto, con lo más cercano, con lo más similar. Nuestra identidad como seres, se pensará y construirá de otra manera, no por oposiciones, ni exclusiones…

Esta comprensión holística del todo y de las relaciones y correspondencias que nos configuran, permitirá desarrollar un pensamiento teológico no dualista, sino más dialéctico e integrador. Podremos mirar nuestro ser de creyentes de forma más inclusiva que no exilie de nuestra fe y nuestra religiosidad… ni condene, grandes regiones de nuestra vida, sino que por el contrario, las recoja, la integre y las sane si tienen necesidad de sanación.

Joao Batista Libanio, nos señala certeramente lo nuclear del aporte holístico al pensar teológico:
"La holística recorre otro camino. El principio unificante no se sitúa del lado de una categoría o eje filosófico, de cuño teórico. Se parte de la experiencia, de la intuición, de la sensibilidad de que la vida, la materia y el espíritu, lo de aquí y lo de más allá, están íntimamente ligados. Eso permite entonces crearse una cosmovisión que sea realmente engloblante, que abrace y comprenda la globalidad, la totalidad…
"El paradigma holístico sueña con una única religión universal, en torno a un concepto muy amplio de Dios. Dios pierde sus contornos personales para ser concebido como un TODO… Es preferible hablar de Divinidad que hablar de Dios. Una Divinidad que nos penetra y se confunde con el mismo universo…" (18).


En esta nueva perspectiva epistemológica, lo importante no es asumir la totalidad de que lo que nos llega, sino el estar atentos y abiertos, para tomar aportes que enriquezcan y complejicen nuestro pensar teológico y que lo abran a las nuevas realidades que nos habitan.

3. Desde mi punto de vista, la teología y la práctica cristiana en Latinoamérica, debe ser atravesada por tres ejes, igualmente definitivos e importantes: La reconciliación con la tierra, la liberación de los pobres, la emancipación, empoderamiento y visibilización de la mujer. El clamor de estas tres realidades nos interpela y exige de nosotras y nosotros el compromiso en aras de su sanación. Cualquier teología que quiera hablar en el horizonte actual, para la construcción de un futuro mejor para la raza humana… cualquier teología que pretenda responder a la llamada de Jesús, hacia una vida plena… tiene que asumir, cuando menos, estas tres líneas que son llagas de la humanidad y a la vez, manifestación de sus ansias de vida. La pregunta punto de partida, sigue siendo: ¿cómo habla Dios, ante el mundo actual, en estas manifestaciones del dolor y de la esperanza ?

En esta realidad globalizada las injusticias económicas crecen en lugar de disminuir. Se globalizan los mercados, pero a los habitantes de los países pobres se les niega la entrada a los ricos… cada vez más, las grandes ciudades son habitadas por hombres y mujeres que viven una radical marginación y alienación, después de haber perdido los mínimos parámetros de dignidad humana. La diferencia entre el confort de unos y la carencia de otros y otras se hace abismo.

En medio de esta injusticia estructural generalizada, la mujer recoge en su carne, todas las exclusiones y recoge también un horizonte abierto a la esperanza. En palabra de María Antonieta Potente:
"De todos los modos, en todas las épocas, la mujer ha encarnado un parte de la sociedad, bien distinta y diferente de aquella parte mayoritaria (no necesariamente numérica) de la sociedad. La mujer, así como los niños, pueden también no contarse dentro de una sociedad con paradigmas androcéntricos y jerárquicos. Desde Amerindia, con sus reflejos caribeños y afros, la historia de silencio y esclavitud es todavía más compleja y su resistencia más dura. Las mujeres del continente pues, no han reflejado sólo las ambigüedades de sus antiguas culturas, sino que han tenido que cargar también con la cultura de la colonización. Desde nuestro continente la historia de las mujeres es testigo elocuente de la historia indígena, mestiza o esclava. La lleva dentro, la carga, como quien cargó y amamantó a Jesús, por eso desde su cuerpo grita…" (19).

Al atravesar transversalmente, nuestro quehacer teológico por la mujer, no sólo estamos comprometidos y comprometidas con su sanación, sino que esta transversalidad, nos permite acoger y proponer toda esa otra energía de la humanidad que ha sido relegada y silenciada: la encarnación, la ternura, la acogida, la conexión profunda con la naturaleza, la intuición, la mirada desde una cierta forma de debilidad… No porque estos elementos, sean propios naturalmente de la mujer, sino porque su sobrevivencia le ha exigido desarrollarlos y cultivarlos más, en medio de una organización patriarcal que los desprecia y los ignora.

Esta mirada teológica desde la mujer, nos conducirá más fácilmente a una práctica y un pensamiento religiosos en comunión y reconciliación con la tierra. Es imposible recuperar hoy una experiencia fuerte de Dios, que no asuma a TODAS sus criaturas, a todas sus expresiones… Sí la teología tiene que contribuir a motivar y orientar la fe de los creyentes es imprescindible que asuma hoy en su racionalidad, la importancia del grito de la tierra del que habló hace ya décadas Leonardo Boff:
"La teología en perspectiva ecológica lleva a cabo una reformulación de la doctrina de la creación y de las relaciones Dios-mundo a través de la metáfora del mundo como cuerpo de Dios, desarrollada muy creativamente por la teóloga norteamericana Sallie McFague. Esta metáfora subraya algunos aspectos de la creación descuidados en la teología tradicional. Uno de ellos, quizás el más importante, es el amor de Dios al mundo, al cosmos, a la naturaleza, al ser humano como hombre y como mujer… Otro aspecto que destaca es la interdependencia, la interrelación e interreligación de todo con todo, hasta conformar una unidad ecológica…" (20).

Sólo en estos términos y desde estos u otros presupuestos similares, podremos hacer en Latinoamérica, una teología que nos comunique con las sensibilidades y luces del presente y nos ayude a construir una casa mejor para el mañana.

-------------------------------------------------------------------------------------------------------------
NOTAS Y BIBLIOGRAFÍA.
(1) J. Amando Robles: REPENSAR LA RELIGIÓN. La Religión ante la cultura actual.
En, Cuadernos de Realidades Sociales Nº 59/60 - Enero 2002 / Madrid
Publicado posteriormente en Relat, Servicios Koinonia, Pagina WEB

(2) Sallie McFague: MODELOS DE DIOS, Teología para una era ecológica y nuclear
Editorial Sal Térrea, Presencia Teológica, Santader 1994

(3) Señalo aquí algunas de las publicaciones que recogen esta búsquedas:
Tamayo/Busch: PANORAMA DE LA TEOLOGÍA LATINOAMERICANA
AA. VV. TEOLOGÍA Y NUEVOS PARADIGMAS
AA. VV. ABYA-YALA Y SUS ROSTROS, FORMACIÓN TEÓLOGICA Y TRANSVERSALIDAD
Las revistas ALTERNATIVAS, de Nicaragua, en los tres últimos años. Particularmente, el número 18/19.

(4) Este articulo, circuló primero en una Edición muy popular y luego fue incluido en:
Gustavo Gutierrez: LA FUERZA HISTÓRICA DE LOS POBRES, Selección de trabajos.
Editorial CEP, Lima 1979

(5) Clodovis Boff: RETORNO A LA ARCHE DE LA TEOLOGÍA
Revista ALTERNATIVAS, Teología Latinaoemricana: Evaluación, retos y perspectivas
Editorial Lascasiana - Managua 2001

(6) Ivone Gebara: INTUICIONES ECOFEMINISTAS, Ensayo para repensar el conocimiento y la religión.
Editorial Trotta, Madrid 2000

(7) Michael Hardt y Antonio Negri:
IMPERIO
Editorial Paidós, Buenos Aires 2000 (Pag. 36)

(8) Vicente Verdú:
EL ESTILO DEL MUNDO, La vida en el Capitalismo de Ficción
Anagrama - Argumentos, Barcelona 2003

(9) Idem (Pag. 33)

(10) Victoria Sendón de León
MUEJERES EN LA ERA GLOBAL
Icaria, Barcelona 2003


(11) Giorgio Agamben:
MEDIOS SIN FIN, Notas sobre la Política
Ed. Pre-Textos, Valencia 2001

(12) Juan Luis Pintos:
LOS IMAGINARIOS SOCIALES
Cuaderno Fe y Secularizad - Sal Térrea, Madrid 1995

(13) Juan Luis Pintos:
UNA PERSPECTIVA SOCIOCIBERNÉTICA SOBRE LA RELIGIÓN
Pagina WEB del autor.

(14) Alexandra Bocchetti:
LO QUE QUIERE UNA MUJER
Serie Feminismos, Cátedra - Madrid 1996

(15) Petra K. Kelly:
POR UN FUTURO ALTERNATIVO
Paidós, Barcelona - 1994

(16) Sallie McFague, obra citada

(17) Ivone gebara:
INTUICIONES ECOFEMNISTAS
Obra citada.

(18) Joao Bautista Libanio:
DIFERENTES PARADIGMAS EN LA HISTROIA DE LA TEOLOGÍA,
En: AA.VV. TEOLOGÍA Y NUEVOS PARADIGMAS
Ediciones Mensajero - Bilbao 1999 (Pág. 51)

(19) Antonieta Potente:
MUJERES, TEOLOGÍA Y LIBERACIÓN
Revista ALTERNATIVAS, Nº 18/19 - Managua 2001

(20) Juan José Tamayo:
NUEVO PARADIGMA TEOLÓGICO
Editorial Trotta, Madrid 2004

Volver a Teologías Feministas

Usted es el visitante: 000292211