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Las violencias contra las mujeres
en las Iglesias
Carmiña Navia Velasco
Cali, 25 de Noviembre de2004
Realizar esta reflexión, es particularmente
difícil, para alguien que como yo, quiere seguir inscribiéndose
en una tradición religiosa que a todas luces ha ejercido
y ejerce múltiples de tipos de violencia contra las
mujeres
difícil, porque se habla no sólo
desde la indignación del propio ser, sino desde el
dolor que causa una herida sangrante al interior de la propia
familia. Es necesario, sin embargo, decir esta palabra
esta y otras similares
porque nuestra dignidad de mujeres
nos obliga a ser conscientes de lo que jugamos, ganamos o
perdemos, al permanecer en ciertos lugares y querer cambiarlos,
o al rechazarlos y renunciar a esos cambios por considerarlos
inviables e imposibles. Esta mirada la realizo especialmente
desde la tradición católica, no porque crea
que es la única que ejerce violencia contra la mujer,
sino porque es la mía y es la que más conozco.
Con este punto de partida explicitado, vamos entonces, a detallar
de manera introductoria, algunas de esas violencias.
Sin caer en añoranzas ni en idealizaciones
sobre paraísos perdidos inexistentes, sí es
necesario reconocer que en las primeras etapas de la civilización
de la que somos deudoras y deudores, tenemos vestigios de
una época, en la que, como dice Riane Eisler, durante
la cual:
| "Toda la vida
estaba impregnada por una ardiente fe en la diosa Naturaleza,
fuente de toda creación y armonía. Esto
condujo a un amor a la paz, horror a la tiranía
y respeto por las leyes. Aún entre las
clases gobernantes parece haberse desconocido la ambición
personal; en ninguna parte encontramos el nombre de un
autor adosado a una obra de arte, ni un registro de las
hazañas de un gobernante" (1). |
Se trata de formaciones sociales, en las que la mujer no está
excluida del ámbito de lo sagrado, sino que por el
contrario, su función mediadora es importante y las
representaciones de la divinidad están atravesadas
por un fuerte reconocimiento al mundo y al cuerpo femenino.
Esta realidad, sin afirmar o negar, que hubo
sociedades matriarcales, es un hecho que atraviesa casi todas
las culturas de pueblos con un grado X de lo que llamamos
desarrollo y fue particularmente fuerte en nuestros pueblos
amerindios:
| "Antes de la existencia de iglesias
y templos, los seres humanos se comunicaban directamente
con el Espíritu Sagrado sobre el cuerpo de la tierra,
abrazados por la grandeza del cielo. La Naturaleza fue
experimentada como una creación fluyente de lo
divino: un templo en el desierto donde se podía
reconocer lo sagrado de la vida sin intermediarios.
La tierra fue considerada como la forma física
del Gran espíritu: el cielo fue el espejo que mostró
la inmensidad infinita del Ser sin forma que hizo nacer
toda la creación" (2) |
Posteriormente en casi todos los mundo religiosos asistimos
a una lucha de poderes entre los sexos, que se refleja y culmina
en el destierro de los panteones, de las deidades femeninas.
Una de estas batallas, particularmente encarnizada, se libra
a todo lo largo de la formación de la escrituras hebreas.
En este sentido, en esta tradición nos encontramos
con varios ejes: Los textos llamados proféticos desarrollan
por primera vez en la historia de la humanidad, una metaforización
denigrante y perversa del cuerpo femenino
la mujer empieza
con ellos, a identificarse con el pecado, la infidelidad y
la caída, en ocasiones con imágenes sumamente
violentas y degradantes. De otro lado, en los textos llamados
sapienciales, encontramos un debate permanente, una constante
dialogía, según las propuestas del crítico
literario Mijail Bajtin, que da cuenta de las luchas entre
representaciones más naturales y positivas de la mujer,
entrelazas con su identificación con la Sabiduría
o la Shekinah y representaciones que la condenan como
el origen de todo mal moral.
Es claro que la praxis y la predicación
de Jesús el maestro galileo, se ubican por completo
en el otro lado de estas luchas y su discipulado de iguales,
reconoce a la mujer en la plenitud de su ser y de su aporte.
Pero es claro también, que en las distintas iglesias
que nacen a partir de su palabra, la práctica violenta
contra la mujer, se retoma con toda su fuerza
salvo
en los grupos que se entrecruzan con las corrientes gnósticas
del pensamiento de la época, en los cuales el papel
de la mujer continúa siendo central.
EN LOS PRIMEROS TIEMPOS, LOS PADRES DE LA IGLESIA.
Los primeros siglos del cristianismo, son
siglos de fuertes tensiones entre las nacientes comunidades.
Una de las causas principales de estas tensiones se enraíza
precisamente en la discusión en torno al papel de la
mujer en la Iglesia. Ante la fuerza que tienen las mujeres
en el movimiento de Jesús, fuerza de la que subsisten
inocultables testimonios, surgen con firmeza y sin rubor las
primeras violencias
violencias que se dan prioritariamente
en el nivel de la representación y los imaginarios.
Los Padres de la Iglesia releen los relatos del Génesis,
convirtiendo a Eva, de la madre común de los mortales,
en la primera causa de pecado en el mundo.
En un bello poema gnóstico, podemos
ver las huellas de este proceso:
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TRUENA MENTE PEFECTA
Yo soy el principio y el fin.
Soy la honrada y la escarnecida.
Soy la puta y la santa.
Soy la esposa y la virgen.
Soy la novia y el novio,
y es mi esposo quien me engendró.
Soy conocimiento e ignorancia
Soy necia y sabia
Soy aquella a quien llaman vida [EVA]
y vosotros le habéis llamado muerte. (3)
|
Los Padres de la Iglesia, en general
desactivan la actitud revolucionaria de Jesús ante
y con las mujeres, satanizando el cuerpo de la mujer, como
ocasión de pecado e instaurando en la tradición
eclesial, la nefasta oposición entre María
(la mujer virgen, sin tacha, inmaculada
) y Eva
(la mujer pecadora, portadora del mal). Aunque algunos estudiosos
plantean que en ellos se da una tensión entre la influencia
del ambiente que subvalora a la mujer y su fidelidad a la
praxis de Jesús, la verdad es que este conjunto de
varones religiosos, reinterpretan y manipulan la Biblia, para
lograr arrinconar a la mujer.
En un extremo de este espectro, Tertuliano
dice:
| "Vosotras sois la puerta del
infierno
tú eres la que le convenció
a él a quien el diablo no se atrevió a atacar.
No sabéis que cada una de vosotras es una Eva ?
La sentencia de Dios sobre vuestro sexo [???] persiste
en esta época, la culpa por necesidad, persiste
también" (4). |
Y en el otro extremo del tiempo y del espacio Isidoro de Sevilla,
en sus Etimologías, saca las consecuencias de
esta visión y plantea:
| "Las mujeres están bajo
el poder de los hombres, porque con frecuencia son espiritualmente
inconstantes, por tanto deben ser gobernadas por el poder
de los hombres" (5). |
Este proceso tiene uno de sus puntos fulminantes en la reflexión
en torno a la sexualidad que culmina Agustín de Hipona.
Agustín proyecta sobre el cuerpo y la sexualidad humana,
todo su pasado maniqueo, convirtiendo así al ser humano,
especialmente a la mujer en una permanente dualidad que se
debate entre su espíritu bueno y su carne mala. Igualmente
su reflexión lleva a una relectura de los relatos del
Génesis que sustenta esta propuesta maniquea, como
lo plantea en su investigación sobre el lugar de la
mujer en la Iglesia, el teólogo Hans Küng:
| "Por su experiencia personal
del poder de la sexualidad y su pasado maniqueo, Agustín
-a diferencia de Pablo, que nada escribe sobre ello- relaciona
la transmisión del pecado original con el acto
sexual y con la concupiscencia, el deseo carnal, egoísta
que lo acompaña. En general Agustín sitúa
la sexualidad en general, en el centro de la naturaleza
humana" (6). |
La condena de la sexualidad y la condena
de la mujer y de su cuerpo se retroalimentan en la Iglesia.
Es a partir de esta dinámica desarrollada por los Padres
de la Iglesia, cómo se culmina una de las mayores,
sino la mayor, violencia simbólica que conoce la historia
de Occidente, la violencia ejercida contra María de
Magdala (y en ella, contra todas las mujeres), a quien roban
su identidad, su subjetividad, su praxis histórica,
su memoria
y después de haber sido una de las
principales líderes del movimiento de Jesús,
la convierten en una prostituta arrepentida que llora, eternamente
sus pecados, mesándose sus cabellos.
UNA LARGA, OSCURA Y PELIGROSA EDAD MEDIA
La historia de las mujeres al interior de
las Iglesias es más compleja de lo que a primera vista
pueda parecer
y esto, porque la cercanía de la
mujer a lo sagrado, es un hecho histórico/cultural,
que desde el punto de vista antropológico, no ofrece
discusión, y no ha sido fácil a los varones
eclesiales rebotar constantemente a las mujeres, a los márgenes
de las iglesias. Los períodos de mayor violencia eclesial
contra las mujeres, coinciden con períodos en que ellas
han ejercido poder, o se han escapado de una manera u otra
al control masculino. A lo largo de la edad media europea,
las mujeres tuvieron distintos grados de poder en sus iglesias
locales: las abadesas, canonesas o simplemente las madres
de distintas comunidades
fueron mujeres autónomas,
sujetos de decisión y de palabra, que desarrollaron
constantes prácticas innovadoras en las que expresaron
su experiencia religiosa, más allá de los estrechos
márgenes en los que siempre se les quiso recluir.
Uno de estos períodos difíciles
de la iglesia, durante el cual, las mujeres resistieron en
muchos sentidos a la dominación patriarcal es el período
tristemente célebre de la persecución y la caza
de brujas. Por momentos la iglesia no parecía capaz
de controlar el pensamiento, las creencias y la praxis de
muchos hombres y mujeres que desde los márgenes plantearon
otros caminos para la vida, para la muerte, para la fe
El santo oficio se inaugura entonces, como una nueva
forma de control absoluto, para perseguir y aniquilar a todos
aquellos y aquellas que no cedieron ante las presiones y ante
las condenas morales
"La inquisición se instala
durante el papado de Gregorio IX, después de 1229,
entregándosele a los dominicos la responsabilidad
de su funcionamiento como tribunal eclesiástico
especial. Su organización en España se realizó
en la segunda mitad del siglo XV. Se crearon tribunales
del Santo Oficio en Lima y Méjico. En Chile se
inició en 1572, eliminándose en 1811 por
decisión del Congreso Nacional.
"Para el historiador británico H. R. Trevor-Roper,
la articulación de la brujería y la herejía
en un sistema coherente, habría sido obra de la
iglesia católica medieval. Habrían sido
sus intelectuales los productores del contenido de la
herejía, del comportamiento esperado de las brujas
y de los procedimientos para extirparla. En este sentido
el desarrollo de la demonología en la cultura política
de la Baja Edad Media y el Renacimiento contiene el arma
política que permite la detección y destrucción
de aquello que aparece como diferente y distinto, como
podían haber sido las creencias populares campesinas
pre/cristianas. El mismo autor resalta el hecho de que
una vez que la demonología de la iglesia es creada
e impuesta por el clero, adquiere vida propia, llegando
a ser parte de la percepción del universo que comparten
luego la mayoría de los europeos" (7). |
Esta caza de brujas desatada entre los siglos XIII y XVIII,
permite dar rienda suelta al odio y al miedo reprimidos durante
siglos, por parte de los varones eclesiales hacia la mujer.
Impresiona profundamente leer hoy, tanto el texto del Martillo
de Brujas, como los procesos desatados contra millones de
mujeres. El mundo de los demonios y de las brujas, es una
creación de las mentes masculinas enfermas de miedo
y de envidia ante las mujeres independientes. El papa Inocencia
VIII, en su Bula sobre las Brujas, nombra inquisidores en
1484 a los dominicos alemanes Sprenger e Institoris, quienes
elaborarán posteriormente, el texo del martillo
Es
claro a cualquier mirada desprevenida, que no se trataba de
defender ninguna verdad, sino que por el contrario, se trataba
de encarnizarse, por medio de una dinámica delirante,
contra un enemigo muy temido y odiado.
Una de las cosas más graves de esta
violencia física, sicológica y espiritual, masiva
contra las mujeres, es que la iglesia no ha realizado, ni
creo que piense realizar una revisión a fondo de estos
procesos y un reconocimiento del inmenso pecado cometido.
Durante este oscuro y tenebroso período las mujeres
tuvieron que ocultarse, callarse, mimetizarse
porque
en ello les iba la vida:
"La cacería contra ellas
fue una especie de delirio que anduvo in crescendo, hasta
alcanzar su cima en el siglo XVII. Desde que Juan XXII
pidió un mayor rigor en contra de las mujeres que
se salían de las normas del matrimonio o del convento
(las beguinas, por ejemplo, que se reunían para
orar y trabajar, pero no pronunciaban votos), en 1320,
la inquisición se dedicó a la eliminación
física de todas las mujeres que alcanzaron
algún grado de sabiduría, que evidentemente
para ellos, sólo podía venir de un contubernio
con el diablo.
"Médicas, curanderas, enfermeras, conocedoras
de las propiedades medicinales de las hierbas, comadronas
capaces de disminuir los dolores del parto, de provocar
un aborto, o de saber escoger entre la vida de la madre
y del hijo o hija, todas ellas competidoras de los médicos
de las universidades, fueron torturadas hasta confesar
su delito de apostasía o de brujería y luego
quemadas vivas para la salvación de su alma
Ocho millones de mujeres, por lo menos, subieron a la
hoguera, a lo largo de cuatro siglos, un genocidio que
se prolongó por una misoginia vehemente e irracional
sin precedentes
" (8). |
Ante la magnitud del aconteciendo es imposible rastrear la
identidad concreta de tantas mujeres anónimas asesinadas.
Es importante sin embargo ver algunos de los casos representativos,
porque la injusticia y la violencia tienen siempre rostros
concretos. Uno de los más especiales, es el caso de
Juana de Arco, primero declarada bruja y quemada como tal
y luego, santificada por la misma institución
que le acabó la vida y la llevó a la hoguera.
La lectura atenta de las actas de su proceso
y el estudio que sobre su caso, realizó Jules Michelet,
especialista en el tema (9), puede iluminar bastante sobre
la raíz de este desconcierto eclesial. Juana era una
campesina sencilla y humilde, que se abrazó por un
gran amor, hacia la causa de la liberación de Francia
frente a los ingleses
nadie más alejado que ella
de la figura de la bruja, más cercana a otros
terrenos, como la biología, la enfermería, la
medicina
Se trataba de una joven más o menos
simple, pero definitivamente libre, autónoma frente
a la autoridad patriarcal y con una convicción profunda
de que debía cumplir una tarea. Y esta libertad y autonomía
femeninas, es lo que menos tolera el patriarcado.
Leemos en Michelet:
| "La singular originalidad de
esta muchacha, lo hemos dicho, era su buen sentido en
la exaltación. Cómo se verá fue eso
lo que volvió implacables a sus jueces. Los escolásticos,
los razonadores que la detestaban como inspirada, fueron
tanto más crueles con ella al no poderla despreciar
como loca y por que ella a menudo supo hacer callar sus
razonamientos con una razón más alta"
(10). |
A lo largo del todo el proceso, los jueces quieren llevarla
a un terreno en el que les sea más fácil la
condena, constantemente quieren hacerla resbalar hacia terrenos
peligrosos. Ella sin embargo, no sale de su argumentación
siempre la misma: ella tiene una misión que es histórica,
que es política, de liberación de su país
y en lo demás no tiene nada qué decir.
La clave, a mi juicio, del odio y encono que
despierta, la encontramos igual que en otras mujeres, en que
no acepta la mediación eclesial y varonil para
su experiencia espiritual. Juana de Arco, se siente llamada
a esta labor patriótica, a partir de una experiencia
místico/religiosa
y en el terreno de esa experiencia,
ella no reconoce ninguna otra autoridad, sino su propia vivencia.
La oposición radical que la lleva a la muerte, es la
que, sus jueces y examinadores la obligan a establecer entre:
Sus
Voces Interiores v.s. La Autoridad Eclesial
Esta oposición, la encontramos otra
vez explicitada en Michelet:
"Entonces le dijeron que había
que distinguir, que existía la iglesia triunfante,
Dios, los santos, las almas gloriosas, y la iglesia militante,
dicho de otra manera: el papa, los cardenales, los clérigos,
los buenos cristianos; esta última Iglesia, perfectamente
reunida no puede equivocarse y es gobernada por el Espíritu
Santo. - No te quieres, entonces someter a la Iglesia
militante ? -He sido enviada al rey de Francia por Dios,
la Virgen María, los santos y la Iglesia victoriosa
de las alturas; a dicha Iglesia me someto, yo, mis obras,
lo que he hecho y lo que haré. -Y la Iglesia militante
? -Por ahora no responderé más
"
Pero en esa santidad misma, como en la de
todos los místicos había un lado atacable:
la voz secreta igualada o preferida a las enseñanzas
de la Iglesia, a las prescripciones de la autoridad; la
inspiración, pero libre; la revelación,
pero personal; la sumisión a Dios, cuál
Dios ?, el Dios interior (11). |
Aquí encontramos las claves de tanto odio y desacierto.
Juana no hace mal a nadie, puede estar equivocada o no, respecto
a su estrategia militar
la equivocación en este
terreno, sería normal, en una muchacha campesina, sin
mayor formación o experiencia
Pero lo que no
se le puede perdonar y debe pagar con su vida, es su capacidad
de afirmar que su relación con Dios, se da, sin la
mediación de los clérigos. Son ellos, los que
la matan y luego en el desconcierto y temor de sus culpas,
la vuelven santa.
Casos anónimos similares, hay muchos.
Algunos ha sido estudiados en detalle, otros menos. Ahora,
quiero rescatar otro nombre, por todo lo que significa el
odio y la violencia hacia y contra Las Beguinas, se trata
de Margarita Porete, beguina y maestra espiritual reconocida,
quien es declarada hereje y quemada en la hoguera, en 1310.
Su caso, como otros, no puede mirarse aisladamente, la persecución
contra ella, es una persecución a lo que representa,
en su proceso se juega el destino tanto institucional como
simbólico de esa mujeres valiosas, valientes y originales
que fueron llamadas beguinas a lo largo de la Edad
Media europea.
Las beguinas son reconocidas hoy, por la mayoría
de los y las historiadoras, como fundadoras de una gran cultura,
sustentada en una fuerza espiritual grande. Surgen espontáneamente
por toda Europa, durante los siglos XIII y XIV: se dedican
al cuidado de los enfermos y abandonados y abandonadas, al
estudio de la Biblia y de la teología
todo ello,
desde una profunda experiencia mística y religiosa.
Las beguinas viven en comunidad, sin someterse a una regla
o a una jurisdicción masculina, discuten entre ellas
las escrituras, se confiesan unas a otras y salen al paso
de múltiples necesidades sociales. Sus aportes son
muchos, pero podemos señalar dos ejes de su vida y
trabajo, como especialmente significativos:
* La creación de una corriente espiritual cristiana,
que une la experiencia mística con la acogida y el
apoyo al otro y a la otra, bastante tiempo antes de la fundación
de Ignacio de Loyola
* El desarrollo teórico y poético de las lenguas
vernáculas, conocidas como lenguas vulgares (el flamenco,
el español, el francés, el italiano, el inglés
)
No queda más, sino preguntarse, qué
pasó para que un movimiento social, religioso y cultural
de esta envergadura y naturaleza
fuera perseguido con
tal saña y se pretendiera borrarlo de la faz de la
tierra y de la memoria de hombres y mujeres. La respuesta
a esta pregunta, surge de la profundización en la realidad
que las beguinas crearon:
| "Mujeres que hablan. La trasgresión
que representa este acto no reside propiamente en el hablar.
Las voces que suenan en el interior de los espacios privados,
femeninos, no son trasgresoras en sí mismas. La
trasgresión está en que se las oiga. Es
el decirse en público lo que irrumpe como perversión
en la escena de la Baja Edad Media. A quién hablan
? Hablan en los conventos y en los Beguinatos, en las
plazas y en los puentes, discuten y hablan entre ellas.
Pero el fuerte impulso trasgresor de la voz femenina en
el siglo XIII se encuentra en que habla para todos y en
voz alta. Ciertamente que la práctica de la mediación
femenina, es decir la existencia de una enseñanza
femenina en círculos de mujeres (como parece poder
comprobarse en Hadewich de Amberes) es un hecho importante,
nuevo no tanto por su existencia como por trascender los
límites del convento y proponerse tácitamente
como paralelo o sustituto a la mediación masculina;
pero en general la fuerza de su palabra está en
que ese magisterio se propone globalmente, en que esa
palabra de mujer se hace portadora de una autoridad
pública, de un carisma (12). |
En este contexto, Margarita Porete, autora de El Espejo de
las Almas Simples es declarada hereje y quemada en
la hoguera. Revisando su texto, que ha sido rescatado por
las feministas europeas y editado nuevamente, es fácil
explicar este proceso. Como la mayoría de las beguinas,
Porete hace parte del movimiento espiritual de Occidente en
el siglo XIII y este movimiento además de otras características
ha sido definido, como un movimiento del Libre Espíritu.
Nos encontramos pues, igualmente siglos ante de Lutero, con
una corriente de arraigo femenino que reclama libertad en
la interpretación de la vivencia religiosa y de las
Escrituras.
Todo el movimiento del libre espíritu,
cuestiona la autoridad de un discurso masculino cerrado a
otras posibilidades distintas al conocimiento que viene de
la razón. Margarita Porete, lo dice claramente en el
paratexto con el que abre su ESPEJO:
|
Vosotros que leeréis
en este libro
si lo queréis entender bien
pensad en lo que diréis,
pues es duro de comprender:
os hará falta humildad
que de ciencia es tesorera
y de las otras virtudes la madre.
Teólogos y
otros clérigos
no tendréis el entendimiento
por claro que sea vuestro ingenio
a no ser que procedáis humildemente
y que amor y fe juntas
os hagan superar la razón,
pues son ellas las damas de la casa" (13).
|
Lo que no soportó la iglesia en esos
siglos, fue la autonomía y la independencia de esta
y otras mujeres. El Papa, decreta la bula Ad Nostrum, bajo
cuyo amparo se quema a Margarita Porete y se persigue públicamente
a las beguinas, obligándolas a entrar en conventos
bajo dirección masculina o a aceptar para ellas la
institución matrimonial, en caso contrario se les persiguió
como herejes y se quemó a muchas de ellas.
El último caso histórico al
que me quiero referir es al de Juana Inés de la Cruz,
mujer y monja destruida espiritual y simbólicamente
por la Iglesia y la sociedad mejicanas del siglo XVIII. En
su historia nos encontramos con el poder maléfico y
destructivo que han ejercido los curas sobre las mujeres durante
siglos, a través del instrumento de la confesión
y la llamada dirección espiritual.
La confesión ha sido durante siglos,
el instrumento favorito de los clérigos para controlar
la vida de las mujeres, para permitir o no permitir, para
orientar, vigilar y/o castigar
Por este medio millones
de mujeres han sido sometidas a auténticas torturas,
a exigencias inadmisibles de la doble y distinta moral exigida
por la iglesia a las mujeres y a los hombres
Foucault,
habla en estos términos del poder de esta práctica:
| "La confesión
también
es un ritual que se despliega en una relación de
poder, pues no se confiesa sin la presencia, al menos
virtual de otro, que no es simplemente el interlocutor
sino la instancia que requiere la confesión, la
impone, la aprecia e interviene para juzgar, castigar,
perdonar, consolar, reconciliar; un ritual donde la
verdad se autentifica gracias al obstáculo y las
resistencias que ha tenido que vencer para formularse;
un ritual finalmente, donde la sola enunciación,
independientemente de sus consecuencias externas, produce
en el que la articula modificaciones intrínsecas:
lo torna inocente, lo redime, lo purifica, lo descarga
de sus faltas, lo libera, le promete la salvación"
(14). |
Refiriéndose a la práctica de la confesión
en los siglos que van del XV al XIX y en muchos casos al XX,
la teóloga protestante Uta Ranke-Heinneman, nos dice:
| "Lo que había sido un
cristianismo claro como la luz del día, se convirtió
en sombrío musitar de confesionario que se concretaba
y obsesionaba con indiscreción creciente
en los llamados pecados de la carne porque se creía
que en dicha materia no había nada carente de
importancia, según la decisión romana
del 4 de febrero de 1611" (15). |
La pregunta a la base de esta reflexión, es: qué
es lo que posibilita que una mujer como Juana Inés
de la Cruz, con producciones artísticas e intelectuales
tan importantes como: La Carta Atenagórica, La Respuesta
a Sor Filotea o El Divino Narcizo, termine por llamarse
Yo la peor de todas
y termine por abandonar todo
lo que ha sido su vida, especialmente en lo que tiene que
ver con el trabajo poético e intelectual, todo lo que
le ha dado la felicidad que buscó incansablemente.
La reflexión que Octavio Paz, realiza sobre este itinerario
de mujer (16), nos ayuda a comprender cosas que a primera
vista pueden no comprenderse.
Juana Inés de la Cruz, fue siempre
una mujer sin padre
fue una hija bastarda, que estuvo
perseguida siempre por la sombra de la búsqueda del
padre. Vivió con su madre, eventualmente con su abuelo,
sin tener nunca la certeza de quién había sido
su progenitor, que no la reconoció
y esto, a
pesar de la seguridad en sí misma que desarrolló
en ciertos niveles de su personalidad, configuró en
los más íntimo de su ser una necesidad permanente
de aprobación y apoyo, como única manera de
superar sus sentimientos de culpa.
En medio de la crisis desatada en Sor Juana,
por las circunstancias del país de un lado: lluvias
torrenciales y epidemias
y por su enfrentamiento con
los varones eclesiales, a raíz de su Carta Atenagórica,
de otro
su eterno confesor, el jesuita Antonio Nuñez
de Miranda, inicia con ella una manipulación que terminará
por destruirla:
| "El Padre Antonio visitaba todos
los conventos de monjas de la ciudad, predicaba en ellos
y confesaba a las religiosas. Sor Juana no era su única
hija de confesión. Si Fernandez de Santacruz escribía
Cartas Espirituales a las monjas poblanas, Nuñez
de Miranda fue autor de una Cartilla de la Doctrina Religiosa
"en la que por medio de un diálogo de preguntas
y respuestas, allanó cuantos tropiezos y dificultades
se les pudiesen ofrecer a las religiosas
" Singular
afición de estos clérigos por las monjas
La solicitud de Nuñez de Miranada hacia las
esposas de Jesús no era indulgente sino rigurosa.
Las exhortaba continuamente a que guardasen los cuatro
votos de pobreza, castidad, obediencia y clausura
"
(17) |
Nuñez de Miranda entonces define una estrategia para
vencer las resistencias de esta monja rebelde: en primer lugar
la abandona y se niega a confesarla. Ante sus llamados, se
hace de rogar
espera el momento oportuno: el agotamiento
de Sor Juana, ante la emergencia vivida en el convento por
la epidemia. Al verla agotada física y moralmente,
se le acerca de nuevo, con su dinámica de infinitas
exigencias. En esta etapa de su vida, sor Juana Inés
de la Cruz se ha sentido perseguida, calumniada, abandona
de Dios y de los hombres
su madre muere sin rebelarle
el secreto de su paternidad
necesita protección
y refugio. El único varón que está dispuesto
a darle ese refugio, le exige a cambio, ser OTRA JUANA
es decir abdicar de sí misma.
Y lo logra. En el oscuro claustro de las monjas
Jerónimas, en un México conventual a fines del
siglo XVII, la misma sor Juana que portó con orgullo
la denominación de décima musa, la misma que
tuvo una de las mejores bibliotecas del Méjico colonial
y que se dedicó con ahínco al estudio de las
ciencias, la música, la teología
firma
una petición de disculpas, un texto de sometimiento,
en estos términos: "Juana Inés de la
Cruz, la más indigna e ingrata criatura de cuantas
crió vuestra Omnipotencia y la más desconocida
de cuantas crió vuestro amor
" El texto
sigue en este tenor
Sor Juana, pide para sí el
infierno y la condena eterna, a condición de ser acogida
nuevamente en un hogar que le dé protección.
La Iglesia definitivamente no perdona a sus hijas rebeldes,
mucho más si esa rebeldía tiene que ver con
los caminos del conocimiento y la palabra, tomados libremente
por una mujer.
HACIA LA EDAD MODERNA
Podríamos consolarnos, pensando que
estas múltiples violencias que van de la física,
a la espiritual, han sido superadas y que las cosas han cambiado.
Pero es claro, que pensar así, sería equivocarnos
profundamente. La Iglesia continúa asignándose
en el mundo moderno el papel de guardiana absoluta de la moral
y continúa igualmente reduciendo la moral a las cuestiones
relativas a la sexualidad. En esta dirección, la mujer
es mirada por los varones eclesiales, antes que nada por su
sexo; y en razón de él, sigue siendo portadora
del mal, causante del pecado
La violencia contra la
mujer sigue ejerciéndose tanto en el catolicismo como
en el protestantismo, pensando en las religiones mayoritarias
de Occidente.
Con la aparición del mundo burgués
y de sus libertades en torno a la sexualidad, fue necesario
controlar a la mujer, de manera que no peligrara en
cuanto a objeto de intercambio respecto a los hombres y las
familias. Las iglesias entonces se convirtieron en guardianas
de su virginidad, como medio de dominarlas. La película
testimonial, LAS HERMANAS DE LA MAGDALENA, nos muestra
crudamente, la violencia física y social a la que son
sometidas jóvenes del norte de Europa, especialmente
en Irlanda e Inglaterra, desde fines del siglo XIX, hasta
el inicio del último cuarto del siglo XX: Con la pérdida
de su virginidad, la mayoría de las veces por violación,
las jóvenes son enterradas en régimen de esclavitud
en estos conventos/lavanderías, regentados por la Iglesia
católica y la comunidad religiosa de las Hermanas de
la Misericordia, en los cuales se les sometía a todo
tipo de tortura y vejación. Es importante añadir,
que la última de estas casas, fue cerrada sólo
alrededor de 1990.
Esta violencia y control sobre el himen, se
expresó en varios tipos de simbología y mitología,
muchos de los cuales arrastramos todavía hoy. Uno de
ellos es el velo o corona de azahares de las novias, que deben
expresar por medio de ello, su llegada al matrimonio vírgenes.
En una comunidad de Mecklemburgo (norte de Alemania), leemos
en 1907, un informe parroquial de un pastor protestante:
| "Se han desposado trece parejas,
seis de las novias con corona y siete sin corona. Pero,
por desgracia, una de estas seis acudió al altar
con corona y título de honor ilícitos.
El asunto salió pronto a la luz. El año
pasado (1907) sufrimos el disgusto de que las coronas
subrepticias fueran cuatro. Tres de estas novias fueron
desposadas aquí, y una fuera, pero fue en nuestra
parroquia donde se ofreció como desposada con corona.
Hemos de lamentar semejante desaparición de la
veracidad y recordar con toda seriedad que llevar subrepticiamente
una corona, significa mentir en nombre de Dios.
Pero el Señor no dejará impune a quien utilice
su nombre en vano" (18). |
En esta cita y en otros documentos similares, podemos ver
cómo la preocupación por la veracidad del novio,
no existe, ejerciendo la Iglesia, de este modo, una discriminación
inadmisible.
Uno de los hechos más significativos
y dolorosos, de la violencia que contra las mujeres ejerce
la Iglesia, se ubica en el papel que el Vaticano tiene y ejerce
en tanto que Estado en la las Naciones Unidas, en la cuales
su palabra es siempre portadora de concepciones patriarcales
y machistas sobre la mujer y sobre sus derechos. Este papel
nefasto se puso de manifiesto especialmente en: Beijin - 1995,
Cuarta Conferencia Mundial de la Mujer
y en El Cairo
- 1994, CONFERENCIA MUNDIAL DE POBLACIÓN Y DESARROLLO
(19).
La Iglesia se niega a repensar su posición
absolutista y desencarnada frente al problema del aborto y
eso la lleva a desconocer que:
| "La salud y los derechos sexuales
y reproductivos se consideran entonces parte integrante
del desarrollo y de los derechos humanos: especialmente
el derecho de las mujeres a asumir el control y a tomar
decisiones respecto de su cuerpo y de su sexualidad. Una
buena salud sexual y reproductiva, que va más allá
del enfoque demográfico y la planificación
familiar, es un requisito previo para lograr el progreso
socioeconómico y el desarrollo sustentable"
(20) |
En este sentido, las mujeres en lugar de tener en la Iglesia
una aliada para impulsar y conseguir condiciones de vida mejores
y liberadoras, tienen por el contrario en ella, una institución
que ejerce su poder para frenar e impedir estos procesos.
La Iglesia está en todo su derecho
de pedir a las mujeres que hacen parte de ella, que no practiquen
el aborto, si así lo quiere o lo cree necesario. Pero
lo que ya no le es legítimo hacer es presionar a los
gobiernos y/o a los organismos internacionales para impedir
que se legisle en bien de las mujeres. Oponerse a la legalización
del aborto es continuar sometiendo a las mujeres que lo practican,
la mayoría de las veces porque se ven obligadas a hacerlo,
a riesgos de enfermedad y muerte altísimos, ya que
las condiciones en que se realizan los mismos son precarias
y peligrosas. Oponerse a cierto tipo de educación sexual
o al uso del condón, es aumentar el riesgo de sida
entre la población femenina. Oponerse al control de
la natalidad es desconocer totalmente las condiciones económicas
de la mayor parte de la humanidad. Todas estas prácticas
son formas de violencia:
| "No hay duda de que la Iglesia
católica es la religión con la posición
más extrema con respecto a los anticonceptivos,
la esterilización y el aborto. Casi todas la religiones
han llegado a entender que la planificación familiar
y los anticonceptivos son elementos importantes para el
ejercicio de la responsabilidad en una pareja. La Iglesia
Católica ni siquiera permite el uso de anticonceptivos
a las parejas católicas casadas o que han tenido
una relación monogámica por vida" (21) |
Y la violencia continúa, aunque yo no siga ahora con
su enumeración
El silencio cómplice desde
los púlpitos frente a la violación y el mal
trato
el último Documento Vaticano, Sobre la
Colaboración del Hombre y la Mujer, en el que se acusa
a las mujeres de la crisis de valores en la sociedad y se
condena al movimiento feminista; en este sentido no hemos
avanzado desde el siglo XVIII y la suerte de las sufragistas
| "En 1837 tuvo lugar en Nueva
York el primer Congreso antiesclavista femenino. Las hermanas
Grimké realizaron giras de conferencias por diversas
ciudades de Nueva Inglaterra. Denunciaban la complicidad
de la Iglesia en el mantenimiento de la situación
de inferioridad de los negros. La reacción fue
inmediata: La Asociación de pastores congregacionistas
publicó una carta pastoral que sostenía
que el papel de las mujeres con consistía en tratar
asuntos públicos" (22)
|
La negación de la Iglesia católica a la ordenación
de las mujeres, deseo y vocación experimentada por
tantas y que desconoce la capacidad de mediación con
lo sagrado que han mostrado en la historia tantas veces las
mujeres.
Al terminar, nos surge una pregunta: qué
se hizo el discípulado de iguales que practicó
y propuso, Jesús de Nazaret ? en qué rincón
de la historia lo perdieron los varones eclesiales ?
NOTAS:
(1) Riane Eisler:
EL CALIZ Y LA ESPADA
(Página 41, citando a: Nicolás Platon: CRETA)
Editorial Cuatro Vientos - Martínez de Nurguia - Santiago
de Chile 1990
(2) John P. Milton:
LOS DOCE PRINCIPIOS DEL CORAZÓN DE LA NATURALEZA
Revista Conspirando, Nº 47 - Agosto 2004 / Santiago de
Chile (Pág. 35)
(3) Citado por:
Elaine Pagels:
ADAN, EVA Y LA SERPIENTE
Editorial Crítica, Barcelona - 1994 (Pág. 106)
(4) Idem, Pág. 101
(5) Isidoro de Sevilla, Etimologías.
Citado por:
Joyce S. Salisbury:
PADRES DE LA IGLESIA, VÍRGENES INDEPENDIENTES
Tercer Mundo Editores - Bogotá 1994
(6) Hans Küng:
LA MUJER EN EL CRISTIANISMO
Editorial Trotta, Madrid 2002 / Pág. 48
(7) Josefina Hurtado Neira:
LA CONSTRUCCIÓN DEL MAL
Revista CONSPIRANDO, Nº 47, Santiago de Chile, 2004 /
Pág. 27
(8) Francesca Gargallo:
BREVE HISTORIA DE LA MUJER, segunda parte
En: FEM, Publicación feminista mensual - Méjico,
Septiembre 1990 (Pág. 7)
(9) Jules Michelet, famoso historiador francés
del siglos XIX, reconocido por su texto: LA BRUJA, publicado
en 1862.
Tiene otro ensayo muy reconocido, al que nos referimos:
JUANA DE ARCO - Fondo de Cultura Económica, Méjico
1986
(10) Michelet, obra citada (Pág. 63)
(11) Idem (Págs. 92/93)
(12) Blanca Garí y Alicia Padrón-Wolff,
estudio introductorio a:
Margarita Porete, EL ESPEJO DE LAS ALMAS SIMPLES
Editorial Icaria - Antrazyt, Barcelona 1995 (Pág. 14)
(13) Ídem, pág. 67
(14) Michel Foucault:
HISTORIA DE LA SEXUALIDAD (1. La Voluntad de Saber)
Editorial Siglo XXI, tercera edición, Méjico
1978 (Pág. 78)
(15) Uta Ranker-Heinemann:
EUNUCOS POR EL REINO DE LOS CIELOS
Editorial Trotta - Madrid 1994, (Pág. 297)
(16) Octavio Paz:
SOR JUANA INÉS DE LA CRUZ O LAS TRMPAS DE LA FE
Editorial Seix Barral - Biblioteca Breve, Méjico 1987
(17) Ídem, pág. 384
(18) Eduard Duch:
HISTORIA ILUSTRADA DE LA MORAL SEXUAL (3. La Época
Burguesa)
Alianza Editorial - Madrid 1996 (Pág. 221)
(19) En estas Conferencias, la ONU, define
las políticas que ayuden o se opongan a las luchas
de las mujeres, por el mejoramiento de sus condiciones.
(20) María Consuelo Mejía:
A DIEZ AÑOS DE LA CONFERENCIA DE POBLACIÓN Y
DESARROLLO CELEBRADA EN EL CAIRO: LOS DERECHOS OTRA VEZ EN
RIESGO
En: CONCIENIA LATINOAMERICANA, Revista de Católicas
por el Derecho a Decidir, Edición Especial, Méjico
- Diciembre 2003 (Pág. 4)
(21) Frances Kissimg:
EL VATICANO Y LAS POLÍTICAS DE SALUD REPRODUCTIVA
En: CONCIENCIA LATINOAMERICANA, Católicas por el Derecho
a Decidir
Volumen XII, Nº 2 - Junio de 2000 (Pág. 7)
(22) Elizabeth Cady Stanton (Ed.)
LA BIBLIA DE LA MUJER
Editorial Cátedra, Serie Feminismos - Madrid 1994 (Pág.
11)
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